viernes, 18 de diciembre de 2009

El amanecer de los Seme (parte 1)

¡EL SEGUNDO CAPÍTULO DE LA SUPER-SAGA! NOS ENCONTRAMOS ANTE UNA AMENAZA YAOI AL 100%, ¡¿QUIÉN PODRÁ SALVAR AL BOXWORLD!?

Es la una de la mañana y Friki-san (de sobrenombre “Jorge”) aprovecha la madrugada para trabajar en su segundo empleo como “chino farmer”. Su avatar ragnarokesco mata poporings a diestra y siniestra para recoger los ítems que las criaturas dropean y así venderlas al por mayor para conseguir buenos equipos que, a su vez, la empresa para la que trabaja ofrecerá por Internet; mientras hace eso, negocia con otro chino farmer (este es uno coreano, que labora a tiempo completo) sobre unas cartas de Yugioh (todas en edición inglesa, obviamente) que necesita para completar su deck.
De pronto, su celular suena y pone su avatar en AFK para contestar. Jorge mira en la pantalla de su equipo telefónico y, siendo tan altas horas de la noche, se sorprende al ver el número de Hito-San.
- ¿Ala, varón, que jue? – Dice Jorge, algo extrañado
- ¡¡¡¡¡ SHHHH!!!!! No hables fuerte, estoy escondido en el Nippi (El centro cultural peruano japonés) y no quiero que ellos me escuchen – Susurra Hito-San, muy nervioso
- Ya, ya, cholo, cálmate – Responde el otaku, bajando notoriamente la voz - ¿Quiénes “Ellos”? ¿De qué me hablas?
- ¡Fue horrible, fue horrible! Vino el ejercito… pero … ¡Oh, por Dios! – la voz del extra se nota muy nerviosa – N-No pudieron hacer nada… y ELLOS… ELLOS… S-Seguro está en las noticias, había cámaras por todos lados…
Jorge prende la televisión y en el noticiero salen imágenes aéreas de militares disparando a quemarropa a lo que parecen ser chicos-gato; estos seres no sólo NO retroceden, sino que se abalanzan sobre los soldados, a los cuales también les crecen orejas felinas y dan media vuelta para atacar a sus compañeros. Se ven tanques rodeados e invadidos por las terribles criaturas e incluso, de algunos, salen oficiales completamente transformados. Un reportero en tierra, junto a su camarógrafo, se acercan valientemente al campo de batalla; se ven remanentes civiles gritando por todos lados e incluso, en un momento, las cámaras toman a uno de ellos acercándose a un soldado y gritando – ¡POR FAVOR, TIENE QUE SACARME DE AQUÍ! – A lo que el militar responde, volteando lentamente y poniendo un puño sobre su propia cara - ¡NYA! – luego besa al civil en la mejilla, transformándolo en un “abrazador”. Este voltea hacia los que lo están filmando y corre hacia ellos, causando pánico tanto en el camarógrafo como en el reportero, que intentan huir, pero otros neko-chicos se le acercan y en pleno forcejeo, la cámara cae, terminando así la transmisión.
- … ¿Friki, sigues ahí? Responde… ¡Friki! – Dice Hito, a través del celular
- Alfredo, dime que te metiste al laboratorio apenas tuviste tiempo
- S-si, Friki, pero, todo aquí está hecho un caos, las puertas de seguridad estaban todas abiertas y no tengo idea de cómo hacen para cerrarlas
- ¿¡Qué!? Pero ¿Y la gente? Siempre hay varios clones tuyos junto al Dr. Okami…
- Nada, todo vacío. Ahorita estoy yendo a los pisos de abajo…
- ¿Para qué? Weon, TU menos que nadie debes ser infectado; te transforman y estoy seguro que más de la mitad del mundo, o sea todos tus clones, se mariconean también; así que deja de perder tiempo y busca algún sitio seguro…
- Friki, disculpa, no te escuché bien, acabo de oír un ruido extraño, voy a ver qué es…
- ¡NO! ¡Te estoy diciendo que no! ¡Qué parte de “si te infectas nos friegas” no entendiste! Hito, no vayas, ¡HITO!
Los gritos de Jorge son inútiles, Alfredo ya colgó; tiene el impulso de llamarlo, pero se da cuenta que si lo hace, quizás el sonido del celular termine llamando la atención de un neko-hito. Friki sabe que es demasiado lo que se pone en riesgo si convierten a su amigo, así que sale rapidísimo de su casa, cogiendo un machete, un rifle y su copia de “Zombie: Guía de Supervivencia” de Max brooks; pero apenas abre la puerta, ve una cantidad impresionante de No-hombres, todos entrando a la casa de su vecino y socio en la tiendita otaku del Boxworld: Chokobo-San.
Jorge titubea; su sentido común le grita que debe dejar a su socio, porque lo de Hito es una amenaza mayor; pero, por otro lado, José (Chokobo) es su amigo y no puede permitir que lo transformen en una aberración con orejas de gato. Finalmente da un suspiro, bastante fastidiado y dice a la nada– Me vas a deber una enorme, pedazo de idiota.
Friki está a punto de sacar el rifle, pero recuerda las escenas que antes vio y se da cuenta que NADA de lo que lleva le sirve en este instante, así que regresa a su casa y de inmediato saca un mejor arsenal. Quince minutos más tarde, Friki sale preparado para lo que se venga encima.
Sabe que es inútil pelear contra esas criaturas, así que decide evitarlas a toda costa; lo primero que hace es colocar sigilosamente el par de gigantografías de Loveless que imprimió a unos cuantos metros de la entrada de la casa de su amigo, luego se esconde y lanza una piedra al muro que sujeta ambos posters para que el ruido atraiga a los neko-hitos que estén cerca. Apenas uno de ellos ve la impresión, grita como desesperado – ¡¡KYA, son Soubi y Ritsuka, KAWAII!! – haciendo que los casi veinte infectados de la entrada salgan disparados a ver las gigantografías.
- Nee, Soubi es taaaaaaan lindo – Dice un besador
- No, Ritsuka es más moe – Responde algún abrazador
- ¡Nya! ¡Soubi siempre será más tierno! Abuuu – Lloriquea alguien
- ¡Estás loco, Ritsuka es la cosa más besable del mundo! – Grita una gruesa voz
Perfecto – Piensa Friki, al ver que su idea tuvo más éxito del esperado; ahora los afeminados gatos están más concentrados en su pelea por quién es “el hombre” en Loveless que en tratar de entrar a la casa de José; así que Jorge, con suma cautela, se cuela en la puerta y cruza al interior del hogar.
Dentro, una larga escalera serpentea en espiral a través de los tres pisos que conforman la casa, Chokobo vive en la parte más alta y para subir, se tiene que liberar cada peldaño de la horda gay que bloquea el paso; debido a su posición, resulta imposible para Friki no ser visto, así que no se molesta en tratar de ser cauteloso en este lugar; muy por el contrario, su primera reacción es sacar una bolsa plástica de su maletín y gritar a voz en cuello – ¡MIREN LO QUE TENGO! ES K-POP! – A lo que los neko-hitos responden con ensordecedores ¡NYAA!, abalanzándose sobre el deseado paquete que Jorge lanza muy lejos de él. Nuevamente, el instinto yaoi puede más que la naturaleza infecciosa, así que la horda se olvida del “hombre” que pasa tranquilamente por la escalera, mientras se reparte, miembro a miembro, los CD’s de Epik High y Big Bang que Friki les dejó.
Llegando rápidamente al tercer piso de la construcción, Jorge se cuela furtivamente en uno de los cuartos cercanos; sabe que la habitación de su amigo es la última del pasillo y si no reacciona bien, los neko-hitos se lo comerán vivo (en el sentido más amplio de la palabra). Cuidadosamente coloca un desodorante masculino a un costado de la puerta y pega el dispensador con cinta scotch, de tal manera que el aerosol suelta el fuerte aroma mientras él se esconde en otro lugar; de inmediato, varios besadores se acercan, atraídos por el “olor a hombre”, mientras que sus respectivos abrazadores los siguen, bastante celosos. Una vez dentro todos, el otaku salta sobre la puerta y la cierra fuertemente, clavándola con rapidez para evitar posibles escapes.
Ahora sólo le queda llegar hacia el cuarto de Chokobo; calcula que aún deben quedar algunos cuantos chicos gatos por ahí colados, así que saca su laptop, que tiene grabada un video de Gravitation y la coloca en el suelo. A punto de presionar PLAY, Friki siente un par de dedos que lo jalan del cuello de su camisa; muerto de miedo, sólo atina a voltear y ve decenas de no-hombres detrás suyo, algunos con pedazos de poster en sus manos, otros admirando sus nuevos CD’s de K-pop y uno más jugando con la lata de desodorante.

-CONTINUARÁ-

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