Juan-San repasa nuevamente cada procedimiento a seguir; está convencido que las pruebas de campo para aplicar su nueva teoría serán exitosos; a esa misma conclusión han llegado los hito-científicos de su equipo de trabajo, que confían plenamente en todo lo que les dice su jefe, que prefiere ser llamado por su nombre Boxworldiano: Okami Moetaku.
La vida del Dr. Moetaku no podría ser mejor; es respetado en muchas áreas del otakismo por ser autor del libro de culto “Más allá del Moe: Siete ensayos de interpretación de la realidad otaku” (considerado la biblia friki por muchos grupos especializados); es también reconocido por sus aportes y descubrimientos como historiador del Moe, además de ser un renombrado científico, director en jefe de los laboratorios subterráneos del Centro Cultural Peruano Japonés. Obviamente, tanto éxito no puede dejar de estar acompañado de grandes polémicas, ya que según los rumores, el amable Juan llega a ser extremadamente cruel con aquellos a los que no considera “suficientemente frikis” y puede ser muy frío (algunos han usado la palabra “inhumano”) al momento de experimentar con nuevas ramas del frikismo (se habla de experimentos con hitos que han terminado en desastre).
Okami prefiere hacer caso omiso de esos rumores malintencionados y sigue adelante con sus investigaciones, como la que está haciendo ahora y que tiene como base su teoría de campos otaku, según la cual, el espacio existente entre dos áreas de energía friki de igual intensidad y aceleración tendrá Intensidad y Aceleración igual a la suma de dichas áreas; de comprobarse esta teoría, las posibilidades tecnológicas serían infinitas, desde el traslado de información binaria, hasta nuevas ramas de armamento militar.
Antes de continuar, cabría mencionar que los laboratorios subterráneos del Centro Cultural Peruano Japonés (también conocido como el “Nippi”) y todo lo que en ellos existe, son la mayor muestra de tecnología Boxworldiana; en las decenas de pisos inferiores del lugar se guardan los más asombrosos dispositivos jamás creados, entre los cuales se encuentran las indispensables cámaras de clonación; artefactos increíbles que hacen de este lugar uno de los sitios más importantes de este mundo.
Ahora si, volviendo al punto, demás está pensar en cuantas esperanzas penden de los hilos conductores de campos Friki del laboratorio, que está a punto de activarse en menos de 5 segundos (que es lo que tarda en generar energía pura). El conteo regresivo se hace eterno para cada uno de los allí presentes.
5… Okami contiene la respiración
4… Un par de Hito-científicos empieza a temblar de la emoción
3… El hilo conductor izquierdo empieza a tomar un tono azulado
2… El filamento de la derecha (con un intenso color rojo) es acercado a su par por unos brazos mecánicos
1… Ambos hilos comienzan a vibrar, se puede saborear la victoria en el aire. Okami, sabiéndose triunfador se prepara para hablar…
Y de pronto, un apagón.
Nadie sabe que ha pasado, es imposible que una baja de potencia ocurriese, ya que los generadores funcionan con energías otaku, así que es probable que algún factor externo haya intervenido; el desconcierto reina en los pocos segundos en los que el generador de emergencia del laboratorio se tarda en activarse y los científicos, muy mortificados, solo atinan a salir en grupo (vociferando) a verificar qué pasó.
Curiosamente, el único al que parece no preocuparle este revés es al propio Juan, que se aleja, visiblemente asustado, en dirección a una de las inferiores del local. Okami se da cuenta que por primera vez en años siente el miedo recorriendo su cuerpo y en su mente sólo alcanza a repetir – Por favor, que esté cerrado. Por favor, que esté cerrado.
Al llegar al lugar, el Dr. Moetaku no puede evitar soltar un suspiro de alivio, comprobando, a lo lejos, que la puerta de la “cámara hiperbárica Yaoi” que fue a revisar sigue totalmente sellada; aún así y sólo por precaución, decide acercarse a revisar si el espécimen que ahí guarda y que ha sido, por años, motivo de una secreta vergüenza para él, no ha sentido los estragos del extraño apagón. Pero cuando llega al grueso portón de metal reforzado, en su rostro se dibuja una expresión de terror ya que, si bien desde lejos era totalmente imperceptible, ahora que su rostro casi roza la metálica muralla, se da cuenta de la delgadísima distancia de separación que hay entre aquella puerta y la pared.
Por puro instinto, Okami trata de cerrar la celda, pero unos delicados dedos le aprisionan la mano, rompiéndole cada uno de sus huesos. Juan lanza un grito ahogado mientras mira, lleno de miedo a la persona que lo hirió.
- ¡Ayumu! – Dice el científico, retorciéndose de dolor
- ¡Oji-chan! – Responde una chica, de aparentes 15 años, con una sonrisa demoníaca, mientras sujeta la mano de Juan – ¡Nee! ¿Ya puedo salir a jugar?
- ¡N- NO! ¿Estás loca? ¡Sé que harás cuando salgas!
- ¿Loca? Ay, Oji-chan, yo no estoy loca… Sólo quiero que el mundo sea un poco más… Ji jí… Un poco más…Yaoi
-CONTINUARÁ-
Capítulo anterior:
Este capítulo
Nombre: Okami Moetaku
Objetivo: Ser amo y señor de todo lo moe
Obstáculo interno: Aún no descubre una forma viable de crear energia MOE
Naturaleza: El moe vende!
Conducta: Algo serio y extravagante, queda en trance ante lo moe
Okami es el científico más renombrado de todo Boxworld, sus dos libros sobre cultura otaku son exitos de ventas en los circulos especializados. Si bien el primero (Mein MOE) no obtuvo reconocimiento al principio, gracias a la publicación del otro (el renombrado “Más allá del Moe: Siete ensayos de interpretación de la realidad otaku”) terminó convirtiéndose también en lectura obligada. Sus frases más comunes son “El moe vende”, “Qué recio!” y “Checa esta locura”
*Historia promocional del Box World, no hay producto auspiciador de historia, ¡Aunque seguimos trayendo lo mejor del mundo anime para ustedes! Visita la Tiendita Otaku ¡Este bloque de historia servirá para conocer mejor el Box world!*