En el capítulo anterior conocimos a un nuevo personaje, Meryl-san, quien ama a los coreanos a más no poder. El heroe del Boxworld, Kaypaku-san, aparece con ganas de una nueva conquista... ¡Pero Lumine-San está ahí para detenerle....! ¿Quién ganará esta pelea a muerte?
¡A explorar el Boxworld!
Lo primero que Lumine hace es escupir materia negra, de la cual salen tres criaturas grotescas (en realidad son 3 Hito-san chatos y sin vistas de un mejor empleo, vestidos como Lumine y conocidos como “Lumi-hitos”) que se lanzan a agredir a Mark; este, ni corto ni perezoso, devora un par de Kai pis que tiene en la mano y, destrozando con una patada a los tres engendros (que ya no cobrarán el sueldo prometido), muestra su verdadera fuerza, la de Kaypaku-San.
Un coro de “¡Kyaa!” se escucha en todo el estacionamiento del supermercado, cuando las hito-chicas ven la estilizada pose con la que Kaypaku termina su primer ataque. El viento hace flotar sus cabellos y las gotas de sangre que descienden a su alrededor no hacen más que realzar más la perfección del héroe por excelencia del Boxworld. Lumine no se resigna y vomita más de ese líquido tan negro como el petroleo, del cual surgen decenas de Lumi-hitos que intentan atacar a Mark. – ¡Chicas, no podemos dejar que dañen a nuestro hombre! – Grita una de las extras - ¡Vamos todas! ¡Al ataque!
Las hito-chicas son más fuertes, pero los Lumi-hitos las superan en cantidad. Horda tras horda de extras genéricos se enfrentan en franco combate (haciendo destrozo y medio del pobre estacionamiento), mientras Lumine y Kaypaku se lanzan golpes sin piedad.
Gary lanza bolas de energía morada con sus manos y Mark apenas si puede esquivarlas; el héroe intenta acercarse a una distancia apropiada para repartir golpes, pero el villanesco melenudo logra tomar distancia de él. Ambos saltan y en el aire se vuelven a atacar; una de las orbes moradas choca el pecho de Kaypaku y el estallido que provoca lo manda volando hacia el Patio de un colegio cercano a la zona. Aún adolorido, Mark se apresura a buscar algo que pueda dañar a Gary y, cogiendo un pedazo enorme del escombro que su caída provocó, se pone en posición de alerta, esperando que su enemigo intente asomarse para contra atacar.
Gary sospecha al ver que su enemigo tarda en salir a pelear; sabe que le debe tener alguna jugada sucia preparada. – Sucio mortal – dice en voz alta – ¿Crees que puedes engañarme? – Aún flotando en el aire, el villano examina las posibilidades; el colegio tiene un patio (en el que no ve rastros de vida humana) que separa el muro de portería y el edificio estudiantil, en dicho muro, hay un punto muerto en el que podría ocultarse el impertinente galán y, según toda lógica, ese sería el lugar perfecto para esconderse ¿Qué mejor manera de acabar esta pelea que destruyendo la muralla y dejando que los escombros aplasten a aquel chico? Es bastante obvio, Lumine concentra un rayo de energía negro-violácea en sus manos y la lanza contra el blanco elegido mientras ríe escandalosamente; lo que Gary no tuvo en cuenta es el séquito de fanáticas dispuestas a todo que tiene Mark y ve su plan frustrado cuando 6 de ellas se interponen entre el muro y el rayo destructor. – ¡Maruku -Sama, Aishiteru! – Gritan al unísono, mientras son desintegradas y enviadas al olvido. - ¡NOOOOO! – Se escucha desde el interior del colegio y un furioso Mark sale saltando, pedazo de cemento en mano, con intenciones de estamparle un golpe a Gary-San. Kaypaku le lanza el concreto directamente y Lumine lo esquiva, sin percatar que a la vez, el héroe de Boxworld le dirige un puñetazo desde el otro extremo y, al ser incapaz de esquivarlo, pierde el control de su cuerpo y empieza a descender. Mark, con toda su ira lo toma de la mano, antes que llegue al suelo y aprovecha un impulso para lanzarlo lejos, estrellando a Lumine contra la central de energía del Centro Cultural Peruano Japonés y dejando en penumbras dicho lugar.
Y mientras Lumine y Kaypaku se enzarzan en una pelea a oscuras en la cima de aquel edificio, unas cuadras atrás, Meryl sigue sentada en el arbolito, escuchando “One” de Epik High en su portátil de música, mientras, totalmente distraída del mundo, murmura “Time is tickin’, Time -Time is tickin’… sin percatarse de los cadáveres de Lumi-hitos y Hito-chicas que están regados a su alrededor. La masacre en el estacionamiento del supermercado continúa y ambos bandos están profundamente diezmados; las chicas han perdido el 60% de sus unidades y los esbirros, al haberse secado el escupitajo de Gary, ya no tienen materia negra de dónde crearse. Las dos facciones siguen luchando casi por inercia, sabiendo que no hay posibilidad alguna de tregua (ya que sus “jefes” siguen su propia batalla), ni de victoria real (ya que ambos grupos se eliminarán entre ellos); pero también saben que si uno de los bandos se rinde, el otro lo destruirá.
No hay marcha atrás, sólo muerte, sólo…
De pronto, una especie de meteorito golpea el asfaltado piso del estacionamiento, paralizando ambos bandos. Una vez que el humo se dispersa, puede verse claramente que lo que acaba de aterrizar es Gary, que sujeta fuertemente a Mark, en una pose que recuerda a Shiryu en su batalla contra Shura de Capricornio. Es obvio que a Lumine-San no le importa inmolarse, lanzándose junto a su enemigo desde el tejado del Peruano Japonés, con tal de destruir a quien se le oponga. Pero aparentemente, aquel impacto no es suficiente para acabar con el espíritu de lucha de Kaypaku que, apenas con fuerzas, se levanta para seguir.
Gary mira a Mark con odio contenido – Sucio mortal, ¿es que acaso no lo entiendes? – Dice el villano, sabiendo que es sólo su furia lo que lo mantiene en pie – Mi destino es destruir este mundo y NADA podrá detener eso, SOY EL VACÍO, SOY LA AUSENCIA DE BOXWORLD, SOY LUMINE-SAN…
El melenudo destructor de Boxworld ve la cara de terror de Kaypaku-san, pero tarda unos segundos en darse cuenta que no es por aquello que ha dicho, sino por algo funesto que Lumi-hitos, Hito-chicas y el propio Mark han visto y que, Gary ahora sabe, está detrás de él. Asustado, voltea sólo para ver el iPod de su amiga, destrozado por uno de los pedazos de asfalto que saltó del piso cuando él y su enemigo aterrizaron y a una enojadísima Meryl, que con voz sobrenatural dice - ¿Quién me interrumpió a los corianitos?... NO, seamos sinceras… ¿A QUIEN VOY A MATAR?
Lumine sabe el error que han cometido; al destruir el reproductor de música de Meryl acaban de despertar su lado más oscuro; la diabólica y súper fanática JOSHI KANKOKU-TAN.
Meryl se lanza contra Mark y Gary, luego que ambos se señalasen con dedo acusador; demás está decir que tanto seguidoras como esbirros que tratan de obstruir el camino de Meryl son destrozados sin el menor reparo y que luego de acumular una bola de cadáveres entre sus manos, se los arroja a ambos chicos, que apenas si atinan a saltar. Kankoku-tan vuela en pos de ellos y atina un puñetazo que los eleva aún más; luego, se impulsa en el aire para sujetarlos del cuello y darles 3 vueltas completas en el vacío, para luego lanzarlos exactamente al hueco que antes formaron al aterrizar. La temible Joshi desciende lentamente sobre ellos y, mirándolos con desprecio pronuncia su frase de condenación – Acaban de cometer el mayor error de sus vidas… ¡NADIE me corta cuando escucho Aisenai Aishitai de DBSK! Par de imbeciles, les voy a sacar la… ¡KYAAA, un coreano, KAWAII!
Meryl vuelve a la normalidad al ver a un andrógino asiático cruzando la pista y se olvida de los chicos (en estado catatónico) en pos del coreano imposible. Gary y Mark cruzan miradas, sabiendo que toda esta pelea ha sido en vano y de la nada, sacan un par de guitarras y sombreros rancheros para ponerse a cantar, parafraseando las coplas rancheras de Chespirito “¿Por una K-popera, de qué sirve si te matas? ¿ De qué sirve si te matas, por una K-popera? Te quedas medio golpeau y con solo un diente sano, como le pasa al otaku, botado por un coreano…”
Y así inicia una bonita amistad.
Este capítulo
Capítulo siguiente: