miércoles, 4 de agosto de 2010

Street Otaku II(cuarta parte)

Meryl, Adriana (Ayumu) y Guzana corren, siguiendo la estela de energía shounen que el Macho Latino deja a su paso. Puede sentirse el Girl Power que las tres irradian y es para ellas que el cielo Boxworldiano deja de lado sus lluvias dramáticas y sus canciones superviolentas, concediéndoles un hermoso sol que ilumina sólo los caminos que las chicas pasan. Demás está decir que cualquiera que viese eso (integrantes del GRANO incluidos), lo encontraría MUY extraño, en especial porque, a pesar de la copiosa lluvia que cae a los costados del camino, pareciera que el agua le tuviese miedo a mojar el suelo por el que las chicas corren.

Guzana, la niña del mechón sólido y homúnculo de energía emotiva, es la que más rápido avanza, decidida a salvar el día. La fuyoshi (acosadora de chicos yaoi) Ayumu y la depredadora de “koreanitos” Kankoku-tan se quedan mirando a Guzana, preguntándose cómo puede ser tan fuerte. Esta niña no sólo acaba de descubrir que vino al mundo por un mero capricho de Friki y Lumine, sino que ha visto a la persona que ama transformarse en una masa de furia ciega cuando la vio llorar. Aun así, Guzana sigue adelante, tan firme en su decisión de calmar a su novio como sólido es el mechón de su cabello y tan segura de su perdón hacia ese tal Friki, (al que ella no conoce, pero que por alguna razón siente que debe llamar “mamá”) como segura está de amar a Chokobo.

Quien si luce preocupada es Meryl, aunque por motivos distintos. La situación es difícil para ella; si se hubiese quedado junto a los chicos, no hubiese podido pelear, preocupada por sus amigas; ahora que se ha ido con ellas, no sabe si podrá hacer algo, intranquila por lo que pueda pasarle a Gary y ese temor se refleja en su rostro.

- Tu amigo va a estar bien – Dice Guzana, leyendo los sentimientos de Kankoku-tan

- No sé si pueda defenderse – La voz de Meryl se quiebra un poco

- ¿Nani? – Interviene Adriana – Si no mal recuerdo, invoca Lumi-hitos a placer; dispara rayos de energía emotiva, es más, acaba de inventarse tentáculos hechos de eso; incluso puede CREAR otras formas de vida… Eh… Ahm… Lo digo sin ofender…

- No, no hay problema, te entiendo – Guzana, la persona directamente aludida, sonríe tan tiernamente que todo aquel en un rango de 30 metros quiere gritar “¡Kyaaaa!” al verla

- ¡Kawaii! No, digo, Uhm ¿En qué iba? ¡Ah, si! Lumin tiene poderes más allá de la razón… ¡¿Y crees que no se puede defender?! – La villana con poderes yaoizadores intenta sonar dura, pero sólo logra ser más moe, para su pesar

- Quizás tengas razón – Dice Kankoku-tan, bastante sombría – Lumine es autosuficiente, nadie lo puede dañar

Las otras sonríen, apurando el paso. Sólo Meryl se queda un poco rezagada, con el rostro cargado aún de mucha preocupación. Quiere creer en las palabras que ella misma se ha dicho, pero una voz en su cabeza le restriega su peor temor: El lado “Lumine” es autosuficiente, pero el lado “Gary” no.

Lo primero que ven al llegar a casa de Friki es el enorme forado que el macho latino dejó en el techo. Guzana pareciera estar a punto del desmayo, acaba de sentir una fuerte emoción de odio y una aún más grande de decepción y miedo que proviene de la casa. Aún así no duda, se para en seco, aspira hondo para darse valor y, ya sin pensarlo, entra en el sitio, preparada para lo que pueda ver.

Ayumu y Meryl no tienen los poderes empáticos de Guzana, pero saben que lo que sea que encuentren en el cuarto de Friki no será agradable y sólo ruegan que el otaku siga vivo.

De pronto, Kankoku-tan siente una especie de temblor en su pierna y escucha un ruido extraño. Casi por reflejo, da un pequeño salto y suelta un nervioso “¡Kyaaa!” que asusta en sobremanera a Adriana; pocos segundos después se tranquiliza y se da cuenta que no hay motivo de alarma, es sólo su celular, que acaba de sonar. Bastante frustrada, toma el aparato y ve el mensaje que su amigo le mandó: “Tenemos a Alec, ya vamos para allá. Lumine”.

Meryl siente que el alma le regresa al cuerpo y, recobrando su actitud habitual, dice – Un problema menos de qué preocuparme… Ahora si... It’s about time! – al tiempo que se truena los dedos. Ayumu no quiere quedarse atrás, así que da un silbido y los neko-hitos que se quedaron en la tierra para el partido de futbol comienzan a aparecer.

- ¿Y para que los traes si sabes que el shounen los destruye? – Pregunta Meryl, intrigada por la estrategia de su amiga

- Me gustaría decir que es para distraer a Macho Latino – Afirma Ayumu – Pero la verdad es que los traje porque… ¡Son taaaaaaan kawaii!

Cuando dice eso, pone sus dos puños a la altura de la boca y empieza a saltar.


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