lunes, 31 de octubre de 2011

El amor despues del Shoujo (Parte final)

- ¡Hey! ¡Ouch! ¡Qué hacen! – Grita el otaku
- Tú dijiste, pues – Responde Ayumu, mientras le muerde la pierna
- ¡¡Me refería a ESOS Frikis!! – El ex de Marianne se cubre como puede de los golpes que le dan - ¡Dejen eso! ¡No se dan cuenta que sólo podrán derrotar a esos tipos con mi ayuda!
- ¿En serio? – Dicen todos, con una sonrisa macabra

Meryl coge a Friki-san y lo lanza por los aires, Lumine aprovecha para golpearlo con sus tentáculos como bola de baseball y lo manda directamente hacia el alter ego joven; el impacto hace que ambos queden inconscientes y la versión alternativa es absorbida por el otaku mayor; gracias a esto, el ex de Marianne deja de parecer un niño de diez años y empieza a verse como un adolescente de dieciséis.

El Friki del sombrero reacciona y empieza a disparar a los protagonistas, pero una rápida maniobra de Hito y su pistola desvían los ataques enemigos; Ayumu anza rayos yaoi a los rivales, mientras Guzana se teleporta y trae de regreso a Friki-san. Kankoku coge el cuerpo inconsciente de su amigo y lo usa como mazo, sujetándolo de las piernas y agitándolo contra el tipo “vintage”. Este se cubre, usando frikismo como barrera, pero ella es mucho más fuerte y revienta el escudo con su nueva arma, llevándose de encuentro también al rival. Al igual que el otro, es asimilado. Ahora Friki-san parece de veintidós.

Sólo queda el alter ego gordo, la representación del Friki actual, ese que les ha dado un enorme dolor de cabeza y por culpa del cual el resto del elenco casi no ha tenido participación en la temporada. La bronca contenida NO es poca y el pobre sujeto se ve rodeado, sin saber a dónde escapar. Crea varios escudos alrededor suyo, pero sabe que es inútil, en cualquier momento se la van a dar.

Lumine y Guzana envuelven a Friki-san con materia negro-morada y lo disparan como bala de cañón, al tiempo que Ayumu, Shoujo y Hito se concentran en destruir los escudos que el gordo creó; este aprovecha eso y fabrica otra barrera, no para cubrirse, sino para desviar el “proyectil” que le han disparado. El cuerpo de Friki-san sale volando hacia el cielo y el alter ego empuja a sus rivales con sendos  escudos, dándose espacio para escapar. Es entonces que Meryl salta y, estirando la pierna, gira sobre sí misma, para patear al ex de Marianne en una espectacular chalaca que impacta directamente en el último enemigo.

Horas después y ya con el Boxworld devuelto a su normalidad, un magullado Friki-san de veintiseis años despierta.

- S-Siento… dolor… - Se queja el otaku
- Madurar duele – Dicen todos, aún algo enojados
- Lo tendré presente – Responde Friki-san
- ¡Eso ya no importa! – Grita Shoujo – ¡Ahora obtendré mi venganza!
- ¡Hey! – Dice Hito – Pensé que lo que querías era que Friki cambie
- ¡Eso era antes! – La mirada de Shoujo es aguda – Me he dado cuenta que él nunca hizo algo por mí y yo siempre quise un chico que baje la luna a mis pies
- Ok, yo lo hago – Responde Oswin, de la nada; todos se le quedan mirando
- Ahm… Pero no lo entiendes… Yo quiero un hombre que me de seguridad
- Perfecto, aquí me tienes
- No… No es tan fácil… Yo quiero alguien que entienda mis emociones
- ¡Genial! Soy el indicado
- No es que… Es que…
- Déjame adivinar – Dice Ayumu, maliciosa – Ahora que tienes lo que quieres, ya no lo deseas, ¿no?
- No… es que… es que… ¡Waaaa! – Sin saber cómo responder, Shoujo sale corriendo, perseguida muy de cerca por el extraño “caballero”, todos se quedan mirando


Lo días pasan rápidamente; la línea del destino sigue su ruta a través del espacio tiempo y así, de pronto, es 31 de octubre y todos en Lima-3 se preparan para el cosplay-o-ween. Ayumu y Toto participan de la tradicional pasarela de todos los años, haciendo de los hermanos Kagamine (Ella como Len y él como Rin) en la categoría Crossplay, ayudados por varios neko-hitos que hacen las veces de kurokos.

Muy cerca de ahí, Meryl (de civil) y Lumine (disfrazado de Jack Skellington) se divierten gastándole bromas pesadas y asustando a cuanto hito encuentran por ahí.

Y lejos de toda la algarabía, Friki y Hito-san atienden un stand alquilado por a nombre de la tiendita otaku en la que aprovechan para vender cuanto capricho deseen sus eventuales clientes.

De pronto, un mensaje llega al celular de Friki: es Guzana. No hay explicaciones, no hay despedidas, sólo un breve “Me voy”. El otaku no necesita más. Sabe sus motivos, entiende de qué va; ella es un espíritu libre que debe conocer el mundo por si sola y debe empezar a trazarse una historia propia, con identidad.

Un escueto “Cuídate” es todo lo que recibe ella y es mejor así, Guzana odia las ceremonias largas y el llanto descontrolado… Y aún así, no puede evitar sollozar un poco antes de ponerse a caminar.


- ¿Sabes? – Dice el otaku, pensativo, aún mirando el celular – Ahora estoy mucho más en contacto con mis emociones
- Eso es bueno, ¿no? – Responde Hito
- No lo sé
- ¿A qué te refieres?
 - Veras, durante años oculté mis sentimientos y ahora todo está aflorando…
- ¿Q-Qué quieres decir con eso?...  – Al extra esto le huele demasiado mal
- Es que me acabo de dar cuenta de algo
- No… - Dice Hito, adivinándolo todo -  No molestes… No lo digas…
- Si, cholo… ¡Demonios! Acabo de darme cuenta que aún amo a Marianne


Fin de temporada

Este Capítulo

No hay comentarios:

Publicar un comentario