La enorme sala de clonación está infestada de chicos gato; por idea de Okami, los contenedores de clones fueron vaciados y los extras que aún estaban intactos se transportaron a un cuarto oscuro en la Siberia. En el sitio, sólo quedan los neko-yaoi, Hito-San y el Dr. Moetaku (estos últimos, en medio de la sala, luchando hacer que el teletransportador funcione antes de que los infecten).
- ¡¡¡SHINEEEEEEEE!!! – Hito-san grita, desesperado, mientras dispara a dos manos ráfagas de rayos eléctricos con una especie de metralleta futurista, a la par que los láseres de seguridad lanzan sus descargas para evitar que los no-hombres se acerquen a Okami y a él – ¡OKAMI! ¡Apúrate con el reajuste! ¡Las cargas se me están acabando!
- ¡Al diablo! ¡Hito, entra en la maldita máquina! ¡Sálvate tú! – Moetaku se siente frustrado
- No voy a dejar que te transformen, ya te lo dije antes – El extra bota las metralletas y carga dos rifles de energía otaku lo más rápido que puede
- ¡Ellos no van a transformarme! – A Okami casi se le quiebra la voz – El flujo de frikismo en mi cuerpo me protege del yaoi… Hazme caso, loco, sal de aquí
Hito queda mudo por unos instantes, pero se recompone de inmediato y vuelve a cargar sus armas
- Casi me engañas en esta, Doctor – Hito voltea y mira directamente a Moetaku - El frikismo puede protegerte de la infección, pero no de los infectados ¿Realmente quieres pasarte el resto de tu vida abrazado y besado por esta horda?
- Hito…
- Te lo dije antes, varón; saldremos bien hombres de esta
- ¡CUIDADO!
Un no-hombre se abalanza sobre el distraído Hito y Okami sólo atina a presionar el gatillo de una de las armas que su compañero guarda en el cuerpo. El rayo que dispara destroza una de las orejas del neko-hito y este cae de bruces al suelo, perdiendo el conocimiento. A los pocos segundos, al infectado le desaparecen las nekomimi por completo y la energía yaoi que tenía desaparece. Moetaku y Hito se quedan mirando al transformado, mudos por la emoción.
- Excelente – Dice el extra, dándole una especie de magnum a su compañero – Uno menos, sólo nos faltan 243 más
Okami coge el arma y la apunta hacia sus objetivos de una manera extraña, asiendo por completo el mango con la mano derecha, mientras que con el índice izquierdo totalmente estirado, presiona el gatillo, destrozando nekomimis a velocidad imposible, gracias al poder del frikismo; Hito (que ataca a los enemigos con todas las tácticas que aprendió como extra de Full Metal Panic) queda impresionado con las habilidades de su compañero, habilidades que aprendió jugando “House of the dead 2” .
A pesar de los esfuerzos de ambos, las fuerzas yaoi son demasiado numerosas y les resulta imposible mitigarlas. Los no-hombres están cada vez más cerca y los dos “hombres” casi pueden sentir el dulce aliento de sus enemigos rozando sus rostros y el cálido abrazo que pronto los atrapará. Aún así persisten, siguen disparando, buscando una manera de escapar.
En ese momento, el suelo empieza a temblar.
De la nada, los cientos de neko-hitos que están en la habitación empiezan a volar por los aires, envueltos por un huracán morado, rodeado de una nube de polvo, que les destroza las orejas, destransformándolos de inmediato; los gritos de los no-hombres son desgarradores, al punto que Okami y Hito pierden toda capacidad de acción.
De pronto, el huracán se detiene frente al dúo y al disiparse la polvareda ambos ven la figura de Meryl/ Joshi Kankoku-tan y ella les grita – ¡ME PUEDEN DECIR QUIEN DEMONIOS YAOIZÓ A MI KOREANITO!
Ambos se miran sin saber si están a salvo o no.
- ¡No es posible! – Meryl se queja – Un Koreanito es un delicado y perfecto equilibrio entre lo femenino y lo masculino; si alguien se atreve a meterle un poco más de yaoi en su cuerpo ¡se vuelve mujer!
Kankoku-tan se tranquiliza un poco y más centrada (o sea, volviendo a ser “Meryl-San”), explica que estuvo persiguiendo a un koreanito “kawaii” durante toda la noche y que, justo cuando lo iba a atrapar, una horda de chicos con oreja de gato lo atacó, convirtiéndolo en una chica. Demás está decir que Meryl entró en berserk al ver eso y lo primero que hizo fue, por puro instinto, destrozarle las características orejas a cuando Neko-hito hubo en la zona, retrocediendo inconscientemente hasta llegar al Nippi, donde se encontró con todo el loquerío. Si bien no explicó cómo es que logró pasar los láseres de seguridad, los pequeños agujeros humeantes de su ropa (que NADIE se atreve a mencionarle) y los pedazos de metal esparcidos por la habitación dan una breve idea de lo que pudo pasar.
- Y a todo esto ¿Por qué el inútil de Gary no ha hecho nada por detener este asunto? – Pregunta la fanática del K-pop
- Eto… Hay un pequeño detalle… – Dice Hito, muy nervioso
- …Él fue yaoizado – Okami completa la frase
- ¡ QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! – Meryl vuelve a transformarse y carga al dúo en peso, sujetándolos de la ropa - Puedo perdonar lo del koreanito, pero quien se mete con MI AMIGO merece morir – Kankoku-Tan mira con furia a ambos - ¿Quién fue? ¡¿DÓNDE ESTÁ?!
Luego de explicarle un poco la situación (omitiendo los detalles más escabrosos) la k-pop lover queda con una expresión inenarrablemente rabiosa.
- Y hay algo más – A Okami, el corazón está dándole tumbos por los nervios – La energía Moe que tiene, mezclada con el poder yaoi de su cuerpo la vuelven invulnerable e inmortalmente Kawaii – El doctor hace una pausa – Así que lo mejor que podemos hacer es volver a encerrarla
- ¿Pero dónde demonios se encuentra? ¿Vamos a buscarla por toda la cuidad? – Joshi Kankoku está exaltada
- No hace falta – Moetaku intenta calmar a la fanática de los koreanitos – Siento un flujo de frikismo tan fuerte que ni siquiera necesito concentrarme – El científico amante del Moe mira a sus compañeros con algo de inquietud – Ellos están en el único lugar donde la gente no se opuso a ser Yaoizada… Están en Miraflores, en la discoteca de ambiente “El Downtown”
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