-¡Waaa! ¡Qué flojera! – Lumine se despereza, estirando brazos y bostezando – Pero fue un buen resumen… Más bien ¿Cuánto ha pasado en tiempo real?
- Tres largas horas – Comenta Ayumu, muriendo de sueño
- No sé ustedes, pero Hecchul me hizo olvidar el tiempo – Meryl tiene su iPod encendido y escucha a todo volumen su colección de Super Junior
- ¡Bueno, ya! – Dice hito, bastante molesto por tener que comerse la interminable lista de traumas emocionales del caballero sin resumen alguno – No vinimos aquí para compadecerte ni que nos mendigues tu lástima – El notable extra se levanta, con magestad – Oswin, llevas en ti tanta tragedia y tanta mezcla de emociones que tu sola presencia podría contrarrestar el poder de shoujo – El personaje de relleno convertido en protagonista repite todo lo que sus compañeros y él descubrieron en sus investigaciones, buscando hacer sentir importante al imaginario caballero; luego le estira la mano, en gesto amable y motivador – ¡Esta es tu oportunidad de conseguir retribución, de demostrar lo que vales, de combatir tu tristeza y vencer tu maldición! ¡Te estoy dando la oportunidad de tu vida! ¿Te quedarás compadeciéndote o vendrás con nosotros y obtendrás redención?
Sir Oswin mira a Hito, desafiante y muy decidido habla.
- ¿Estas loco? ¡Aquí la gente me da chela gratis! Bastante que voy a ir con ustedes
- ¿Qué demonios? – Hito se queda de una pieza
- Te dije que estábamos perdiendo el tiempo – Lumine se acerca y toma el hombro de sus compañero, señalando que es mejor partir
- Si, vámonos – Meryl se queja – Ni que fuera tan importante
- ¿Pero entonces? – Pregunta Ayumu - ¿Cómo vamos a detener a esa loca? – La fujoshi lanza un guiño malicioso a la fanática de los koreanitos
- ¡¡¡D-DIJISTE LOCA!!! – Se emociona Oswin – N-No sabía que la muerte de los ojos verdes tenía problemas mentales…
- ¿Problemas mentales? – Dice Kankoku-tan, entendiendo en seguida las intenciones de su amiga – ¡Esta LOCA podría destruir el universo sólo por hacerle la vida imposible a un hombre!
- Oh… Vaya – El adicto a las locas empieza a salivar de la emoción – Así que Marianne es de esas… Digo… ¡Es mi deber como caballero sacarle plan… digo, conquistarla… digo, encamarla… DIGO, derrotarla! – El auto nombrado caballero aparece de la nada en la salida, mirando al resto con extraña emoción – ¿Y Qué están esperando? ¡VAMONOS!
Las chicas sonríen mientras Lumine trata de cerrar la boca del notable extra, que no entiende bien que diablos pasó.
Friki está en sentado en un bus. Los antes blancos asientos de la movilidad están manchados con mugre y pintas en lapicero que distraen la atención del otaku que, si bien no sabe a dónde se dirige, está seguro que pronto llegará. Un par de pasajeros baja, otros más suben y él se levanta para avanzar a la puerta, la próxima es su parada. Quiere sacar unas monedas para dárselas al cobrador, pero Tragedia Gonzáles lo detiene, diciéndole que una amiga suya ya pagó el pasaje de los dos.
El bus blanco y dorado se aleja y Friki sacude la cabeza, volviendo a verse en su sale, frente a una Marianne que aún espera su contestación.
En este momento, la historia puede cambiar; si Friki tiene algo de sabiduría en su corazón, abrirá sus sentimientos a Shoujo y le dirá lo mucho que le dolieron sus pequeñas traiciones; ella le dirá que lo siente y será sincera, mostrando que de sentimientos humanos sabe tan poco como él; se extenderá aún más el asunto y Marianne le confesará que realmente quería que lo de Chokobo y Guzana funcionase, porque (al igual que él), veía en esa relación un paralelo extraño con la que tuvieron y hacerla triunfar sería una compensación mínima del fracaso que antes hubo. Él la abrazará y perdonará los errores, pidiendo disculpas también por los suyos, admitiendo su incapacidad para el cambio y luego buscará redimirse, dando inicio a una linda amistad y quizás con el tiempo, quién podría negarlo, reiniciar la…
- Debes estar disfrutando mucho este momento – Dice Friki, encarando a Marianne y arruinando cualquier posibilidad de redención
- Obviamente, mon petit Friki – Responde ella, tratando de ocultar sus emociones, dolida y orgullosa
- Querías destruir algo hermoso, como siempre – Friki ahora está más ofuscado – Y escogiste a mis amigos para eso
- Quería que cambies, Frikito y no había mejor forma de hacerte reaccionar
- ¿De qué demonios hablas? ¡Estás loca! ¡Aléjate de mi vida! ¡DEJAME EN PAZ! ¡DEJA DE SEGUIRME Y TRATAR DE DAÑAR A MIS AMIGOS! ¡MÉTETELO DE UNA BUENA VEZ EN TU CABEZA! ¡NO VOY A CAMBIAR Y MENOS POR TI!
Los ojos verdes de Marianne se tornan rojos por un segundo y su delicada y apenas oscura piel palidece unos momentos, lo suficiente como para que Friki no lo note, luego se traga toda esa decepción y vuelve a ser la misma energía imponente e inestablemente peligrosa que sabe que es y abofetea a su ex, que la detiene en seco, mirándola con furia.
- Aún te queda una pregunta, niña – Dice el otaku, escupiendo sus palabras – Y no te dejaré ganar
- Es una lástima que pienses eso, mon Friki, al igual que asumas que uno de tus amigos te mandará un mensaje tan importante como “Vamos a vernos hoy a las 2.30 para definir nuestra situación” por error
- ¿Q-Qué estás diciendo? – Al ex de Shoujo se le van los colores del rostro
- Ellos dos ya rompieron, yo sólo quería darte una última chance, antes de completar el ritual
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