lunes, 15 de agosto de 2011

Shoujo is a battlefield (3ra parte)

- ¡Cantinero! ¡Cantinero! – Dice Oswin, agitando su copa
- ¡Si, señor! – Responde el dueño del Bar de los Corazones Rotos
- ¡Dos más, por favor! – El trágico personaje se pide un trago para él y Hito, que sigue sentado, esperando (al igual que los demás parroquianos) a que empiece su historia
- Verás – Empieza el hombre – Mi tragedia no es por culpa de la muerte de los ojos verdes, esa a la que llaman Marianne, sino que se remonta a varios siglos atrás, en la época en que fui nombrado caballero, cuando gané la inmortalidad a costa de verme rodeado de trágicas relaciones

Los presentes, a pesar de haber escuchado aquella historia cientos de veces, no dejan de sentir cierto grado de respeto y sorpresa por las palabras del hombre con soundtrack incorporado.

- Soy Sir Oswin, de la Orden del Caballo astado; nombrado por la mismísima reina Giovanna, la Señora del hielo como guardián de la espada de las mil puntas – El hombre trágico saca un medallón con el emblema de su orden y la legendaria arma, poniendo ambas en la mesa
- Ahm… -  Titubea Hito, rompiendo la solemnidad del momento – Ese es un collar de unicornio y eso otro es un serrucho – El extra señala los objetos, que parecen sacados de una tienda de baratijas
- ¡Los unicornios son para niñas! Esto es un caballo astado ¡¿No lo ves?! Y mi poderosa espada…
- Serrucho
- ¡ESPADA!... Tiene un mango especial, no es recto como otros, sino que se dobla para cogerse de manera horizontal
- Y por eso es un serrucho
- Te odio, ¿sabes?

Dentro de la cantina, todos hacen un sonoro Facepalm.

- Bueno, muchachos ¿Qué me perdí? – Dice Ayumu, sentándose junto a uno de los clientes habituales del lugar - ¿Ya terminó su presentación o sigue con eso de “Yo fui awsome”?
- Por lo que veo – Acota Meryl que, junto a Lumine, llega también – parece que sigue con su novela de siempre
- Les dije que esperásemos a q Hito nos llame – Interviene el maestro de la energía Emo – Ahora ya estamos en escena y tenemos que aguantar todo este bloque de flashbacks
- Awwww – gimotea la Reina Fujoshi – vamos a perder mucho tiempo aquí, quería comprarme un par de tazas de Monoshitsuji
- Terminamos esto y vamos a la tiendita otaku, ¿ya? – Meryl piensa en los DVD’s de Big Bang que mandó a pedir y no puede esperar para recogerlos
- Diablos - Interrumpe Paradise Lost – Qué flojera ¿No hay alguien que pueda resumir este relato?
El antihéroe se queda mirando a la nada, casi  suplicante, al igual que sus amigas y los agentes del GRANO captamos la indirecta; así que por votación general, haremos un resumen.

Oswin McGiffin conoció a Giovanna una tarde de agosto, la amó con locura y le trató mal. Luego le persiguieron las locas. Fin.

No.

Decir eso no basta. Resumir así la vida de este hombre trágico, sería ignorar los matices que adornan sus desventuras y no dejan entender la verdad detrás de ese corto párrafo.

Hace nueve años, Giovanna trató de acercarse a Oswin, de ser su amiga, de ser algo más. Él, siendo un mocoso lleno de temores, huyó de ella, a pesar de amarla en secreto al ver que ella invadía su espacio personal. La pobre chica, que no pudo entender las incapacidades del muchacho, con el corazón destrozado, se decidió alejar. Tarde se dio cuenta Oswin del error cometido y cuando trató de corregirlo, sólo recibió rechazo y dolor que una Giovanna que le gritaba “Si querías ser odiado, pues te odio yo”.

El sentimiento de culpa por sus equivocaciones fue lo que lo condenó. Sintiéndose indigno de estar cerca de una mujer buena, su inconsciente buscó redención en aquellas que le traerían condenación. “Las locas”, como llama a sus ex, fueron chicas con las que nunca se supuso que debió estar, mujeres incompatibles con él, con las que no tendría un futuro ideal. Quedó adicto a las relaciones disfuncionales y al sufrimiento que estas le daban, sabiendo dentro suyo que eso le era merecido, por el amor verdadero que a Giovanna no supo dar.

Todo ese sufrimiento junto le otorgó el honor de tener un Soundtrack incorporado a su alrededor, al tiempo que destruyó su mente, haciéndole creerse un caballero inmortal.

Shoujo, reina y señora de todo tipo de amor, conociendo su caso, trató muchas veces de alejarlo de aquel camino de autodestrucción; así, treinta y nueve fueron las parejas que Marianne apartó de su camino, convirtiéndolas en brujas poderosas que luego de tiempo encontraron al verdadero amor. Y si bien nunca conoció a Shoujo en persona, eso no le impidió añadirla como parte de su alucinación.

Esa es la verdadera historia de este triste personaje, “Sir” Oswin McGuffin, el del trágico corazón.

Este capítulo



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