Aquí, en el GRANO, nos gustaría decir que la pelea entre Friki, Hito y Okami contra el lado más oscuro de Gary es rápida y violenta; el problema es que, técnicamente, “pelea” implica ver gente golpeándose, cosa que aquí no pasa, ya que cada vez que alguien lanza un golpe o disparo, Lumine Noir se diluye en un rayo de energía negra, esquivando sin molestias, sólo para aparecer luego detrás de su objetivo, reventándole esferas oscuras en su espalda. Bueno, en tal caso, llamémosle “masacre” y todos quedamos en paz, ¿OK?
Y así tenemos al Lumine Negro (O Noir, que se pronuncia Nuá porque algún francés se olvidó que en cualquier otro idioma la “r” al final también se pronuncia) masacrando a los pobres protagonistas de este arco de historia (Bueno, en realidad creo que exagero, o sea, en polaco tampoco se pronuncia la “r”). Ya no ríe como villano de caricaturas, sino que ahora luce totalmente concentrado y no pierde tiempo en frases cliché, sino todo lo contrario, ahora ya ni se oye su respiración.
La manera en que lucha y la forma en que busca infundir miedo en sus oponentes, revela un estilo de combate más que inspirado en el del nefasto Jonathan Alec, el villano al que antes enfrentó. Se disuelve y ataca con precisión, desconcertando a los tres héroes, que nada tienen en contra de la malévola masa oscura que es “Noir”. Apenas Hito u Okami disparan, el villano se transforma, rebotando contra sus rivales y causándoles el mayor daño posible, sin que ellos puedan atinar a esquivar.
Es una lucha inútil e injusta, eso todos lo saben; golpear al villano significa causarle dolor a Gary y cuando el ente oscuro lastima a los tres héroes, le da a su alter ego más motivos para sufrir. En ambos casos, el resultado es el mismo, Noir fortalece cada vez más. Aún así, el villano ya no busca alargar este momento porque, para él, derrotarlos no significa una victoria; es regalarles el privilegio de morir.
- Cúbranme, tengo un plan – Dice Guzana, frente a Seinen, en el estacionamiento del supermercado, cerrando los ojos mientras pone sus manos a la altura del pecho, formando un triangulo con los dedos para recitar una arcana invocación, la misma que todas las hechiceras del Boxworld usan, gracias a la magia que acaba de aprender de Marianne y que dice a continuación.
Patas de mosco zancudo
Uñas de gato sangrón
Pico de pájaro zurdo
Cuernos de chivo panzón
Seinen no entiende que pasa e inclina la cabeza un poco al ver a esta extraña chica que recita a Chespirito, iluminada desde el suelo por un brillante y rojísimo símbolo esotérico en forma de corazón, del que sale una corriente de viento tan fuerte que hace flotar los largos cabellos de Guzana, con obvia excepción de su sólido mechón. Aun así, no pierde tiempo y empieza a cargar el próximo Machongan que disparará.
Adriana, Meryl y Mark quedan mudos por un instante, mirándose entre ellos, sin entender, pero pronto empiezan a reaccionar. La primera es Ayumu, juntando Neko-Hitos, para lanzarse a la batalla y cargando ella misma un rayo demoledor.
La siguiente es Kankoku, que valientemente se coloca delante de todos y ataca al Macho Latino para ganar tiempo. Y por último, Kaypaku se recarga, consumiendo con velocidad los dos últimos Kay-pi con tamarindo que le quedan en su reserva; luego se para frente a Guzana y le dice, lleno de dudas – Espero realmente que lo que sea que tengas en mente funcione o tu novio nos va a matar – Pero la mirada de la recién convertida maga le despeja todos los miedos, así que sólo asiente, sonríe y se lanza también a la lucha, mientras Guzana termina su invocación.
Ayumu enceguece a Seinen con un rayo, mientras que Kankoku y Kaypaku lo golpean sin tregua; luego se separan del blanco, para evitar ser golpeados y neko-hitos y hito-swats usan sus armas de fuego para poderlo debilitar. Meryl levanta el tanque que trajo la agencia y se lo lanza al Macho Latino, a la par que Adriana dispara al piso para quitarle balance al enemigo y no tenga manera de esquivar. Mark luego lanza las granadas que su equipo le ha brindado y estas explotan de lleno en el cuerpo de Seinen, el temido agresor.
Y el Macho Latino encuentra todo esto de lo más divertido, así que extiende su Fri-Ki para lanzar a los que están encima de él por los aires y se prepara para de nuevo atacar, sin percatarse siquiera de que los ojos de Guzana ahora brillan y está punto de acabar su ritual. Antes de que alguien pudiese hacer otro movimiento, la radar de emociones grita su última oración.
Ojos de cuervo dormido
Cola de rata y ratón
Y los colmillos molidos de un jabalí cachetón
Un halo de luz cubre el estacionamiento y todo se vuelve blanco, como una hoja de papel. Cuando la luz mengua pareciera que nada ha cambiado, excepto por una cosa:
Ninguno de los combatientes está.
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