lunes, 22 de agosto de 2011

Shoujo is a battlefield (4ta parte)

-¡Waaa! ¡Qué flojera! – Lumine se despereza, estirando brazos y bostezando – Pero fue un buen resumen… Más bien  ¿Cuánto ha pasado en tiempo real?
- Tres largas horas – Comenta Ayumu, muriendo de sueño
- No sé ustedes, pero Hecchul me hizo olvidar el tiempo – Meryl tiene su iPod encendido y escucha a todo volumen su colección de Super Junior
- ¡Bueno, ya! – Dice hito, bastante molesto por tener que comerse la interminable lista de traumas emocionales del caballero sin resumen alguno – No vinimos aquí para compadecerte ni que nos mendigues tu lástima – El notable extra se levanta, con magestad – Oswin, llevas en ti tanta tragedia y tanta mezcla de emociones que tu sola presencia podría contrarrestar el poder de shoujo – El personaje de relleno convertido en protagonista repite todo lo que sus compañeros y él descubrieron en sus investigaciones, buscando hacer sentir importante al imaginario caballero; luego le estira la mano, en gesto amable y motivador – ¡Esta es tu oportunidad de conseguir retribución, de demostrar lo que vales, de combatir tu tristeza y vencer tu maldición! ¡Te estoy dando la oportunidad de tu vida! ¿Te quedarás compadeciéndote o vendrás con nosotros y obtendrás redención?
Sir Oswin mira a Hito, desafiante y muy decidido habla.

- ¿Estas loco? ¡Aquí la gente me da chela gratis! Bastante que voy a ir con ustedes
- ¿Qué demonios? – Hito se queda de una pieza
- Te dije que estábamos perdiendo el tiempo – Lumine se acerca y toma el hombro de sus compañero, señalando que es mejor partir
- Si, vámonos – Meryl se queja – Ni que fuera tan importante
- ¿Pero entonces? – Pregunta Ayumu - ¿Cómo vamos a detener a esa loca? – La fujoshi lanza un guiño malicioso a la fanática de los koreanitos
- ¡¡¡D-DIJISTE LOCA!!! – Se emociona Oswin – N-No sabía que la muerte de los ojos verdes tenía problemas mentales…
- ¿Problemas mentales? – Dice Kankoku-tan, entendiendo en seguida las intenciones de su amiga – ¡Esta LOCA podría destruir el universo sólo por hacerle la vida imposible a un hombre!
- Oh… Vaya – El adicto a las locas empieza a salivar de la emoción – Así que Marianne es de esas… Digo… ¡Es mi deber como caballero sacarle plan… digo, conquistarla… digo, encamarla… DIGO, derrotarla! – El auto nombrado caballero aparece de la nada en la salida, mirando al resto con extraña emoción – ¿Y Qué están esperando? ¡VAMONOS!

Las chicas sonríen mientras Lumine trata de cerrar la boca del notable extra, que no entiende bien que diablos pasó.


Friki está en sentado en un bus. Los antes blancos asientos de la movilidad están manchados con mugre y pintas en lapicero que distraen la atención del otaku que, si bien no sabe a dónde se dirige, está seguro que pronto llegará. Un par de pasajeros baja, otros más suben y él se levanta para avanzar a la puerta, la próxima es su parada. Quiere sacar unas monedas para dárselas al cobrador, pero Tragedia Gonzáles lo detiene, diciéndole que una amiga suya ya pagó el pasaje de los dos.

El bus blanco y dorado se aleja y Friki sacude la cabeza, volviendo a verse en su sale, frente a una Marianne que aún espera su contestación.

En este momento, la historia puede cambiar; si Friki tiene algo de sabiduría en su corazón, abrirá sus sentimientos a Shoujo y le dirá lo mucho que le dolieron sus pequeñas traiciones; ella le dirá que lo siente y será sincera, mostrando que de sentimientos humanos sabe tan poco como él; se extenderá aún más el asunto y Marianne le confesará que realmente quería que lo de Chokobo y Guzana funcionase, porque (al igual que él), veía en esa relación un paralelo extraño con la que tuvieron y hacerla triunfar sería una compensación mínima del fracaso que antes hubo. Él la abrazará y perdonará los errores, pidiendo disculpas también por los suyos, admitiendo su incapacidad para el cambio y luego buscará redimirse, dando inicio a una linda amistad y quizás con el tiempo, quién podría negarlo, reiniciar la…

- Debes estar disfrutando mucho este momento – Dice Friki, encarando a Marianne y arruinando cualquier posibilidad de redención
- Obviamente, mon petit Friki – Responde ella, tratando de ocultar sus emociones, dolida y orgullosa
- Querías destruir algo hermoso, como siempre – Friki ahora está más ofuscado – Y escogiste a mis amigos para eso
- Quería que cambies, Frikito y no había mejor forma de hacerte reaccionar
- ¿De qué demonios hablas? ¡Estás loca! ¡Aléjate de mi vida! ¡DEJAME EN PAZ! ¡DEJA DE SEGUIRME Y TRATAR DE DAÑAR A MIS AMIGOS! ¡MÉTETELO DE UNA BUENA VEZ EN TU CABEZA! ¡NO VOY A CAMBIAR Y MENOS POR TI!

Los ojos verdes de Marianne se tornan rojos por un segundo y su delicada y apenas oscura piel palidece unos momentos, lo suficiente como para que Friki no lo note, luego se traga toda esa decepción y vuelve a ser la misma energía imponente e inestablemente peligrosa que sabe que es y abofetea a su ex, que la detiene en seco, mirándola con furia.

- Aún te queda una pregunta, niña – Dice el otaku, escupiendo sus palabras – Y no te dejaré ganar
- Es una lástima que pienses eso, mon Friki, al igual que asumas que uno de tus amigos te mandará un mensaje tan importante como “Vamos a vernos hoy a las 2.30 para definir nuestra situación” por error
- ¿Q-Qué estás diciendo? – Al ex de Shoujo se le van los colores del rostro
- Ellos dos ya rompieron, yo sólo quería darte una última chance, antes de completar el ritual

Luego de eso, Marianne muerde sus labios para hacerlos sangrar y le estampa un beso a Friki, lleno de odio, haciéndole sangrar también. Un portal crece alrededor de ellos y, mientras ella llora de dolor y rabia, ambos son succionados al mundo de las emociones: El Heart World.

Fin de capítulo

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lunes, 15 de agosto de 2011

Shoujo is a battlefield (3ra parte)

- ¡Cantinero! ¡Cantinero! – Dice Oswin, agitando su copa
- ¡Si, señor! – Responde el dueño del Bar de los Corazones Rotos
- ¡Dos más, por favor! – El trágico personaje se pide un trago para él y Hito, que sigue sentado, esperando (al igual que los demás parroquianos) a que empiece su historia
- Verás – Empieza el hombre – Mi tragedia no es por culpa de la muerte de los ojos verdes, esa a la que llaman Marianne, sino que se remonta a varios siglos atrás, en la época en que fui nombrado caballero, cuando gané la inmortalidad a costa de verme rodeado de trágicas relaciones

Los presentes, a pesar de haber escuchado aquella historia cientos de veces, no dejan de sentir cierto grado de respeto y sorpresa por las palabras del hombre con soundtrack incorporado.

- Soy Sir Oswin, de la Orden del Caballo astado; nombrado por la mismísima reina Giovanna, la Señora del hielo como guardián de la espada de las mil puntas – El hombre trágico saca un medallón con el emblema de su orden y la legendaria arma, poniendo ambas en la mesa
- Ahm… -  Titubea Hito, rompiendo la solemnidad del momento – Ese es un collar de unicornio y eso otro es un serrucho – El extra señala los objetos, que parecen sacados de una tienda de baratijas
- ¡Los unicornios son para niñas! Esto es un caballo astado ¡¿No lo ves?! Y mi poderosa espada…
- Serrucho
- ¡ESPADA!... Tiene un mango especial, no es recto como otros, sino que se dobla para cogerse de manera horizontal
- Y por eso es un serrucho
- Te odio, ¿sabes?

Dentro de la cantina, todos hacen un sonoro Facepalm.

- Bueno, muchachos ¿Qué me perdí? – Dice Ayumu, sentándose junto a uno de los clientes habituales del lugar - ¿Ya terminó su presentación o sigue con eso de “Yo fui awsome”?
- Por lo que veo – Acota Meryl que, junto a Lumine, llega también – parece que sigue con su novela de siempre
- Les dije que esperásemos a q Hito nos llame – Interviene el maestro de la energía Emo – Ahora ya estamos en escena y tenemos que aguantar todo este bloque de flashbacks
- Awwww – gimotea la Reina Fujoshi – vamos a perder mucho tiempo aquí, quería comprarme un par de tazas de Monoshitsuji
- Terminamos esto y vamos a la tiendita otaku, ¿ya? – Meryl piensa en los DVD’s de Big Bang que mandó a pedir y no puede esperar para recogerlos
- Diablos - Interrumpe Paradise Lost – Qué flojera ¿No hay alguien que pueda resumir este relato?
El antihéroe se queda mirando a la nada, casi  suplicante, al igual que sus amigas y los agentes del GRANO captamos la indirecta; así que por votación general, haremos un resumen.

Oswin McGiffin conoció a Giovanna una tarde de agosto, la amó con locura y le trató mal. Luego le persiguieron las locas. Fin.

No.

Decir eso no basta. Resumir así la vida de este hombre trágico, sería ignorar los matices que adornan sus desventuras y no dejan entender la verdad detrás de ese corto párrafo.

Hace nueve años, Giovanna trató de acercarse a Oswin, de ser su amiga, de ser algo más. Él, siendo un mocoso lleno de temores, huyó de ella, a pesar de amarla en secreto al ver que ella invadía su espacio personal. La pobre chica, que no pudo entender las incapacidades del muchacho, con el corazón destrozado, se decidió alejar. Tarde se dio cuenta Oswin del error cometido y cuando trató de corregirlo, sólo recibió rechazo y dolor que una Giovanna que le gritaba “Si querías ser odiado, pues te odio yo”.

El sentimiento de culpa por sus equivocaciones fue lo que lo condenó. Sintiéndose indigno de estar cerca de una mujer buena, su inconsciente buscó redención en aquellas que le traerían condenación. “Las locas”, como llama a sus ex, fueron chicas con las que nunca se supuso que debió estar, mujeres incompatibles con él, con las que no tendría un futuro ideal. Quedó adicto a las relaciones disfuncionales y al sufrimiento que estas le daban, sabiendo dentro suyo que eso le era merecido, por el amor verdadero que a Giovanna no supo dar.

Todo ese sufrimiento junto le otorgó el honor de tener un Soundtrack incorporado a su alrededor, al tiempo que destruyó su mente, haciéndole creerse un caballero inmortal.

Shoujo, reina y señora de todo tipo de amor, conociendo su caso, trató muchas veces de alejarlo de aquel camino de autodestrucción; así, treinta y nueve fueron las parejas que Marianne apartó de su camino, convirtiéndolas en brujas poderosas que luego de tiempo encontraron al verdadero amor. Y si bien nunca conoció a Shoujo en persona, eso no le impidió añadirla como parte de su alucinación.

Esa es la verdadera historia de este triste personaje, “Sir” Oswin McGuffin, el del trágico corazón.

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lunes, 8 de agosto de 2011

Shoujo is a battlefield (2da parte)

Un detalle que Friki ignora de su ex, es que esa tarde de agosto, hace ya 15 años, luego del “mágico” primer encuentro con el otaku, Marianne se fue corriendo a buscar a su mejor amiga, Miluska, la elemental de shoujo, para contarle la buena nueva y decirle que pronto se acercaría el día en que ella tomaría su lugar como forma humana del shoujo, porque sabía que Friki era con quien debía estar.

La elemental, a pesar de sentirse alagada, rechazó el título, no porque no lo desease, pero ella misma había formado recién una familia y quería dedicarse a ella por completo. Marianne aceptó eso con resignación.

En otro lado de Lima-3. El Dr. Moetaku ponía el grito en el cielo al saber con quién se había metido Friki. “¡Por amor al Moe! ¡¿Cómo se te ocurre andar con esa loca?! ¿No sabes lo peligrosa que es? ¡Haruhi a su lado es Gandhi!”, advirtió el director en jefe del área científica del Nippi y sólo el poder kawaii de la colección de neko-maids que Friki le puso entre manos pudo calmar su desesperación. Luego de eso, entró en sus cabales y celebró con Friki su nueva relación.

Es curioso cómo algo que empieza con tan altas expectativas puede terminar en desastre y cómo dos personas que no podían dejar de verse, ahora sienten dolor al volverse a mirar. Y más extraño aún es cómo algo que significó tanto haya terminado y, a pesar de todo, el mundo no haya dejado de girar.

“¿Por qué me dejaste ir?”

En casa del otaku, el silencio sepulta cualquier intención de enfrentamiento. Friki intenta formular una respuesta a la interrogante de su ex, pero la ausencia de ruido es tan pesada que sella sus labios, luego de inútiles y ahogados balbuceos. Marianne nunca había estado tan nerviosa en su vida; no es malicia lo que la motivó a hacer la pregunta, sino genuina duda; hace quince años que trata de entender y nada en su lógica le da la respuesta. Daría lo que sea por entrar en la mente de Friki, por saber lo que piensa, por descifrar ese extraño acertijo que tiene frente a ella; él aún siente algo por ella, lo detecta claramente, pero decidió apartarla de su vida y eso le causa dolor. Definitivamente nada de eso tiene sentido.

Shoujo es una energía extraña, representa a la mezcla de sentimientos, pero no es capaz de entender la naturaleza humana; para ella, el amor de pareja existe o se esfuma e ignora que para cualquier ser vivo que ame, aún cuando su relación acabe, el sentimiento no morirá, sino que se irá transformando, disminuyendo con el paso del tiempo, sin llegar nunca a desaparecer; es por eso que le resulta imposible de creer que alguien siga “sintiendo” algo por ella, a pesar de los años que ya pasaron.

Pero una relación es de dos y el fracaso es compartido, al menos en este caso. Así tenemos a un Friki que se aferró siempre a la idea de que ambos “terminarían en dos meses”, como vio en esa profecía que apareció ante sus ojos cuando la besó y todo lo que vino después, toda esa mezcla de errores y confusiones fue sólo consecuencia de esa terca idea suya de que “es guión está escrito ya”.

Cada beso dado, cada poema dicho, cada momento compartido, todo, absolutamente todo tenía un matiz de tristeza, como si el otaku le dijese en su mente “Te amo, pero todo terminará”. Y aún así seguía, esperando el “giro en la trama” que le permitiese quedarse con la chica.

Pero ese giro no se dio.

Marianne sentía la melancolía y el miedo en su enamorado y decidió hacerlo reaccionar. Tenía que sentirse amenazado, tenía que luchar por su amor, tenía que enfrentarla y hacerle ver que NADA iba a poder arruinar su relación. Así sin decir algo, ni dar señal evidente, actuó. Se confió en usar su lógica en lugar de comprender el alma humana e intentó empujar a su novio a una reacción; le mintió, le robó, le fue infiel, le golpeó, cada vez más desesperada, sabiendo que apenas tenían 74 días para romper esa profecía que ella misma inició.

Si, ella misma trajo la maldición a su vida, pensando que a “su caballero de blanca armadura” no le importaría algo tan insignificante como el destino y juntos lucharían por un futuro mejor. Pero Friki no se movió. Aceptó cada cosa nueva, cada traición, resignándose a soportar los meses que previó en la profecía, sin saber que ella misma la había inventado y se tragó las humillaciones que su novia le dio.

La odió por eso, por el dolor que le causaba, por su crueldad, porque recién ahora comprendía que esa promesa de “hacerle sentir cosas que nunca sintió” con la que empezó todo, incluía la tortura de sus decepciones y los celos que le atormentarían el resto de la relación.

Y fue así que, poco antes de cumplir dos meses y medio,  todo estalló. El resto ya es historia conocida.

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lunes, 1 de agosto de 2011

Shoujo is a battlefield (1era parte)


Friki acaba de averiguar que Guzana y Chokobo se reúnen hoy para conversar. Un mensaje mandado a él por error le reveló que se encontrarán en el parque, así que el otaku comienza a cavilar un plan.
 Ya,hoyseencuentranalas2.30,noimporta,ellosllegantarde,iránalas4,nomeimporta,saldréalas12,paraganartiempo, el ex clon bordea los límites del acoso, creoqueloquehagoesilegal,nomeimporta,deboayudarlos; corre a su ropero, buscando algo que le permita disfrazarse convincentemente, ropanegraparapasarpiola,no,espera,esmuyevidente,tienequeseralgomás; titubea un poco y decide usar una camisa (algo que juró no usar jamás) y un pantalón blanco; luego va al espejo para ver si su fachada funciona, no,lefaltaalgo,aunparezcoyo,no,nofunciona,quéhago,demonios,yacasieshora; empieza a sentirse nervioso, Friki,calmate,piensa, respira profundo, cierra los ojos y, de pronto, tiene un chispazo, esoes,nadiesabrá,pero,demonios,chicos,nosabenlascosasquetengoquehacerporustedes y así, con todo el dolor de su corazón, se quita la apretada faja que usa, mostrando su notoria barriga y decide no afeitarse la espesa barba que adorna su rostro. Luego de dar el visto bueno a su camuflaje, coge un par de artilugios para espía que sacó de la tiendita otaku, va hacia la puerta y…

- ¡Demonios! – Dice Friki, al abrir la puerta
- No, sólo uno… Wow, mon Friki, realmente haz subido de peso – Le dice Marianne, que está frente a él, mirándolo, encantada

Es el 4 de octubre, hoy Guzana y Chokobo rompen.

Shoujo is a battlefield
Marianne está sentada en la sala del ex clon, luego de auto-invitarse a entrar, mientras come unas galletitas de mantequilla que ella misma trajo. Friki está en la cocina, sirviendo un par de tacitas del fino te inglés que su ex ha traído, hecho un amasijo de nervios. Quiere pelear con su ex; defender su casa, abogar por sus amigos, pero luego de 3 meses de tensión emocional, con todo lo ocurrido, el otaku ya casi no tiene cabeza para un enfrentamiento más.

El otaku se sienta al costado de su ex, coge también un par de galletas y las remoja en su té.

– Ya bueno, déjate de rodeos ¿Qué es lo que quieres? ¿Hablar del pasado? Por si no lo recuerdas, los flashbacks me producen mareos”
- No, Frikito – Contesta Shoujo – No es eso; sólo quiero preguntarte algo… ¿Por qué me dejaste ir?


Hito está sentado en la barra del Bar de los Corazones Rotos, pensando; hace unos días, sus amigos terminaron de rastrear a todas las “víctimas” de shoujo y descubrieron que casi todos los hombres, de una manera u otra, frecuentan ahora este sitio para ahogar sus penas. El vaso de sake que se pidió hace media hora sigue lleno y el rostro del extra luce centrado en cavilaciones y planes. En su cabeza repasa todo lo ocurrido y, al igual que sus compañeros, se da cuenta de la situación en la que está: Shoujo quiere que Friki cambie y hará lo que sea para eso, pero Friki le tiene fobia al cambio y se aferra tercamente a su forma de pensar; básicamente y tal y como escuchó en el set Saint Seiya alguna vez, es como si un cuerpo imparable se chocase con un objeto inamovible…

Y sólo puede terminar en desastre.

De pronto, los terribles pensamientos del extra son interrumpidos de golpe, cuando una extraña música comienza a sonar en el aire; “Love hurts” dice la letra y todos los presentes saben lo que eso significa. Hito apura el vaso con sake y hace un gesto de dolor cuando el líquido pasa por su garganta, luego se levanta, deja unas monedas en la barra y se camina hacia la persona que ha estado esperando; el hombre con Soundtrack incorporado: Oswin, el trágico.

Hito mira a Oswin, con ojos serios, mientras el hombre del soundtrack incorporado empieza su ritual de embriaguez diario. El notable extra se sienta frente al bebedor y pide un vaso de cerveza para acompañarle.

- No sabía que los extras también tenían mal de amores – Dice Oswin, con amargura
- Los extras también son personas – Responde Hito
- Entonces, supongo que has venido a sentirte mejor a mis expensas, como todos – El trágico personaje sorbe el dorado y amargo líquido de su vaso, mientras en el aire suena “Yo no puedo enamorarme de ti”, cantada por un ronco Joaquín Sabina

Hito guarda silencio por un momento, sin saber exactamente a lo que se refiere, pero en seguida se da cuenta de cómo los demás parroquianos de la cantina, fantasmas patéticos, atormentados por un mal amor, se quedan mirando a Oswin, como si esperasen algo de él.

- Creo que no eres como los otros – El hombre del soundtrack incorporado suena triste y tranquilo al hablar con Hito – tu no vienes a pedir, sino a dar
- Eres un hombre muy perceptivo – dice el extra – vengo a ofrecerte un poco de redención, para vengarte de la mujer que te arruinó la vida – Hito sonríe al ver la expresión del trágico y hace una pausa dramática antes de proseguir – vengo a pedirte que me ayudes a derrotar a Shoujo
- Quieres que me enfrente a la muerte de los ojos verdes, ¿no es cierto? – La respuesta de Oswin sorprende a Hito – ¿pero para qué? Si ya me quitó todo lo que quería amar
- Escucha…
- Shhh… No, muchacho, es momento de que tú escuches, al igual que todos los presentes, porque, como todos los días, les contaré mis fracasos en el amor

Al decir eso, todos en el bar acomodan sus sillas y, por una vez en su día, sonríen, sabiendo que, a pesar de sus lamentables estados, nadie es tan patético como él.

Y en el aire se escucha muy bajito a Pat Benatar diciendo “… Love is a battlefield”.

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