Luego de una breve pausa reorganizativa, (a Guzana le vino un ataque inexplicable de hambre y se tragó todos los bocaditos que la gente trajo, así que Meryl fue volando a traer más. Aprovechando la demora, Ayumu, que le pareció que los Hitos Lumi-canadienses no se veían Kawaii cosplayando de marineritos, fue a traerles uniformes de “Doitsu”) todo queda listo para la acción. Las chicas, disfrazadas con Estrambóticos trajes, eligen a su equipo favorito y lanzan barras para alentarlos a jugar (Guzana grita “¡Hito-campeones ganarán! ¡Hurra! ¡Hurra! ¡Ra! ¡Ra! ¡Ra!” mientras Meryl agita una banderola con el logo de los hito Lumi-canadienses); los chicos toman sus posiciones (Okami y Lumine fuera de la cancha, Chokobo con su traje de marinerito en la defensa y Alfredo, al lado contrario de la cancha, como delantero; cabe resaltar que, por culpa del calor, Hito-san ha decidido sacarse la parte de arriba de su uniforme, quedándose sólo con el bivirí) y sólo esperan a que Ayumu (atrapada en su cielo personal de cosplay yaoi) deje de tomarles fotos con su celular para que dé el pitazo inicial.
Y así, el partido comienza.
Alfredo roba el balón y comienza a correr; un hito-campeón intenta empujarlo, pero el notable extra dribla, esquivándolo con gracia. Uno más se barre con velocidad, pero Hito-san salta y pasa el esférico a un hito lumi-canadiense, que se lo devuelve casi al instante, haciendo una formidable pared. Los disfrazados de Alemania bloquean poderosamente a aquellos que intentan quitarle la blanquinegra pelota a Alfredo, así que el equipo de los marineritos decide tomarse las cosas en serio. Un corpulento Hito-campeón se barre con las piernas elevadas para que dos compañeros suyos salten, se paren en ellas y sean empujados en el aire como si fuesen proyectiles humanos. Los dos jugadores están decididos a tumbar al extra definitivo, pero cuando lo miran, se dan cuenta que él ya no tiene el balón; ven hacia los costados, pero no saben a quien le pasó el esférico; es ese momento de duda el que Hito-san aprovecha para saltar encima de las espaldas de sus rivales e impulsarse veinte metros hacia arriba, donde la pelota se encuentra dando vueltas. Alfredo gira verticalmente para patear la blanquinegra en perfecta chalaca que, como bala de cañón, se dirige directamente hacia la portería de los marineritos.
Pero, justo cuando todo parece perdido, Chokobo, en modo Macho Latino, detiene la pelota con el pecho.
Los papeles se invierten y los hito lumi-canadienses son los que ahora vienen corriendo para interceptar al defensa del equipo de los hito-campeones. A lo lejos, José puede ver cómo Alfredo se acerca y él se alista para evitarlo. Mira a su Chokobita alentándolo, ve a Okami gritando ordenes y observa el campo entero, lleno de emoción; de pronto, siente una extraña nostalgia en el pecho, al darse cuenta que la gente que más aprecia en su vida la ha conocido gracias a la tiendita que Friki y él fundaron hace poco más de un año, un día en que descubrieron que (por extraño que parezca) faltaban buenos sitios en el Boxworld para conseguir cosas otaku…
El normalworldiano sacude su cabeza para salir de sus recuerdos. Mira hacia delante y ve que sus rivales ya casi le dan alcance, así que pone su estrategia en marcha. Controlando el balón con destreza, Chokobo da tres pasos y luego salta hacia atrás, esquivando al primer oponente; avanza tres pasos más y ahora salta hacia delante, burlando al segundo rival; aparecen otros dos, incluyendo a Hito-San y José gira sobre si mismo, driblando la pelota para luego pasar entre sus dos contrarios.
- ¿Es el “Giro Santana”? – Pregunta Hito
- No, Es “Beethoven Virus” – Chokobo sonríe, guiñando un ojo, sintiéndose triunfador
El macho latino corre hacia la portería rival, botando a cuanto hito lumi-canadiense se le cruza en el camino; ya cerca de la media cancha, decide que es momento de abrir el marcador, así que se para en seco, estira su pierna hacia atrás de manera imposible y luego patea la blanquinegra con fuerza descomunal. Un hito-campeón intenta detener el tiro pateándolo de regreso, pero es empujado por la fuerza del esférico, otro más se une a su compañero, plantándose en seco, pero también es lanzado hacia atrás, finalmente un tercer jugador intenta correr y empujar a sus dos compañeros para evitar que el balón siga su trayectoria, pero termina eyectado también. Ayumu y sus neko-hitos toman fotos de la escena (tres hombres vestidos de marinerito, aplastados uno contra el otro y con los ojos cerrados es demasiado yaoi como para no ser fotografiado), mientras Hito-San observa atónito lo que pasa.
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