El sólido mechón del rostro de Guzana no puede ocultar el verde brillo de su ojo (el color de la magia de Boxworld), mientras un portal arcano comienza a crecer en medio de la nada, a la altura de la cabeza de la radar de emociones, cuando ella recita el “Poema del castigo random”; un hechizo imposible de trascribir que sirve para arrojar objetos aleatorios a un enemigo. La maga lo elige, no tanto por su efectividad (ya que a veces lo único que bota son almohadas o plumas), sino por su rapidez; algo que necesita ahora que macho latino está a punto de atacar.
No han pasado ni dos segundos desde que la maga empezó el conjuro, cuando, violentamente, salen disparados del mini portal los primeros objetos contundentes. Chokobo mira con asombro cómo se le avecinan cientos de tenedores, cucharas, platos, tazas y demás vajilla que no duda en esquivar, a la par que destruye algunos con discos de energía shounen, los mismos que se alimentan del poder de su Fri-ki.
El verde brillo en los ojos de Guzana se intensifica y una serperteante masa, entre metálica y aporcelanada, sale del portal, para sorpresa de Chokobo, que apenas puede cubrirse para recibir el impacto de lleno. Cientos de artículos domésticos se estrellan contra el acurrucado cuerpo del Macho Latino, que es ahora una bola de loza fina.
Una luz azulada se cuela por entre los agujeros que deja la cristalería y la masa estalla, volviéndose una nube de polvo. Cuando el viento la disipa, la figura del Macho Latino se revela y en su mirada se refleja la furia interior. Quiere devolverle el ataque a su novia, pero cuando lo intenta, ella se teleporta metros en el aire, cosa que confunde a Chokobo aún más, no tanto por la acción hecha, sino porque, por una fracción de segundo, le parece ver un brillo violeta en los ojos de su chica, como si su “truco” no hubiese venido de la magia arcana, sino de un poder más peligroso: El de la energía emocional.
Pero antes que el normalworldiano pueda pensar algo más sobre eso, la radar de emociones, por medio de una lluvia de cubiertos y vajilla, arremete contra él. Obviamente, unos simples platos no se compraran en nada al poder del Macho Latino que, por reflejo, gira sobre si mismo para luego juntar sus manos, formando entre ellas un rayo de energía que dispara contra Guzana. Al mismo tiempo y sin que chokobo se percate, un cuchillo ha logrado escapar del rango de su ataque y se dirige directamente hacia él, para golpearlo en un punto letal.
De pronto, el Macho Latino se da cuenta de lo que está haciendo y se desconcierta. Intenta contener el rayo disparado, pero la energía es demasiado fuerte como para hacerla menguar. A su vez, Guzana se ha percatado del mortal proyectil que se clavará en Chokobo e intenta advertirle de su error. El impacto de ambos golpes es inevitable y ambos se estrellan…
En los escudos que Friki creó.
Guzana y Chokobo miran a Friki y este los mira con reprobación. La pareja se sorprende al ver que Shoujo se ha ido, pero más se impactan cuando observan lo que el Otaku carga entre sus brazos. El ensangrentado cuerpecillo de Midori tiembla y la mirada de la cachorra expresa profundo dolor.
- Una pregunta y ustedes se desmoronan – Escupe Friki – Una sola y estúpida pregunta
- Friki… – Dicen ambos, con vergüenza
- Ella ganó – Corta el Otaku, en seco – Vino, hizo lo que quiso y huyó – El socio de Chokobo trata de contener el nudo en su garganta – Y mientras ustedes peleaban por nada, casi matan a la única criatura que piensa que vale la pena protegerlos
- …
- Es curioso, hace casi un año que la tienen, pero recién ahora sé lo noble que es
El otaku mira con ternura a la mascota y luego coloca su mano en el cuerpo del animal. El amarillo brillo del Frikismo puro se cuela por los dedos del ex de Shoujo, al tiempo que cura las heridas de la cachorra.
- Ahora adiós – Dice Friki, dejando en el suelo a la totalmente sanada Midori y dándole a los dos novios
- ¿Qué? – Dice Chokobo - ¿Cómo que “Adiós”?
- Shoujo ha ganado, en cualquier momento funcionará el ritual – El otaku se aleja lentamente
- ¡Espera! – Grita Guzana – No ha ganado todavía, seguimos estando juntos ¡Mira! – La radar de emociones toma la mano de Chokobo a la fuerza
- Pero tal y como están, no durarán otra semana – Friki se para en seco, pero sin voltear a ver
- ¡NO! – Dicen ambos – Tiene que haber algo que podamos hacer
- Hay una cosa, pero deben prometerme que harán todo lo que les diga
- Lo que sea – Dice Chokobo
- Haremos todo lo que pidas – Completa Guzana
- Perfecto – Friki se voltea, algo más animado – Preparen maletas y díganle “hasta pronto” a Lima-3, muchachos, Tío Friki les dará un viaje romántico con TODOS los gastos pagos, como para recordarles qué es el amor – El otaku les quita los celulares, casi como en broma y los apaga – Pierdan sus celulares, chicos, que nadie más en el mundo importa, sólo que estén juntos los dos
Ambos se miran, sin saber que decir.
Okami y los demás llegan al paradero del chiisai ki, pero ya es muy tarde; ni Guzana, Chokobo o Friki están a la vista y no saben cómo diablos decirles todo lo que el servicio de inteligencia del Boxworld ha averiguado de Shoujo, de cual es su plan malvado, ni cómo explicarle al otaku que nada de lo que piensa de ella es verdad.
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