Todos quedaron en shock con lo último que el comandante dijo y no pudieron siquiera reaccionar cuando Alec ordenó a sus soldados armados que disparen.
Okami no quiso cerrar los ojos, sino que miró fijamente a su enemigo, que le sonreía triunfalmente. Mark temblaba, asustado por aquello que sus compañeros iban a hacer; aún así, en su mente calculó la posibilidad de lanzarse encima de Moetaku y recibir las balas antes que estas llegasen a su amigo, así que se inclinó un poco para saltar y salvar al Doctor apenas el primer disparo se hiciese.
Pero nadie disparó.
La risa de Alec pasó a ser una mueca indescriptible y luego un gesto de rencor. Estuvo a punto de gritarle a sus agentes, pero cuando volteó a mirarlos, vio que todos se habían quitado los cascos y entonces entendió: Todos eran clones de Hito y como tales, consideraban a Okami como su papá. Demás estaba su autoridad como líder; en el Boxworld, a Moetaku NADIE lo iba a tocar.
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No es lo que parece
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