En “El Bar de los Corazones rotos”, que está en “El pueblo de los solitarios” en Pueblo Libre, seis personajes que conocemos de sobra se reúnen para conversar. Luego de ponerlos al día sobre los sucesos, Okami y Kaypaku coordinan con Hito, Lumine, Kankoku-tan y Ayumu, que están sentados en una enorme y vieja mesa, tratando de esquivar las bolitas de madera apolillada, botada por el mueble cada cinco minutos.
Alrededor de ellos se distingue la figura de uno que otro parroquiano, ebrio hasta la última hebra de cabello. El de la izquierda bebe de un vaso tan desquebrajado, que es físicamente imposible que se mantenga junto; el de al fondo, en un estado más allá del alcoholismo, abraza su botella, jurando que toma para no enamorarse y se enamora para no tomar. Casi pegado a la puerta, uno más se levanta y le dice al cantinero que llegó el que trae las cervezas, exigiendo que le sirvan más trago para beber hasta morir.
- ¡Argh! – Se queja Meryl (Kankoku-tan), muerta del asco – ¿Por qué tenemos que venir aquí?
- Este es un punto estratégico – Responde Kaypaku – Es tan deprimente y falto de amor que es imposible que el Shoujo entre aquí
- ¿Pero no podemos ir a otro sitio? – Replica la protectora de koreanitos
- Ya estamos aquí – responde Moetaku, tratando de no sonar fastidiado – Así que no
- Pero, ya pueeees - Kankoku capta perfectamente el atisbo de incomodidad de Moetaku y planea explotarlo, sólo para animar un poco las cosas
- Shoujo es experta en bromas pesadas, ¿sabes? – Lumine se apresura, saliéndose del tema, para distraer el impulso bromista de Meryl
- ¿Ah, siiii? – La atención de Kankoku-tan es captada de inmediato
- Eh… S-si, si la detenemos, podríamos hacer que te enseñe un par de cosas – Ayumu se mete en la conversa, tratando de evitar otra queja de su compañera
- Entonces, ¿vamos a meternos en otra lucha épica? – Kankoku-tan luce entusiasmada
- No – Dice Hito, para sorpresa del resto
Por un momento, un silencio incómodo invade al grupo. La gente no sabe exactamente a dónde mirar.. Uno de los parroquianos maldice su suerte, diciendo que los cinco ases que sacó (en un juego con dados curiosos que tienen figuras de naipes en vez de números), le recuerdan cinco fracasos que tuvo en el amor. Otro cliente, rodeado de extrañas moscas, ya ni siquiera bebe, sólo quema fotos y quema cartas de su ex, para no verla más.
- Disculpen que lo diga – comenta Hito, con objetividad – Friki es nuestro amigo, de eso no hay duda, pero me parece que está sobre-reaccionando ¿Acaso lo que Shoujo hace nos afecta? ¿Acaso es peligroso para el mundo? – Todos lo miran, impactados – Lamento sonar egoísta, pero todo esto me suena a que Friki quiere que movamos cielo y tierra sólo para no tener que ver a su ex – La gente se mira las caras, sin saber qué decir
- Eso pensé también – Responde Kaypaku – Hasta que me puse a investigar
- Verán – Complementa Okami – Shoujo ha traído desgracia al mundo desde hace más de diez años…
- Destruyendo relaciones de personas que hubieran hecho del Boxworld un lugar mejor – Kaypaku saca un sobre de su maleta – O que al menos, de seguir juntas, no hubieran causado tanto daño
Kaypaku saca un par de papeles del sobre, con lo que la agencia averiguó hasta ahora del caso (los resultados de la investigación recién se los dieron ayer) y les muestra a todos los nombres de la primera pareja que shoujo separó. Al ver las palabras impresas, todos se quedan en shock y, ya sin dudarlo, deciden tomar parte en la acción.
El bar está cada vez más lleno. Un marinero con su capitán entran a la cantina. Un borracho brinda por “ella”, su botella. Uno más bebe un vaso de cerveza con una foto en su interior.
Los nombres en el archivo son los de Jonathan Alec y Midori Villón.
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