lunes, 13 de junio de 2011

No se puede vivir del Shoujo (6ta parte)

Era el 2 de Septiembre y el ex clon saturado de frikismo estaba frente al espejo. “Demonios”, pensó y miró la espesa barba de su rostro con fastidio. Sintió ganas de desviar la mirada hacia abajo, pero la sola idea de tener que enfrentarse a su crecida barriga lo incomodó demás.

Sabía que tendría que volver a afeitarse, como cada ocho horas lo hacía y sabía que tendría que ponerse la faja, como todos los días, a pesar de que su camisa ya no era capaz de esconder aquel paño sujetador. Friki quería negarse a lo evidente, ya no era el jovencito de 22 años que, hasta hace poco, había sido; el muchacho que comía de todo sin que su organismo le fallase; el lampiño “niño genio” de la estrategia boxworldiana. El paso del tiempo al fin le cobraba factura: Friki había cumplido 26.

A través del espejo, el otaku vio el desorden de su habitación. Una máscara victoriana que había conseguido hace unos días colgaba de una ventana, mientras un panfleto de teatro (de los que repartieron cuando la parejita fue a ver la obra) se esforzaba por no quedar perdido entre kilos de ropa sucia arrinconada en otro extremo del cuarto de hotel.

- Soy Friki-san, tengo ventise… DOS, tengo ventidos años – El otaku se repitió si mismo
- Esa nadie te la cree, ¿sabes? – Respondió el reflejo, el ex clon no pareció sorprendido – Vamos, admite que ya no eres el mismo
- ¡No hay orden en el cambio! – Friki-san se exaltó – Todo debe ser como siempre ha sido
- ¿A esto le llamas orden? – Dijo el hombre en el espejo, señalando el caos de la habitación – Ya ni siquiera puedes mantener el orden en tu propia vida
- ¡Eso es mentira! Todo está saliendo como debe, todo es normal
- Me lo dice el tipo que habla consigo mismo en el espejo
- Eso fue bajo
- Y vamos, eso de “todo está bien” no se lo digas a uno de los más grandes genios de este planeta ¿Acaso no has visto cómo están tus amigos ahora?
- Felices, se quieren; como debe ser
- ¿Como debe ser? ¿Estás hablando en serio?
- Claro, Guzana es avatar de Shoujo y tiene un romance, es lo correcto; Chokobo es avatar del shounen, tiene a su mujer; el universo funciona perfectamente
- ¿Así que es por eso que creaste a Guzana?
- ¿D-de qué hablas? La creé porque pensé que Chokobo se volvería malo si no tenía novia, como pasó
- ¿Y cómo podías saber eso? ¿Tu paranoia? Tu plan de contingencia siempre contra el macho latino fue por si él se salía de control, no por si perdía a su novia
- ¿Y que tiene que ver?
- Que para ti, el de que Chokobo no tuviese novia rompía tu esquema de “El shounen DEBE tener chica SIEMPRE” y  no lo soportaste
- No es cierto, yo sabía, vamos, soy un genio estratega, ¡cómo no saberlo!
- ¿Te estas excusando conmigo? Friki, soy tu consciencia, no me puedes mentir; no soportas el cambio ni las cosas que salgan de tu tablita de cálculo ¿O crees que no sé lo de Shoujo?
- ¡Ella está loca!
- ¿En serio? Eso no es lo que te decías esas noches de amanecida, hace sólo 5 años
- ¡Cállate! – Friki perdió la calma y rompió el espejo de un puñetazo, luego se apresuró en curarse los ensangrentados nudillos
- Ok, ok, ya me voy – Respondieron los reflejos, en coro – Pero piénsalo ¿Ya les dijiste lo que te encargó Okami? No, no lo has hecho… Eres un protector, pero a veces te lo tomas demasiado en serio; cholo, no puedes protegerlos de todo, no puedes protegerlos del cambio y esos dos realmente no son los mismos
- Pero se intenta

El reflejo dejó de intentarlo y cayó. Friki sintió que había ganado.

De pronto, el ex de Shoujo tuvo el impulso de pararse y salir corriendo al baño a quitarse la barba, antes que Chokobo o Guzana lo viesen en el lamentable estado en el que se encontraba; pero luego recordó que ellos habían salido a ver la ciudad, en un paseo que terminaría con una cena con vista al Sena que el otaku le había ganado en reservar a una parejita tan extraña como incompatible que terminó peleando frente a él, en una escena tan ridícula como ellos mismos.

Y de nuevo, en ese momento no supo que Marianne ya había movido los hilos para que esos dos pudiesen romper.

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