lunes, 25 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine (Novena parte)

Un haz de luz irrumpe a sólo metros de una mágica ciudad, llena de finos edificios de aspecto renacentista, completamente hechos con el material más caro y fino jamás creado: acero inolvidable. De ella surgen Kankoku, Ayumu y Kaypaku, todos maravillados de ver dónde están. También aparecen Guzana, descendiendo grácil y lentamente desde lo alto y Seinen, que apenas intenta atacar a los héroes, siente un súbito debilitamiento corporal.
Su sorpresa es mayor cuando ve que en el cielo nocturno de la ciudad, un brillante cubo azulado flota, adornando la cúpula celeste.
- ¡¿Q-Qué has hecho?! – Escupe el Macho Latino
- Nos traje a la luna, obviamente – Responde Guzana
- Wiii, estamos en mi casa – Se emociona Ayumu al ver por primera vez el sitio donde va a vivir – Es más hermosa de lo que pensé… Pero ¿Por qué?
- Porqué toda la energía shoujo del Boxworld esta aquí – Dice Guzana, como si fuese lo más elemental del mundo, mientras esquiva a un Macho Latino que se rehúsa a ser derrotado
- ¡Y el shoujo neutraliza al shounen! – Dice Meryl, tratando de sonar como si ya hubiese pensado desde un principio; luego da un salto y patea a Seinen en el rostro, cuando este viene a atacarla
- Es lo primero que tuvieron que hacer, pues – Completa la chica del mechón sólido y luego infla sus mejillas de disgusto al ver que Kankoku golpea al Macho Latino - ¡Hey, no golpees el cuerpo de mi chokobito! Yo lo puedo volver a la normalidad
- Eh… No lo estamos golpeando – Dice Ayumu, mientras le lanza rayos consecutivos al enemigo, con una risa que grita “venganza” – Lo estamos “debilitando” para que lo puedas curar
- A-Ah… Claro – Completa Kaypaku, que parece no muy afectado por todo el shoujo que lo rodea, golpeando a Seinen en un súper mega combo de diez mil puñetazos – No es que nos estemos desquitando, es sólo que te queremos ayu…
Mark no termina su frase, el Macho Latino toma uno de sus puños y se aferra de él, absorbiendo toda la energía shounen de Kaypaku. El Agente Sugaota cae pesadamente contra el suelo, mientras Seinen se para y mira a sus enemigas con sardónica sonrisa.
- Okeeey, eso fue interesante… Así que el shounen en este tipo es artificial – El Macho Latino mira a Mark, inconsciente – Con razón no le afectaba este sitio… Pero no importa, al menos me servirá… Bueeeeeno, creo que es hora que pelee en serio, ¿No?... ¿Qué dicen chicas? Round 4… ¡Fight!
A pesar de las palabras de Seinen, las chicas saben que ahora pueden pelear en igualdad de condiciones con el descontrolado elemental de Shounen y esto se demuestra en que ahora sus ataques son esquivables y que de cuando en cuando logran acertarle algún golpe.
Seinen tiene que ser rápido si desea ganar, es por eso que ya no concentra enormes machongan, sino que dispara varios pequeños, tratando de desestabilizar a sus rivales. Ayumu y Kankoku distraen la atención del Macho Latino, forzándolo a defenderse de los patadones y rayos que le lanzan, para darle tiempo a Guzana a que vuelva a conjurar algo útil.
La maga del mechón sólido no quiere dañar a lo que queda de su enamorado, pero sabe que sólo cuando esté inconciente podrá hacer el ritual de curación. La radar de emociones levanta una de sus manos y flota un poco mientras grita “¡Azarath... Metrion... ZINTHOS!”; las chicas por instinto saben que deben salir de donde están, pero el Macho Latino no y es por eso que recibe de lleno la explosión que el hechizo causa. Seinen sale volando, pero de inmediato da un giro en el aire y se estabiliza, aprovechando el impulso para descargar sendos machongan a sus enemigas.
Meryl, con quien no funciona dos veces la misma técnica (sobre todo cuando el oponente está debilitado), detiene el ataque con las manos, gira sobre si misma y se lo devuelve al Macho Latino que, sobreponiéndose a su sorpresa, imita a su rival, esta vez apuntando a Adriana; ella, que no es tan fuerte como su amiga, intenta esquivar, sabiendo que si no lo hace terminará de nuevo como el bate de béisbol humano de Seinen.
Muy tarde, Ayumu la pensó demasiado; la bola está ya casi en su rostro… Y se rebota. La creadora de neko-hitos no sabe que pasa, pero pronto se da cuenta que una barrera la ha cubierto y que Guzana le guiña un ojo mientras recita “¡Grantico! ¡Palmadi! ¡Zum!”. Adriana sonríe y, ya más confiada, estira sus brazos a los costados y dispara varios rayos, que se extienden a lo lejos para luego curvarse, juntarse y estrellarse contra el macho latino.
El enemigo, más alerta que de costumbre, adivina la jugada justo antes que los rayos impacten, pero no logra escapar de la onda expansiva que dan al chocar sus potencias. Usando toda su fuerza de voluntad, Seinen se fuerza a si mismo a no ser empujado por la explosión y, con el pecho lacerado por los ataques, grita para darse fuerza y no hacer caso de su dolor.
El grito hace profunda mella en Guzana, que sabe que dentro del impredecible Seinen está atrapado su amado Chokobo y por un instante pierde su concentración. El Macho Latino se da cuenta de esto… Y la ataca.
Las chicas se lanzan a proteger a la maga, pero unos rayos, disparados con mortal precisión, las obligan a esquivar como pueden, desperdiciando así preciosos segundos. Seinen estira sus puños y Guzana lo mira, casi llorosa, sin intenciones de moverse.
Cuando el Macho Latino se da cuenta de lo que en verdad pasa, ya es demasiado tarde para evitarlo. A centímetros de la radar de emociones, el elemental de shounen logra escuchar lo que ella murmura: “Yu Mo Gui Gwai Fai Di Zao” Y sabe que sea lo que sea que esté diciendo, va a terminar en algo que le hará “boom” en el rostro.
Pero no.
Seinen se equivoca. Su puño impacta en el rostro de Guzana y lo atraviesa como si fuese humo; eso lo desestabiliza y le hace caer. La chica del mechón sólido aprovecha el momento y lo toma de la mano, mirándole a los ojos para decirle…
- Chokobo, va a salir “Kuroshitsuji” Segunda Temporada, ¿La vemos?
- ¿Y-Yaoi? ¡YA! Pero me dejar usar las orejas de gato que compré – El cuerpo de Seinen se rompe como un cascarón de cristal y de él sale el normalworldiano, completamente normal
Meryl y Ayumu se quedan en blanco, paralizadas y convertidas en estatuas de marfil; cuando logran mover al menos algo de sus músculos, se miran y dicen al mismo tiempo “¿Qué demonios fue eso?”, señalando a los dos tortolos. Y a lo lejos voz femenina les responde “Es amor, my darlings, simplemente amor…
Cuando ellas voltean no ven a nadie… Bueno, exceptuando los cientos de yaoi-lovers que viven en la luna y que hace rato han estado mirando la pelea, pero no se atrevieron a intervenir porque va contra todos sus principios el ayudar a que se junte una pareja heterosexual.
Guzana se abalanza sobre Chokobo y lo abraza (para asco de todas las chicas del sitio), poniendose a llorar.
- ¿Qué pasó, pedacito? ¿Por qué lloras? – Dice él, ignorante de TODO lo que ha pasado
- Nada, nada – Dice ella, aferrándose con más fuerza a su enamorado – Es sólo que... – Guzana no termina su frase, sólo lo mira, hace una pausa y besa a Chokobo sabiendo que ya nada los puede separar.
Excepto Chokobo, que como siempre malogra el Feeling del momento.
- Eh… Chokobita – Dice el anti-climatico normalworldiano - ¿En dónde estamos?
- ¿Qué hace tu boca hablando y no besando la mía?
- No contestes mi pregunta con otra preg…
- Las pelotas
- ¡Oye, pero…!
- ¡Cállate y bésame, tonto!
Chokobo se rinde, alzando los hombros y luego toma a Guzana entre sus brazos y la vuelve a besar.
De vuelta en Boxworld, la gente se reúne; abrazándose en el reencuentro, perdonando errores y contándose todo lo que pasó.
- Así que eres el nuevo Lumine – Dice Kaypaku, mirando con desconfianza al semi-villano
- Heme aquí – Responde el “malvado” de la manera más posera posible
- ¿Y tú que planeas? – Inquiere el Agente Sugaota – ¿También destruir a la humanidad?
- ¿Destruirla? – Dice, poniéndose detrás Mark, a gran velocidad – Jamás pensaría en eso… No pretendo destruirla, quiero enseñarle nuevas formas de amar
Al decir esto, acaricia el hombro de Kaypaku.
Todos los que aún pueden considerarse “hombres” salen corriendo, asustados.


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lunes, 18 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine(Octava parte)

En el teatro de la mente de Gary, mil y un obras se están actuando a la vez; mil y un obras en las que el controlador de la casualidad es humillado y golpeado; burlado y despreciado; olvidado y dado por perdido.
El público imaginario aplaude al malévolo director de este espectáculo, Lumine Noir. El villano estrella, sin compasión, frutos de los más tristes recuerdos contra la ensangrentada nieve del Paradise Lost, causando en su alter ego niveles nunca antes vistos de dolor.
Gary está atrapado en sus memorias, sabiendo que fuera de su mente, su alter ego está a punto de matar a los pocos que pudo llamar “amigos”. El controlador de la casualidad no se atreve siquiera a utilizar más su poder, ya que, si la situación es terrible ahora, al forzar el azar, la tragedia equivalente la volvería peor. Eso lo sabe Noir y se aprovecha de la situación.
El miedo y la tristeza crecen, la confusión es más grande y Gary siente que ya no puede más.
De pronto, una mano aparece a su costado, sujetando entre sus dedos una “manzana” del Paradise Lost y luego escucha en su oído un susurro que lo hace, pero no de miedo, temblar – Tonto, mi pequeño tonto; te sumes tanto en la tristeza, que hasta te olvidas de mí… Hm, hm, hm… No importa, yo te haré recordar
Al decir esto, la mano aplasta el fruto y la sangre derramada se desliza hacia el suelo…
Entonces Gary se da cuenta de todo y dice “¡Eres tu!”.
En el mundo real, Lumine Noir está por lograr su cometido; tiene a Hito, Okami y Friki en el suelo, incapaces de defenderse, débiles por el combate e inmovilizados por tentáculos negros que sujetan sus extremidades; los tres aún luchan por liberarse, pero su estado es lamentable y su resistencia, inútil. El villano comienza a crear una esfera negra en sus manos, una esfera llena de un poder funesto y de todo el odio que el melenudo siente por si mismo y por la humanidad y la lanza, sabiendo que el impacto los matará, lenta, dolorosamente, tal como él también desea morir… Pero falla.
Friki trata de salir del susto de sentir la onda expansiva de la maligna esfera a centímetros de su rostro y voltea la mirada, sólo para encontrar al oscuro villano retorciéndose de dolor, mientras una energía brillante y morada sale de su cuerpo.
- ¡NO!… ¡TU NO! ¡TU NO! – Grita el melenudo, mientras la extraña energía se chorrea por la primera pared que encuentra. Luego hay una pequeña explosión, un brillo violeta que baña el cuarto y dos figuras se forman en medio del lugar: Gary, acurrucado como cuando estaba en el teatro y un sujeto idéntico a él, pero con ojos casi por enteros, en blanco.
- Soy la luz al final del abismo – Este sujeto de cabello negro y corto, con rostro andrógino y morada vestimenta deja oír su fina, pero firme voz – Soy la belleza que oculta la más terrible maldad, soy aquel que ama, soy PURPLE LUMINE-SAN.
- ¡Increíble! – Exclama Hito – ¡Es otro Lumine! Y está del lado de los buen…
- ¡NO! – Interrumpe Purple – ¡Un Lumine JAMAS será bueno, porque Gary JAMAS será malo!… Pero así como Noir es la maldad que sólo ve lo triste de la vida…
- Purple sólo ve la belleza – Completa Noir, mientras lanza una esfera negra, atacando al nuevo rival
El villano de los ojos blancos desvía el ataque con las manos, de manera excesivamente posera, dejando que la bola explote en lo poco que queda del destruido techo del cuarto de Friki.
- Eres un niño travieso, Noir – Dice el morado enemigo, mientras esquiva gracilmente los tentáculos de su rival, dando giros y piruetas dignas de un bailarín de ballet profesional – Te pusiste a jugar tanto tiempo con nuestro pequeño que ya se había olvidado de mí
- ¡Entonces por qué aún existes! – el oscuro melenudo no detiene su ataque y ahora se vuelve energía negra, que se estrella en el cuerpo de su objetivo
- Eso se lo debo a todos sus amigos – Responde Purple Lumine, con una sonrisa en sus labios, mientras atrapa con sus manos al transformado Noir y lo lanza en dirección contraria – Veras, “gemelito”, gracias a ellos es que sigo vivo; ellos le recuerdan a Gary que no todo en el mundo es tristeza y soledad
Noir mira a Purple, impávido.
- Sabes que eso ya no tiene importancia, ¿no? – El oscuro villano baja la guardia y mira al cielo – En pocos minutos todo habrá terminado, el Macho Latino explotará y esta pequeña muestra de “Crecimiento personal” de nuestro pequeño Gary significará menos que nada
- En eso te equivocas – Okami apenas puede hablar – La energía shounen se siente más débil en este mundo… Chokobo ya no está acá
Gary alza la mirada, sorprendido, al tiempo que Noir voltea el rostro para observar a Moetaku. El negro alter ego examina al científico, como buscando revelar la mentira que ocultan sus palabras, pero pronto se da cuenta que todo lo que dijo es verdad.
- Eso significa que he perdido, ¿no? – Noir habla con resignación – He fallado en todo; no pude proteger a Gary, no pude evitarle el sufrir; de hecho, en mi afán por salvarlo del abuso, terminé dándole algo peor… Yo… Yo sé que debo redimir esto… Y sé lo que debo hacer...
Apenas dice esto, lanza una onda de energía oscura que manda a todos a volar. Sólo Noir y Gary quedan en el sitio, el primero de pie, mirando con tristeza al segundo, aún acurrucado, pero con mirada confundida.
- Mi pobre e indefenso Gary – Dice Noir, abalanzándose para ahorcar a su contraparte – Ya nadie te hará daño, ahora vamos a morir
- Creo que te olvidas de algo – Responde Gary, deteniendo con sus manos a Noir – Yo también sé pelear
Luego de eso, saca volando al villano, que se estrella contra un pedazo de pared.
Gary, por iniciativa propia decide enfrentar a su lado oscuro y parece saber cómo ganarle. Noir se para y le lanza rayos de energía, convencido de que la única manera de ayudar a su “pequeño” es llevándolo a la tumba. El manipulador de casualidad no esquiva, sino que sigue avanzando hacia su contraparte, sin recibir daño alguno. El negro villano no entiende que pasa y sólo atina a correr y golpear. A milímetros del rostro de su objetivo, una barrera lo detiene, haciéndolo rebotar hace el lado contrario. Lumine Noir mira a Friki, seguro de que él ayudó a su alter ego y se sorprende al darse cuenta que los tres héroes de Boxworld están aún inconscientes.
- Parece que aún no lo entiendes – Dice Purple Lumine, parado al costado de Noir, sin un solo rasguño en el cuerpo – Gary siempre fue el más fuerte de nosotros, siempre tuvo mayor voluntad... Y es su voluntad la que ha decidido que ni tú, ni yo lo podemos lastimar
Ambos se transforman en dos rayos de energía, una negra y otra morada. Ambas energías se entrelazan y mezclan, hasta fusionarse por completo, convirtiéndose en una versión infantil de Gary-san. Este niño luce sucio y sollozante, como si alguien le hubiese acabado de golpear. Entonces, el verdadero Gary se le acerca y dice – Si no te paras y peleas, esos niños no te dejarán de molestar… Vamos, ya no llores, amiguito… Ven, te quiero abrazar
El cuerpo del niño vuelve a convertirse en energías negra y morada y rápidamente entran en el cuerpo de Gary. Él se levanta y suspira, aliviado, para luego transformarse en un nuevo ser. Un esbelto hombre, de corto cabello negro, con un ojo blanco y otro violeta mira al cielo de Boxworld, sintiéndose poderosamente bien.
- Soy Gary – Dice para si mismo – Domino casualidad y la tragedia porque ese es el poder que se me dio… Pero también soy otro; un villano que a veces parece bueno; un abismo que termina en la luz; soy horror y belleza, odio y amor… Soy LUMINE PARADISE LOST.




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lunes, 11 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine(Séptima parte)

Aquí, en el GRANO, nos gustaría decir que la pelea entre Friki, Hito y Okami contra el lado más oscuro de Gary es rápida y violenta; el problema es que, técnicamente, “pelea” implica ver gente golpeándose, cosa que aquí no pasa, ya que cada vez que alguien lanza un golpe o disparo, Lumine Noir se diluye en un rayo de energía negra, esquivando sin molestias, sólo para aparecer luego detrás de su objetivo, reventándole esferas oscuras en su espalda. Bueno, en tal caso, llamémosle “masacre” y todos quedamos en paz, ¿OK?
Y así tenemos al Lumine Negro (O Noir, que se pronuncia Nuá porque algún francés se olvidó que en cualquier otro idioma la “r” al final también se pronuncia) masacrando a los pobres protagonistas de este arco de historia (Bueno, en realidad creo que exagero, o sea, en polaco tampoco se pronuncia la “r”). Ya no ríe como villano de caricaturas, sino que ahora luce totalmente concentrado y no pierde tiempo en frases cliché, sino todo lo contrario, ahora ya ni se oye su respiración.
La manera en que lucha y la forma en que busca infundir miedo en sus oponentes, revela un estilo de combate más que inspirado en el del nefasto Jonathan Alec, el villano al que antes enfrentó. Se disuelve y ataca con precisión, desconcertando a los tres héroes, que nada tienen en contra de la malévola masa oscura que es “Noir”. Apenas Hito u Okami disparan, el villano se transforma, rebotando contra sus rivales y causándoles el mayor daño posible, sin que ellos puedan atinar a esquivar.
Es una lucha inútil e injusta, eso todos lo saben; golpear al villano significa causarle dolor a Gary y cuando el ente oscuro lastima a los tres héroes, le da a su alter ego más motivos para sufrir. En ambos casos, el resultado es el mismo, Noir fortalece cada vez más. Aún así, el villano ya no busca alargar este momento porque, para él, derrotarlos no significa una victoria; es regalarles el privilegio de morir.
- Cúbranme, tengo un plan – Dice Guzana, frente a Seinen, en el estacionamiento del supermercado, cerrando los ojos mientras pone sus manos a la altura del pecho, formando un triangulo con los dedos para recitar una arcana invocación, la misma que todas las hechiceras del Boxworld usan, gracias a la magia que acaba de aprender de Marianne y que dice a continuación.
Patas de mosco zancudo
Uñas de gato sangrón
Pico de pájaro zurdo
Cuernos de chivo panzón
Seinen no entiende que pasa e inclina la cabeza un poco al ver a esta extraña chica que recita a Chespirito, iluminada desde el suelo por un brillante y rojísimo símbolo esotérico en forma de corazón, del que sale una corriente de viento tan fuerte que hace flotar los largos cabellos de Guzana, con obvia excepción de su sólido mechón. Aun así, no pierde tiempo y empieza a cargar el próximo Machongan que disparará.
Adriana, Meryl y Mark quedan mudos por un instante, mirándose entre ellos, sin entender, pero pronto empiezan a reaccionar. La primera es Ayumu, juntando Neko-Hitos, para lanzarse a la batalla y cargando ella misma un rayo demoledor.
La siguiente es Kankoku, que valientemente se coloca delante de todos y ataca al Macho Latino para ganar tiempo. Y por último, Kaypaku se recarga, consumiendo con velocidad los dos últimos Kay-pi con tamarindo que le quedan en su reserva; luego se para frente a Guzana y le dice, lleno de dudas – Espero realmente que lo que sea que tengas en mente funcione o tu novio nos va a matar – Pero la mirada de la recién convertida maga le despeja todos los miedos, así que sólo asiente, sonríe y se lanza también a la lucha, mientras Guzana termina su invocación.
Ayumu enceguece a Seinen con un rayo, mientras que Kankoku y Kaypaku lo golpean sin tregua; luego se separan del blanco, para evitar ser golpeados y neko-hitos y hito-swats usan sus armas de fuego para poderlo debilitar. Meryl levanta el tanque que trajo la agencia y se lo lanza al Macho Latino, a la par que Adriana dispara al piso para quitarle balance al enemigo y no tenga manera de esquivar. Mark luego lanza las granadas que su equipo le ha brindado y estas explotan de lleno en el cuerpo de Seinen, el temido agresor.
Y el Macho Latino encuentra todo esto de lo más divertido, así que extiende su Fri-Ki para lanzar a los que están encima de él por los aires y se prepara para de nuevo atacar, sin percatarse siquiera de que los ojos de Guzana ahora brillan y está punto de acabar su ritual. Antes de que alguien pudiese hacer otro movimiento, la radar de emociones grita su última oración.
Ojos de cuervo dormido
Cola de rata y ratón
Y los colmillos molidos de un jabalí cachetón
Un halo de luz cubre el estacionamiento y todo se vuelve blanco, como una hoja de papel. Cuando la luz mengua pareciera que nada ha cambiado, excepto por una cosa:
Ninguno de los combatientes está.


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lunes, 4 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine(Sexta parte)

Todos miran a Guzana que, de cara a algo que ya casi sería imposible llamar Chokobo, se prepara para enfrentar la batalla de su vida. Todos los presentes se preguntan cómo logró tanto poder, lo que, a efectos prácticos significa hacer otro flashback, así que, sin más demoras, volveremos a donde dejamos la escena, con Guzana perdida en la nada vibrante, junto a aquella bella dama que dijo ser “su otra madre”.
La extraña dama tiene largos cabellos negros que caen en remolinos sobre su cara; un delicado rostro de tez ligeramente oscura, tan ligera como un vaso con leche con dos gotas de vainilla y cuerpo de una belleza que nada tiene que ver con los estándares tradicionales de anoréxica hermosura. Pero todo aquello es ínfimo al compararse con sus ojos; dos faros de innatural verdor, iridiscentes y aterradores, a la vez que extremadamente cautivantes. Ella es el ama de la casualidad y la reina de la tragedia; la protectora de los amantes y la guía de los suicidas, la que, en secreto, dio a Guzana el poder de sentir lo que sienten los demás, la forma humana de todo lo shoujo… Ella es Marianne.
- ¡Bravo! ¡Bravo! – Guzana aplaudió a Marianne, cuando terminó su Oda a si misma – ¡Te salió genial!
- Lo sé – Dijo Shoujo, orgullosa y contenta – Estuve practicando cómo decirlo ¿Sabes?
- ¡Se nota! Debe se difícil hablar en letra cursiva, ¿no? Pero… Ahm… Eto… ¿Cómo me vas a ayudar?
- Oh, cierto, eso… Bueno, es bastante simple
- ¡Qué bueno!
- Tienes que morir
-Aw – Guzana agachó la cabeza – ¿Eso no es un poco extremo?
- Para nada – Marianne sonó relajada – Verás, aparte de ser el shoujo, me dedico a la magia y uno de mis tantos dominios es la casualidad, una magia tan poderosa que sólo a unos cuantos en el mundo se les permite tenerla, así que si tu me lo pides, yo podría forzar las cosas para hacer que Chokobo vuelva a la normalidad…
- ¿Pero…?
- Pero cuando se fuerza a la casualidad, aparece la tragedia, por equivalencia, tú sabes… Así que para salvar a Chokobo
- ¿Yo tendría que morir? – Dijo Guzana y Shoujo asintió
- Por otro lado, si decides no ayudarlo, puedo dejarte a salvo aquí, flotando en la nada, hasta que Boxworld se destruya
- Eso también suena mal ¿Sabes?
- Tu decides, Guzana: Vive y deja que muera, o muere y sálvalo
- …
- Sé lo que pasa por tu mente y sé que tomarás la decisión correcta… Vamos, Guzana, Sólo pídelo…
- Las pelotas
- Porque tu eres… ¡¿A-Ah?!
- Si y de mono viejo, como dice mi Chokobito… - La radar de emociones respondió, totalmente segura de si misma - O sea, ¿de qué me sirve morir, si muerta no podré abrazar a mi novio, ni decirle que lo quiero, ni ver yaoi con él? – Guzana hizo una pausa y miró al piso – Lo siento, sé que tu intención es buena, pero prefiero decirte no, gracias… Ahora, si me disculpas, tengo un novio (y un mundo) que salvar… Ahm… ¿Por dónde salgo?
Shoujo, quedó en shock, sin saber que decir.
De pronto, comenzó a aplaudir.
- ¡ESO ES! – Dijo, feliz - ¡Sabía que no me había equivocado contigo! Amas sabiendo que el amor no lleva a la muerte, sino que te da vida y defiendes lo que crees a pesar de que todo te indique lo contrario
- ¿En serio? No me di cuenta de eso – Guzana respondió más confundida que de costumbre – Pero, bueno ¿Eso significa que me vas a ayudar?
- Más que eso, pequeña… Significa que serás mi avatar



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