- “De acuerdo a los amautas, tres chasquis cambiarán nuestros destinoooos” – Canturreaba Friki, recordando el primer opening de “Los chasquis mágicos” (su Anime favorito), mientras iba a su tienda favorita de videos pirata (One piece, Piratas del Caribe y esas cosas). Distraído como estaba, no se dio cuenta de la trigueña chica que (pan de molde en boca) venía corriendo por la transversal de la calle y ambos terminaron chocando y cayendo al suelo estrepitosamente.
La muchacha, que vestía un uniforme escolar de cortísima minifalda, hizo gala de un pantyshot tan descarado que hubiese hecho ver a “Aika” como “La Casa Voladora”.
Pero Friki ni cuenta se dio de esto.
El otaku (que se paró de inmediato), quedó obnubilado, viendo el perfecto cosplay de la chica, un cosplay que recordaba a Rei Ayanami en versión colegiala… Y se quedó ahí, admirando tanta perfección.
- ¿Quieres ser uno conmigo?… Ah… No, digo… ¿Estás bien? – Dijo Friki, extendiendo su mano para ayudar a la cosplayer, que ya se estaba poniendo una mano en la falda, muerta de vergüenza. En ese momento, sólo Santa Haruhi (patrona de los reclusos) sabe lo que los verdes ojos de la chica vieron, porque, de pronto, tenía la mirada puesta en Friki, como si este fuera su más grande amor.
La cosplayer de verde mirada tomó la mano del otaku y jaló de ella, haciéndolo caer. La cara de Friki conoció la de esa mujer y un rubor pintó el rostro de ambos.
El silencio que siguió a ese momento fue una eternidad en la que sólo se escucharon ambos corazones latiendo al unísono (en realidad fueron 3 segundos y los latidos tenían una diferencia de ocho micras, pero vamos, no voy a matar la narración con tecnicismos). Pero cuando parecía que se quedarían hasta el infinito en esa situación, ella rompió el silencio.
- ¿Puedo? – Dijo la chica, mordiéndose el labio inferior
- ¿Q-Qué cosa? – Friki no entendió la pregunta
- Besarte
- A-Ah… Bueno… Yo… Ahm… No… Digo… Si… No sé… Una parte de mi dice que si, pero la otra…
Friki no terminó la frase. La cosplayer le estampó un beso en los labios y él, cerrando los ojos, le correspondió.
Esta hubiera sido una de las escenas más románticas en la historia del Boxworld, si no fuese porque la energía shoujo, apiadándose de la inexperiencia de Friki, no le hubiese dado una advertencia de su funesto futuro, en una profética visión.
Friki se vio amando, llorando, peleando y diciendo adiós. Supo cómo comenzaría todo y supo el momento de su culminación.
- “Todo lo que empieza en agosto, termina en octubre” – Dijo para si mismo y la chica lo miró, con rostro de asombro
- Tú también lo viste, ¿No? – Dijo ella, algo asustada – Sólo duraremos dos meses
- Si
- ¿Y entonces?
- Bueno, no creo que sea tan grave
- ¡Nos mandaron una profecía mental!
- Si, pero esas cosas son una guía, más que una advertencia…
Segundo Strike.
- … Además, si ya sabemos lo que pasará, obviamente haremos todo lo posible por evitarlo, ¿No?
- Bueeeeeno – Dijo la chica, sacando un cuchillo con el que cortó una caja de cigarrillos, del que sacó uno, para fumarlo – La verdad, no sé… O sea, a veces soy un poco loca, ¿sabes? Al menos, te prometo que te haré sentir cosas que jamás nadie te ha dado
- Awwww, eso suena tan lindo… - Friki trató de decir más, pero ella tronó los dedos - ¡Arg! ¡Demonios! ¡Me pica el hígado!
- ¿Ya ves? Eso es algo que nadie más te hará sentir
- Ah… Ja, ja, ja… Qué divertido… Creo que ambos la vamos a pasar bien
Y ese fue el tercer strike. ¡Ponchado!
Catorce años, dos cambios de correo electrónico, cuatro cambios de dirección, cinco peticiones de orden de restricción y doce ingresos al programa de protección de testigos después, el otaku, (ahora sentado, mirando la nueva temporada de Los Chasquis mágicos, Lost Quipus) sigue pensando que la decisión que tomó aquella mañana de agosto, realmente no fue tan mala.
Es oficial: Friki es imbécil.
Este capítulo:
Próximo capítulo:
No hay comentarios:
Publicar un comentario