Supongo que con esto, se puede entender perfectamente por qué la última vez que se vio a Alec, estaba masacrando a Okami… Ah, no, lo siento, estoy adelantando en el relato.
Mark sigue donde lo dejamos, con aspecto cansado y enmarrocado a la mesa de metal, como si fuese James Bond contra en satánico Dr. No. El comandante Alec terminó su relato (que bien pudo resumirse en “odio a Okami porque me quitó a mi chica”, pero ya es rollo posero de él) y el Agente Sugaota se le queda mirando, como quien lee sus emociones. Mark mira el reloj de la pared y se da cuenta que ya pasaron diecinueve minutos.
- Ya puedes dejar de fingir – Fue lo que Alec dijo mientras Mark contaba los minutos
- ¿De qué hablas? – Mark tose su respuesta, luciendo extremadamente débil
- ¿Acaso pensaste que no sabía de tu entrenamiento para resistir venenos? – El comandante sonrió con maldad en medio del ataque de tos de Sugaota y este, sorprendido, deja de fingir – Estabas tan concentrado en ver lo que tramaba, en saber que “gran secreto de la agencia” sabía y tan enfocado en tu “actuación” de moribundo que ni siquiera pensaste que lo que estaba haciendo era ganar tiempo
- ¿Ganar tiempo? – Dice Mark, al tiempo que sus grilletes se abren, gracias a un botón que Alec apretó
- Veintiún minutos, para ser exactos, tiempo suficiente para que el radar de la agencia ubique a una persona – Esto lo dijo Alec, señalando
- A Okami – Kaypaku se queda mirando al comandante, que le ha regalado una sonrisa burlona. Entre tanto, un escuadrón de Hito-Swats entra en la habitación y apuntan a Jonathan Alec.
La secretaria del despacho del comandante no puede creer lo que ve; lo único que había hecho era hacerle caso a lo que Mark le había pedido hace un rato - Si no salgo en veinte minutos, llámame con este teléfono – Le había dicho el héroe del Boxworld, entregándole un celular, luego de un largo rato de coqueteos. Demás está decir que por nada del mundo se le ocurrió pensar que ese celular serviría para mandar una señal con la que toda una horda de efectivos vendría corriendo a donde Sugaota estaba.
- Supongo que ya te habrás dado cuenta que también esperaba esto – Dijo el comandante antes que lo encañonasen – Las maniobras de la agencia son siempre tan predecibles
- Comandante Jonathan Alec – Mark habla con gran firmeza – Queda usted arrestado por intento de asesinato y abuso de autoridad
- Ellos sabían lo que el Dr. Moetaku hizo; lo del normalwordiano “Chokobo” y lo de ese monstruo llamado “Ayumu”– Alec ignoró por completo las palabras de Kaypaku – Uno de mis informantes anónimos consiguió la documentación – A la par de sus palabras, el comandante mostró un fajo de archivos que estaba encima de su escritorio - Y aún así, ellos dejaron que siga…
Mark se percata que la mirada de Alec se enfocó en su ordenador. Kaypaku amplia el rango de su vista y ahora se da cuenta del min pao medio masticado al lado del teclado y se paraliza al darse cuenta que el comandante sonrió.
El agente de segundo nivel Kaypaku Sugaota, se abalanza sobre Alec, pero lo único que consigue es abrazar a la nada, estrellándose contra el escritorio. Totalmente consciente de la situación, atina a mirar la computadora del comandante, que muestra una imagen de Okami, junto a unas coordinadas en un mapa que le dicen claramente a dónde es que Jonathan se teleportó.
Y de pronto, el cuarto con un alce…
A ver, a ver, creo que así nomás no se entiende, pero lo que pasa es que, apenas Alec se llegó al punto al que se teleportó, pisó el verde pasto y apareció abriendo la puerta del “404: File not found” de Boxworld, donde el alce lo esperaba, junto a un agente de inteligencia.
O sea, no es como que Alec no se imaginase alguna maniobra de
- Supongo que estabas esperando una gran batalla final – Una calmada y anciana voz sale del Hito - Temo decirte que eso no pasará
- ¿Dónde diablos…? – Intentó decir el comandante, sin llegar a completar la frase
- ¿Lo escondemos? – Interrumpe el agente – Lamento decirte que las cosas no funcionan así, muchacho; no cuando chocas con el Primer nivel de la agencia
- Así que por fin hice temblar a los grandes señores de la guerra – Alec sintió un leve orgullo
- ¿Temblar? – Rie sutilmente el hombre – Creo que lo has entendido todo mal; verás, te hubiese detenido en este momento, pero no lo haré
- Quieres que me una a tu causa y mate por ti, seguramente
- No, no, no, estás saltando conclusiones; verás, ahorita no eres más que un peón en el ajedrez de un estratega mayor; eres parte de un plan que, si bien no hicimos nosotros, nos conviene bastante y es por eso que no planeamos meternos; pero bueno, no te interrumpo más. Has tu capricho, si quieres, intenta escapar ¿A dónde iras si no sabes ni dónde estás parado? ¿Quizás a una calle conocida? ¿O a un café cercano? ¿Piensas volver a
Este capítulo:
Invasor Zim?
ResponderEliminarYep, referencia de Invader Zim. El Boxworld está lleno de referencias a muchas series y acontecimientos de nuestro mundo =)(osea, la tierra xD).
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