lunes, 4 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine(Sexta parte)

Todos miran a Guzana que, de cara a algo que ya casi sería imposible llamar Chokobo, se prepara para enfrentar la batalla de su vida. Todos los presentes se preguntan cómo logró tanto poder, lo que, a efectos prácticos significa hacer otro flashback, así que, sin más demoras, volveremos a donde dejamos la escena, con Guzana perdida en la nada vibrante, junto a aquella bella dama que dijo ser “su otra madre”.
La extraña dama tiene largos cabellos negros que caen en remolinos sobre su cara; un delicado rostro de tez ligeramente oscura, tan ligera como un vaso con leche con dos gotas de vainilla y cuerpo de una belleza que nada tiene que ver con los estándares tradicionales de anoréxica hermosura. Pero todo aquello es ínfimo al compararse con sus ojos; dos faros de innatural verdor, iridiscentes y aterradores, a la vez que extremadamente cautivantes. Ella es el ama de la casualidad y la reina de la tragedia; la protectora de los amantes y la guía de los suicidas, la que, en secreto, dio a Guzana el poder de sentir lo que sienten los demás, la forma humana de todo lo shoujo… Ella es Marianne.
- ¡Bravo! ¡Bravo! – Guzana aplaudió a Marianne, cuando terminó su Oda a si misma – ¡Te salió genial!
- Lo sé – Dijo Shoujo, orgullosa y contenta – Estuve practicando cómo decirlo ¿Sabes?
- ¡Se nota! Debe se difícil hablar en letra cursiva, ¿no? Pero… Ahm… Eto… ¿Cómo me vas a ayudar?
- Oh, cierto, eso… Bueno, es bastante simple
- ¡Qué bueno!
- Tienes que morir
-Aw – Guzana agachó la cabeza – ¿Eso no es un poco extremo?
- Para nada – Marianne sonó relajada – Verás, aparte de ser el shoujo, me dedico a la magia y uno de mis tantos dominios es la casualidad, una magia tan poderosa que sólo a unos cuantos en el mundo se les permite tenerla, así que si tu me lo pides, yo podría forzar las cosas para hacer que Chokobo vuelva a la normalidad…
- ¿Pero…?
- Pero cuando se fuerza a la casualidad, aparece la tragedia, por equivalencia, tú sabes… Así que para salvar a Chokobo
- ¿Yo tendría que morir? – Dijo Guzana y Shoujo asintió
- Por otro lado, si decides no ayudarlo, puedo dejarte a salvo aquí, flotando en la nada, hasta que Boxworld se destruya
- Eso también suena mal ¿Sabes?
- Tu decides, Guzana: Vive y deja que muera, o muere y sálvalo
- …
- Sé lo que pasa por tu mente y sé que tomarás la decisión correcta… Vamos, Guzana, Sólo pídelo…
- Las pelotas
- Porque tu eres… ¡¿A-Ah?!
- Si y de mono viejo, como dice mi Chokobito… - La radar de emociones respondió, totalmente segura de si misma - O sea, ¿de qué me sirve morir, si muerta no podré abrazar a mi novio, ni decirle que lo quiero, ni ver yaoi con él? – Guzana hizo una pausa y miró al piso – Lo siento, sé que tu intención es buena, pero prefiero decirte no, gracias… Ahora, si me disculpas, tengo un novio (y un mundo) que salvar… Ahm… ¿Por dónde salgo?
Shoujo, quedó en shock, sin saber que decir.
De pronto, comenzó a aplaudir.
- ¡ESO ES! – Dijo, feliz - ¡Sabía que no me había equivocado contigo! Amas sabiendo que el amor no lleva a la muerte, sino que te da vida y defiendes lo que crees a pesar de que todo te indique lo contrario
- ¿En serio? No me di cuenta de eso – Guzana respondió más confundida que de costumbre – Pero, bueno ¿Eso significa que me vas a ayudar?
- Más que eso, pequeña… Significa que serás mi avatar



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1 comentario:

  1. Surry, accidentalmente publicamos dos veces la misma parte, pero ya lo editamos. No culparé a nadie *cof* *cof* *chokobo* *cof* *cof*, pero de todas maneras, pido mil disculpas por la confusión. Nos vemos!!!

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