Alfredo es un muchacho tranquilo, estudiante destacado de periodismo, empleado del mes de una conocida zapatería y aficionado al japonés. Este chico llamaría la atención en cualquier circulo social que frecuente; pero, en la dimensión otaku del Boxworld, es tan normal que se convierte en un extra genérico y tan común que se transforma en HITO-SAN.
El día para Hito empieza agitado, ya que antes de ir a sus estudios, debe ir a una sala de clonación para ser “fotochopeado”. Al ser un extra en este curioso mundo, suele prestar su cuerpo como molde para los miles de habitantes del boxworld; seres sin rostro que pululan por las calles de un planeta más otaku de lo normal.
Nuestro personaje de relleno puede decir con orgullo que se ha codeado con los grandes; él y sus clones han sido los caballeros de hojalata que Seiya y compañía suelen golpear; la espada sin filo de Kenshin lo noqueó infinitas veces y su casa es destruida casi a diario por ángeles, mechas y demás seres gigantescos.
Demás está decir que tanto él como su casa son reconstruidos constantemente (hey, un extra de tan buena calidad no puede desperdiciarse, ¿no?). Según el último censo, tiene en su almacén más clones que la propia Rei Ayanami.
La mayoría de estos “clones en masa” son de tan mala calidad que nacen sin rostro y sólo caminan por el lugar donde se les indique. Los pocos que tienen la suerte de poseer un rostro, suelen ser guardados en cámaras criogénicas, a la espera de la próxima muerte de algún “Hito-San” (como nota adicional, estos conservan perfectamente la memoria del anterior).
A pesar de todo lo antes mencionado, Hito no puede evitar sentirse ignorado; las entradas al cine siempre se agotan justo cuando él va a comprar la suya (usualmente porque el protagonista de alguna historia, que justo está antes que nuestro extra, acaba de comprar las últimas para él y todos los personajes secundarios de su Haren-Shoujo), las cámaras de los estadios de fútbol nunca lo ponchan (pero usualmente suelen tomar a la “parejita” que está a su costado, los cuales suelen ruborizarse y ponerse en superdeformed) e incluso en los bancos, donde todo está numerado, justo cuando el cajero va a llamar a su número de atención, el lugar es asaltado, atacado por aliens o destruido por una pelea bien shounen.
Así y todo, Hito no pierde su habitual ánimo y aspira algún día alcanzar a ser más que una imagen borrosa en medio de la multitud; para ello ha organizado un plan infalible: Entra en funcionamiento el Plan “Señor de los anillos”.
La idea es sencilla y por lo mismo genial; el extra genérico de nuestra historia, que por algo es destacado en sus estudios, imaginó hace un tiempo que no es necesario decir o hacer algo para llamar la atención, sólo se requiere ser “un poco distinto” al resto; con eso en mente, hace un par de días se acercó a la tienda otaku del boxworld y pidió varias cajas de anillos de Akatsuki, con la única intención de ponerse uno distinto cada día y así diferenciarse de los demás.
Ya no es el caballero genérico golpeado por Seiya, ahora es el tío con el anillo raro al que le hacen el “Meteoro Pegaso”; deja de ser genérico en el estadio, para volverse el hombre con los anillos al costado de los protagonistas y ya no lo ignoran en los cajeros, porque es el 1ero a quien los asaltantes roban al entrar al lugar.
Todo es perfecto para alfredo ahora, la gente lo está empezando a notar; pero ningún plan es perfecto y esto es algo que Hito-San aprenderá mañana y digo mañana porque ya se están empezando a hacer los arreglos para transformar todo el mundo en un set de Naruto, según tengo entendido, para una saga de relleno en la que todos usan anillos de akatsuki.
Y bueno ¿Qué se puede hacer? Mala suerte para Hito, quizas le ligue a la otra.
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