lunes, 14 de febrero de 2011

Bonus Track: 30 años de corrupción legal en el Perú-3 (1era parte)

El siguiente es un reportaje extraído de la revista “El Otaku de Hoy” y adaptado para este blog, en conmemoración a los 30 años de “corrupción legal” en Peru-3.
El viejo y el Mal
Jeremías Chafloque me recibe en el despacho de su casa, en La Molina. Lo primero que llama la atención es su nutrida biblioteca, llena de copias piratas de excelente calidad (me atrevería a decir que algunas son incluso mejores que su versión original); esta imponente biblioteca, según el propio Jeremías, está valorizada en más de un millón de dólares. La afirmación resulta por demás fascinante, tanto por lo evidente de la exageración, como por la seguridad con que nuestro anfitrión la dice.
El Dr. Chafloque es un corruptólogo como los de antes; de aquellos que, por tradición, cobran por entrevista, aunque sepan que luego rechazarán el monto.
Aún con sus cincuenta y ocho años, cuando se le pregunta sobre su aporte a la historia, el afamado ideólogo de la corrupción pareciera volver a ser el joven congresista que a sus veintiocho años logró lo impensable, el reconocimiento de los derechos constitucionales de los corruptos.
Sentado en su sillón de imitación de cuero, mostrando orgullosamente una amplia barriga, ganada a través del tiempo y que, lejos de mostrarlo grotesco, le da un aire de distinción, el respetable corruptotólogo inicia la entrevista.
El Otaku de Hoy: Supongo que ya sabe sobre la propuesta de poner un busto con su imagen en el Salón de los pasos perdidos, ¿no?
Jeremías Chafloque: Sinceramente, la idea me deja una sensación extraña
EODH: ¿En qué sentido?
JC: Deje que me explique. Si se está promoviendo esa idea para desviar fondos del estado o como excusa para alguna cortina de humo, bienvenido sea. Pero si la propuesta es sincera, la verdad, siento que no lo merezco
EODH: Permítame decirlo, me sorprende esa muestra de humildad de parte suya; los corruptos de ahora suelen presumir de su soberbia
JC: Si, los de nuestro gremio tenemos esa fama. El pueblo suele asociar la corrupción con el orgullo y es por satisfacer al peruano-3 de a pie que la mayoría de los corruptos modernos adoptan esa pose. La verdad es que los corruptólogos somos, por definición, un grupo humilde y muy agradecido de la paciencia de la gente de Perú-3, paciencia que nos ha permitido crecer como gremio
EODH: ¿Es entonces que la “nobleza ideológica” le impide sentirse a gusto con el tributo que quieren darle en el congreso?
JC: No. Lo que sucede es que siento que con eso no se estaría reconociendo a los héroes que dieron su vida por lo que ahora tenemos. Para la mayoría es más simple creer que, como propuse la ley, fui el artífice de todo, olvidando que existen otros mártires de la democracia
EODH: Como su hermano mayor, Eusebio Chafloque
JC: Si, como Eusebio. Es por él que nuestro grupo tiene una ideología. Es él quien acuñó los términos “corruptólogo” y “corrupción legal” y es gracias a sus teorías, propuestas y filosofía que se logró poner en el congreso la ley N°243-9-90
EODH: La “Corruptus Legis”
JC: (Risas) Si, no sé quién le acuñó ese pseudo latín, pero es correcto. Bueno, a lo que iba; si hay alguien a quien debieran darle algo, tendría que ser a Eusebio
Hace mucho tiempo, en una patria lejana…
El Dr. Chafloque hace una pausa, tratando de disimular ese ligero quiebre en su voz cuando recuerda a su hermano. Respetando su tristeza, intento, por el momento, no ahondar en ese punto, pero Don Jeremías parece tener otra idea y se sincera.
JC: Eusebio siempre fue un visionario, ¿Sabe? Siempre pensando en el bien del pueblo y en crecimiento de su propio bolsillo, porque, según decía, un hombre que no puede servirse a si mismo, no puede servir a la patria
EODH: Esa es la frase que ahora está en la fachada del congreso, en una enorme placa
JC: Se malversaron muchos fondos en la confección de esa placa. Mi hermano realmente se hubiese sentido orgulloso
EODH: ¿Cómo empezó toda esta “revolución”?
JC: Aunque suene curioso, fue por una publicación en un blog, hecha por el Sr. Alfredo Bullard. Por supuesto que, debido a las creencias de la época, el texto era “anticorrupción”, pero de él sacamos lo necesario y lo demás lo descontextualizamos para ajustarlo a nuestros objetivos
EODH: ¿A que se refiere con sus objetivos? ¿Es que ya tenían desde el comienzo la idea de legalizar la corrupción?
JC: Más que legalizarla, lo que queríamos era optimizarla, como “sugería” el texto que encontramos. Para eso, debimos tomar la decisión que cambiaría nuestras vidas, la de revelarnos como corruptos. En esa época no era bien visto que un político dijese abiertamente que tenía ese estilo de vida; aún así, nos armarnos de valor y sacamos a la luz nuestra opción ética
EODH: Supongo que fue difícil. He estudiado los archivos visuales del congreso
JC: Cuando uno se enfrenta a lo desconocido, es natural sentir miedo; pero teníamos un ideal y nadie iba a detenernos. Curiosamente, si bien ante cámaras casi nos comieron vivos, una vez que estas se apagaron, recibimos el aplauso de todos los miembros de la cámara congresal
EODH: Aun así fueron suspendidos del cargo
JC: Acusados de “Cargos de corrupción” (sonríe). Realmente eran otras épocas y a nadie convenía tener un “corrupto” confeso en sus filas. Lo curioso es que luego de nuestra declaración, otros políticos siguieron el ejemplo. Incluso algunos se animaron a profundizar más en el tema, escuchando las teorías de Eusebio respecto al correcto uso de la corrupción, sedimentando así nuestra ideología. En ese entonces no nos dimos cuenta, pero así nació la “Corruptología”

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