lunes, 28 de marzo de 2011

Triste canción shoujo (Segunda parte)

Namin y Mokun ofrecen un espectáculo enternecedor a aquellas fujoshi con suficiente dinero como para pagar la suite real del palacio de Planet Ayumu. La reina está sentada en su trono, disfrutando de la vista también; tan distraída está, que no se da cuenta que uno de sus neko-hitos se acerca y le extiende un celular que lleva en bandeja de acero inolvidable, hasta el momento en que este le dice (aclarándose la garganta para llamar su atención) “Tiene un mensaje, mi señora”. Ayumu, que odia ser interrumpida cuando ve yaoi, está a punto de mandar al diablo a su felino súbdito, pero la curiosidad natural puede más y, casi a regañadientes, coge el móvil para revisar el texto. La expresión de la Reina cambia, tornándose incómoda. Pone el aparato en su sitio, le da unas señas a Toto para que baje y luego se marcha del lugar.

El dios de los gustos ambiguos se sienta en el trono, sabiendo que deberá encargarse del reino hasta que Adriana regrese; lo que no sabe es porqué. Ayumu acaba de recibir un extraño mensaje: “Shoujo hizo su jugada, Friki mandó la señal”.

Hace un tiempo, previendo eventuales problemas, Friki tuvo una conversación privada con Okami (el mejor estratega del Boxworld, luego de él) y Kaypaku (contraespía de segundo nivel y jefe del cuarto nivel de la Agencia de Inteligencia del Boxworld), en la que les contó su situación. Hace años, el otaku y Shoujo mantuvieron una relación que duró poco más de dos meses, luego de la cual, Friki tuvo que romper con ella. Marianne, siendo la representación de todas las emociones del mundo (y por tanto, una criatura extremadamente volátil y melodramática), se lo tomo MUY mal y juró vengarse del clon de Hito, obligándole a amarla mediante un ritual que exige el sacrificio de setenta y cuatro parejas del Boxworld (una por cada día que Friki y Marianne estuvieron juntos), para luego ser ella quien le rompa el corazón.

El otaku, que juró su odio eterno a la mentora de Guzana, ha tratado de alejarse de Shoujo por cerca de quince años, pero ella, siendo la energía que es, siempre logra encontrarlo.

Okami y Kaypaku se dieron cuenta de inmediato que NADIE más debería saber sobre el ritual, en especial Guzana y Chokobo, porque Shoujo podría usar los miedos causados por esa información para manipularlos y hacerles romper (obteniendo así otra más de las parejas que necesita para su macabro ritual). Lo que si acordaron fue decirles a todos lo peligrosa que resulta Marianne y que, llegado el momento, tendrían que organizar un plan de contingencia contra lo que sea que esté planeando ya que, evidentemente, no por casualidad convirtió a la novia del Shounen en el Avatar del Shoujo.

Pero ahora que Friki cruza la pista para llegar al paradero del Metro de Pershing con Juan de Aliaga, toda esa preparación no sirve de nada; Shoujo sabe cómo desequilibrar al otaku y le ha golpeado en su punto flaco. El ex clon ya casi no razona y en su cabeza sólo puede pensar que ella conoce algo, que sabe cómo separarlos, que Guzana y Chokobo son la última pareja que su ex quiere destrozar.

- José, Guzana, Maguián – Saluda Friki, al llegar al sitio, mirando con furia a su ex
- Es Marianne, Frikito, en francés y en cursiva, como te enseñé – Shoujo responde con un mascadísimo acento – Marianne du Saint Marie
- Ya, ya, “Maguián
- Eso es Negrita, no cursiva
- Demonios, hablar en cursiva es difícil… ¡No! Digo… ¡No deberías estar aquí! La orden de restricción dice que no puedes estar en el mismo plano existencial que yo – Friki se exaspera y muestra un documento – ¡Es más! Tengo la carta judicial Firmada por el mismísimo Juez Thanatos Delacroix, con la que tu…
- Soborné al juez
- Cómo te odio
- Sólo se odia lo querido, Frikito
- ¿Sigues con eso? Ya pasaron más de veinte años
- Quince. Y ayer fue nuestro aniversario ¡Cuándo no, tú, olvidando fechas!
- ¡¡¡Pero si ya no estamos!!!
- Aniversario es aniversario, darling, eso ya deberías saberlo… ¡Abuuuu! Y yo que había venido para visitarte y todo… Encima me quedé sin pasaje, ¿sabes? Bueno, más bien… Ahm… Eto… ¡Nee, Nee! Oye, Friki…
- ¿Qué pasa? – El otaku se arrepiente de inmediato de haber preguntado eso
- ¿Me prestas trescientos shin-soru para mi carro? – Shoujo acaricia con su dedo el hombro de Friki
- ¡NO! ¡Ni fregando! ¡No vuelvo a darte plata!
- Friki, ya pues, nyan, nyan – Ahora, Marianne acurruca su cabeza en el hombro de su ex
- Esos trucos mentales ya no funcionan conmigo – Dice el otaku, temeroso, tratando, sin éxito, de sonar como maestro Jedi
- Purr, Purr – Shoujo mira de tal manera a Friki que, en alguna dimensión, a través del espacio-tiempo, el gato con botas de Shrek siente que su mirada no es tan lastimera como debiera ser
- ¡Ya, demonios! Toma quinientos pa’ que no friegues, ¡pero lárgate!

Chokobo mira esto y, ofendido, rompe su silencio.

- Débil mental – Dice el normalworldiano con desaprobación
- ¡Aww! Quiero helado – Expresa la antojadiza Guzana
- ¡Todo el que quieras! – Grita José (Chokobo), bordeando la histeria, al tiempo que saca de la nada un camión de helados y lo pone frente a su chica

Es ahora Friki quien mira con reprobación a su socio, pero este parece no entender el porqué.


Este capítulo:

jueves, 24 de marzo de 2011

Triste canción shoujo (Primera parte)

Incluso en el cúbico mundo de la dimensión otaku, hay momentos en los que no todo es alegría; son esos los instantes en los que nosotros, los del GR.A.N.O, lamentamos no poder intervenir en la vida de aquellos sobre quienes narramos, como es el caso de Guzana y Chokobo.

Está por demás describir que ambos se encuentran viajando, uno al lado del otro, en el bus, mirando hacia el suelo, en silencio. Es inútil saber que ella intenta no temblar, mientras él se traga las lágrimas. De nada sirve acotar que, a pesar de todo, tienen miedo de llegar a su paradero y decirse “Adios”.

Porque ambos decidieron romper.

Triste canción shoujo

En el plano metafórico del Boxworld, la vida de las personas es una calle recta por la que pasa el único bus de la línea de transporte “Destino”, al que millones de personas esperan, pero que no todos pueden alcanzar. Este transporte es conducido por el Sr. Casualidad Gonzáles, acompañado por el siempre servicial cobrador, Tragedia Manchuria; fuerzas de la naturaleza dedicadas a su trabajo, tiempo completo.

Cualquiera que avance por la calle, en dirección contraria a la del bus, vería el pasado de la gente y, en un momento dado, se daría cuenta que ya no es el cuatro de octubre, ni son las dos de la tarde; sino que el espacio-tiempo afirma que hoy es el ocho de agosto, a las siete de la noche y que Chokobo y Guzana celebran su primer año juntos, con una cena sobrevaluada en un restaurante caro de Lima-3.

La caminata por la ciudad, la confidencia de la noche. Besos y abrazos que llevan a pensamientos no tan inocentes, pero no por ello menos puros. La privacidad del cuarto de un hotel de lujo, las caricias impropias, la intimidad que comparten y la calma que sigue a la pasión. Guzana, aferrada a su novio, escucha cómo Chokobo planea (lo que de aquí a unos años) van a hacer en su boda, con ella y él cosplayados de zombies, mientras Friki canta “Thriller” como parte de la “Marcha nupcial”; Midori, la perrita que encontraron el año pasado, traerá los anillos y la Hito-audiencia va a celebrar lanzando cerebros de gelatina (en vez del tradicional arroz) a los novios. A la chica del mechón sólido, esta idea no le gusta, pero prefiere no hacerse líos y disfrutar de su novio, en total silencio, acurrucándose a él.

El bus del destino repite su ruta, como para recoger a aquellos que no pudo llevar la vez anterior; es así como lo tenemos de nuevo en este espacio temporal, subiendo pasajeros para llevarlos a su paradero y bajando a aquellos a los que ya sirvió. Entre estos últimos, una mujer de ojos verdes, piel canela y cuerpo un poco más ancho de lo normal (algo que, en mi humilde opinión, no le resta nada a su belleza natural) desciende, grácil y delicada, a la acera. Ella es la única que se despide de Manchuria, el cobrador, sonriéndole tranquila y dándole un guiño cómplice, a la vez que seductor. Esta mujer se llama Marianne y es la forma humana del Shoujo.

Amanece el nueve de agosto, el portador del macho latino se levanta más temprano de lo usual, sólo para ver a su chica durmiendo, pero para su sorpresa, Guzana también ha pensado lo mismo y ambos abren los ojos a la vez.

Sonríen, toman desayuno, se visten, se van. Caminan de regreso a sus vidas, la velada romántica ya terminó. De pronto, Guzana, en medio de la calle, comienza a lagrimear. Chokobo intenta fingir que no se ha dado cuenta de eso y se pone tan nervioso, que la radar de emociones lo detecta de inmediato, es entonces que se seca las lágrimas y hace como que no pasó nada, da un salto para abrazar a su chico y sonríe tiernamente.

Chokobo, olvidando de inmediato lo que pasó, tiene una sobredosis de Moe al ver cómo su chica ríe y no puede evitar llenarla de besos.

- Ya, José, ja, ja, ja – Guzana trata de despegarse de su meloso chico – Bueno, vamos rápido que debo cobrar mis neopuntos de hoy – La chica se ha vuelto adicta al Neopets – ¿me prestas tu compu?
- Si, no hay pro… Aich… No puedo, verdad que se me maleó la placa ayer… – Chokobo se nota algo inquieto – Pero podemos pedirle la máquina a Friki…

Guzana vuelve a sonreír, aunque esta vez tiene un ligero gesto forzado que su novio no nota. La radar de emociones acaba de detectar algo. Cree que su novio miente, pero son sólo sospechas tontas, así que no tendría por qué importarle tanto, al menos de eso se trata de convencer.

Ambos esperan en el paradero de carros (Chokobo gastó casi todo su dinero en la cena y el hotel), somnolientos, pero felices, cuando una voz familiar saluda a Guzana.

- Awww, que lindos se ven juntos – Dice la mujer, cerca de ellos y, sin necesidad de presentarse, ambos saben quién es
- Hola Marianne – Responde Guzana – Hace tiempo que no te veía
- Lo sé – Responde Shoujo – Por eso vine a visitarte, Avatarcito… Y no sólo eso, he venido a jugar


Friki está parado, mirando unas radiografías en el despacho de Okami, con el rostro desencajado. El Dr. Moetaku también las examina, con gesto adusto y la calma del científico que ha visto miles de cosas en su vida.

- Debo hacer un par de llamadas – Dice finalmente el doctor
- No – Responde Friki, seco – Esto es nada
- O puede ser todo – Moetaku usa una voz ronca, la misma que utiliza cuando quiere sonar imponente
- Deja que yo hable – El otaku ex clon de Hito suena serio, pero cansado – Creo que puedo manejar mejor el asunto
- Está bien – Okami asiente – Eres mejor para estas cosas que yo

Friki está a punto de decir algo, pero, justo en ese instante, suena el intercomunicador del laboratorio, la secretaria avisa a Okami que Friki tiene una llamada. El otaku contesta. Es Chokobo.

- Ala, varón ¿Qué pasa? – Pregunta Friki
- Ahm… No estás muy ocupado… ¿O sí…? – Dice el normalworldiano
- Ha pasado algo malo, ¿no? – Adivina el otaku
- ¿Qué demonios…? – Chokobo se sorprende – ¿Cómo lo sabes…? Aún no te he dicho nada…
- Es que cada vez que estás preocupado, hablas con puntos suspensivos
- ¡Oye…! ¡Eso no es cierto…! … ¡Demonios…!
- Ya, ya ¿Qué pasó?
- Ahm… Es que… Es que vino la maestra de Guzana… Y, pucha, dice que nos va a poner una prueba…
- ¿Sh-Shoujo los quiere probar? – Friki está definitivamente asustado - ¡Tío, tienen que mandarla al diablo! ¡No acepten!
- Hay un pequeño detalle…
- Aceptaron, ¿no?
- Si…
- ¡Demonios! ¡Chokobo, ya habíamos hablado de esto!
- Tío, ya fue… Además, nos dijo que podíamos pedirle ayuda a alguien y te elegimos a ti… Total, tú eres quien mejor la manya…
- ¿Dónde están? Voy para allá en seguida
- Estamos en el paradero cerca del Chiisai ki… ¿Ah?... Espera, mi Chokobita está hablando con ella… Dice que Shoujo te manda un encargo… Que te diga “74”, que tu vas a entender…

Friki se aleja del intercomunicador, temblando.

Okami lo mira, preguntándole si está bien, pero Friki no responde. De pronto, el otaku aprieta los puños y mira al cielo, tan lleno de frustración que ni todos los “bips”, barras negras y demás censura logran tapar el desgarrador “¡PUTAMADRE!” que el ex clon de Hito grita. Friki está decidido, sale corriendo sin perder tiempo de más; en su cabeza sólo hay un objetivo: Salvar a Guzana y Chokobo de las garras de Marianne…

Su ex.

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lunes, 7 de marzo de 2011

Bonus Track: 30 años de corrupción legal en el Perú-3 (4ta parte)

Hoy tuve un sueño…
Una energía extraña recorre el despacho; no es lo mismo estudiar los hechos que escuchar las palabras del Dr. Chafloque; palabras que (algo más censuradas) quedaron inmortalizadas en los libros de historia.

EODH: ¿No temió por su vida?
JC: Por supuesto, pero por suerte nada ocurrió. Verá, aquel grupo (apoyado por nuestros rivales) subestimó la voluntad de los corruptos. Como sabe, antes se nos prejuzgaba como cobardes, ratas de alcantarilla y cucarachas, así que asumieron que destruyendo a la “cabeza ideológica”, el cuerpo vagaría hasta su autodestrucción. No entendieron que la corrupción no es un capricho de algunos para salir impunes, sino una opción ética válida y un estilo de vida con una filosofía muy profunda. Es por eso que, luego del atentado, no planearon algo más
EODH: Entonces llegaron al Congreso sin contratiempos
JC: Si, más allá del miedo a otro atentado, no hubo dificultad para entrar. De hecho, nos recibieron con las puertas abiertas. Quizás nadie se atrevía a decirlo en el hemiciclo, pero realmente deseaban que ocurra lo que estábamos haciendo. Llegamos a la cámara congresal, donde, por primera vez en público, nos aplaudieron y, frente al Presidente del congreso, el nigromante, biólogo, juez e historiador del Futanari, Dr. Thanatos Delacroix, expusimos por completo nuestro ideario

Don Jeremías se para, como para dar un discurso y de pronto vuelve a ser revolucionario de 28 años que, a pesar de ver morir a su hermano, lucho para que viviera su ideal. Se queda mirando a un imaginario público y, como transportado en el tiempo, soy testigo directo del mayor acontecimiento de la historia republicana de los últimos años.

JC: Podía sentir todas las miradas en mí y realmente eran pesadas; el silencio en el hemiciclo era tan denso que podía cortarse con katana y supe que todos esperaban escuchar lo que tenía que decir y, muerto de miedo, empecé: “No soy yo quien está frente a ustedes hoy, sino el espíritu de mi hermano, que habla a través de la voluntad del pueblo; un pueblo que pide justicia y sinceridad, que reclama eficiencia y transparencia, que ansía la corrupción legal”

Don Chafloque hace una pausa, aclarándose la garganta, casi de la misma manera que en esa época hizo. Luego continúa.

JC: “Y que quede claro de una vez por todas que la corrupción no es otra cosa que cambiar el estado de una cosa por otra, transformándolo para que sea favorable al corruptólogo que lo usa. Es aquí donde manifestamos que al corromper, lo que en realidad hacemos es sobrevivir, ya que ningún corrupto puede existir en un medio sin corrupción. Véase por ejemplo, a los políticos, que necesitan la corrupción para sustentar sus estilos de vida; o el caso de los hermanos nigromantes, que deben corromper los cadáveres que utilizan para trabajar y así ganarse el pan diario; más aún, entiéndase la situación de los Warcrafteros de la Legión no muerta, que luchan por evitar invasiones de virtuales pueblos vecinos que, sin permiso alguno, amenazan ocupar sus territorios; la solución que esta respetable cultura halló fue la de corromper sus tierras, para que sean favorables a ellos y hostiles contra los que no respetan su derecho a la propiedad privada. Es por estos hombres, mujeres y cadáveres que los corruptólogos hablamos y es por esto que hoy me presento ante ustedes, congresistas todos, que representan al pueblo y que en la corrupción mis hermanos son”

Es casi inevitable aplaudir al corruptólogo cuando dice su discurso; se puede sentir la misma emoción con la que hace treinta años habló y escuchándolo en vivo es que se entiende porqué el Dr. Delacroix se paró, emocionado y con lágrimas en los ojos gritó “Mi vida por Nerthul”, al tiempo que se colocaba la capucha de acolito del mal.

JC: A los pocos días nos restituyeron como congresistas, a mi hermano y a mí. El nombramiento póstumo de Eusebio fue bastante duro para mí, considerando que un nigromante juntó sus pedazos y lo levantó como zombie para el evento; lo duro no fue verlo ahí parado, sino que casi me devora los sesos en el hemiciclo. Ese Eusebio, aún después de muerto quería llevarme consigo…

Then and Now
Ya casi terminando la entrevista, el Dr. Chafloque se alista para ir al Museo de la Corrupción en el Centro de Lima-3. Este año, conmemorando el 30 aniversario del día del corrupto, se le ha invitado para que repita su discurso congresal en el anfiteatro del museo, mientras unos actores dramatizan la escena. Si el discurso lo dice la mitad de bien de cómo hoy lo escuché, la obra será todo un éxito.

EODH: Algunos opositores a la política de corrupción legal, que practicamos en este país, aseguran que no sería necesario permitir a los corruptos si es que se llevasen las cosas con mayor transparencia

JC: Afirmación ridícula. La corrupción existe porque el poder existe. Uno no puede quitar al corrupto y pensar que la corrupción dejará de desaparecerá. En donde sale uno, entrarán veinte; decir lo contrario sería mentirle al pueblo. Lo que nosotros tenemos es un estado que por primera vez en su historia no tiene que engañar a los suyos… Al menos en cuestiones económicas. Todos saben en que se gasta el dinero y hasta dónde se puede estirar la tajada que se ha de sacar. Quitar más dinero sería dañar a todos los peruanos-3, corruptos incluidos y eso es algo que no podemos darnos el lujo de dejar pasar

Jeremías Chafloque mira su reloj y apura un último whisky antes de darme la mano amablemente, indicando que la entrevista terminó

EODH: ¿Algunas palabras finales?
JC: Citaré las palabras del último discurso de mi difunto hermano, que dijo minutos antes de morir y que resumen nuestra forma de pensar: “Soy un corrupto que tiene un ideal; tengo un sueño de paz y daría mi vida por ello. Eso lo juro por Dios, por la plata y sobre todo POR MI PATRIA”

Este capítulo:

martes, 1 de marzo de 2011

Bonus Track: 30 años de corrupción legal en el Perú-3 (3ra parte)

This is it
Hacemos una pausa para comer. El amable corrupto no escatima en alimentos para aumentar su ya voluminosa y distinguida barriga. Se saca el terno para estar más cómodo y por primera vez me percato que lo que lleva debajo de su fina camisa gamarrera no es otra cosa que el famoso “polo de la victoria”; un polo blanco con el símbolo de Nuevo Sol en la espalda (S/.); el mismo que usó en las manifestaciones pro-corruptos; con el que ganó el juicio de reconocimiento a la corrupción y con el que logró que el congreso apruebe la “Corruptus Legis”. Al parecer, el Sr. Chafloque se da cuenta de lo que he visto y sonríe.

JC: Siempre lo uso en estas fechas; me mantiene con los pies en la tierra; me hace recordar que lo que ahora tenemos no lo logré solo. Este polo no me representa sólo a mí, sino a los todos los corruptos que murieron por su plata y por que su patria fuera un sitio mejor

EODH: Debe ser un recuerdo agridulce, todo lo referente a “La marcha de los 40 sueldos”
JC: Nunca he dejado de sentirme orgulloso de ese momento; pero también es cierto que las vidas que ahí se perdieron… (Pausa) Esas muertes pudieron evitarse
EODH: Los libros de historia nunca serán tan importantes como la memoria de los que estuvieron ahí. ¿Qué es lo que vivió ese 15 de octubre?
JC: Es un recuerdo doloroso y un emblema de aquello que no debe repetirse jamás. Esa tarde habíamos organizado una marcha pacífica hasta el congreso
EODH: Para ese momento, tanto a usted como a su hermano, los habían destituido por completo del cargo de congresistas
JC: Pero eso no nos impidió seguir cumpliendo con la voluntad del pueblo. Sinceramente, no esperábamos convocar tantas personas; cuando iniciamos nuestra campaña en Facebook, miles afirmaron que irían, pero, sabiendo cómo son estos eventos, rogamos que al menos 100 personas nos acompañasen; en ese momento, si alguien nos hubiese dicho que más de diez mil corruptos, entre nigromantes, magos oscuros, warcrafteros y políticos de las diversas provincias iban a venir, lo hubiésemos tomado por loco; pero eso fue lo que pasó. La convocatoria fue tan grande que nuestros detractores entraron en pánico
EODH: Y ahí empezó la tragedia
JC: “La gran masacre del 15 de octubre”, como la llaman los libros de historia. Lo que sucede es que cuando más de diez mil personas se agregan a tu evento y dicen que irán, es lógico pensar que al menos algunas de ellas no vienen por amor a los ideales y cuando se tienen enemigos tan poderosos como las cabezas de estado, cabezas incapaces de admitir su propia corrupción y que envidian a aquellos que la gritan a los cuatro vientos, es evidente creer que, como mínimo, uno de los convocados este en realidad de parte del bando contrario
EODH: Como Hebaristo Machacuay III
JC: Hace mucho que no escuchaba ese nombre, pero me sorprende saber que aún me crispa los nervios. Los implicados de ese pequeño grupo opositor de la Agencia de Inteligencia de Boxworld en Lima-3 fueron muy certeros con el golpe que nos dieron. No fue necesario mandarnos un ejercito; ni siquiera un montón de locos armados; sólo fue necesario un hombre y todos los demás lo hicieron el resto
Where Heroes lies
El corruptólogo me hace una señal para pausar la entrevista. Han pasado treinta años, pero es evidente que el recuerdo de esa tarde sigue estampado en su mente.

Hebaristo Machacuay III era un trabajador de clase media, casado y con hijos; su negocio de carpintería había visto mejores épocas y la salud de su esposa tuvo momentos más agradables. Sus dos menores hijos estaban a punto de dejar el colegio para ayudar en la economía casera, vendiendo caramelos en los buses de la ciudad. Fue en este contexto que le ofrecieron al carpintero una oferta que no podría rechazar.

Aquel 15 de octubre, Hebaristo se coló entre el mar de gente que había acudido a la marcha de los 40 sueldos, se acercó a una distancia prudente del estrado improvisado en el que Eusebio Chafloque estaba dando su discurso y, sin que nadie se percatase, presionó un botón que tenía guardado en el bolsillo y explotó.

Una leyenda que las películas se han esforzando en perpetuar afirma que lo último que dijo Machacuay fue “Perdón”, pero eso es algo imposible de confirmar, ya que todos aquellos que estuvieron a diez metros de distancia de él (incluyendo al mayor de los Chafloque) fueron aniquilados de golpe.
Días después, la prensa reveló que Hebaristo Machacuay III era un enfermo terminal de cáncer y que una jugosa indemnización de seguro llegó a su familia, “post mortem”.
Lo cierto es que ese acto regó el pánico entre los presentes, causando caos y más muertes, ya que tanto magos oscuros como nigromantes, presas del miedo, comenzaron a usar sus poderes, acusando gente inocente de ser cómplices en el atentado y matándolos en el acto.
JC: Pero no lograron tumbarnos
El corruptólogo susurra casi para sí, antes de salir de su dolor. Recobra el valor para hablar y muy seguro de si mismo, cuenta su parte en la historia
JC: Yo vi morir a mi hermano. Estaba dando mi discurso en un estrado a sólo 30 metros del de Eusebio cuando ocurrió la tragedia. Quedé en shock durante varios minutos, sintiendo que todo a mi alrededor era surreal, antes de darme cuenta que el resto de nuestros seguidores enloquecían del miedo. Supe que si ellos causaban más destrozos, el pueblo nos desacreditaría y todo por lo que habíamos luchado hasta entonces sería en vano; supe que si no hacía algo, la muerte de Eusebio no tendría significado. Fue en ese momento que, tragándome toda la tristeza y pánico que tenía, alcancé a coger el micrófono y gritar “¡Cálmense, Carajo!”, luego solté un par de frases, parafraseando a Chocano, para infundirles valor: “Podrán dejar de coimearlo, podrán denunciarlo, podrán inculparlo, podrán BOMBARDEARLO… Y no podrán matarlo… Porque el corrupto puede morir, la corrupción ¡SIEMPRE EXISTIRA!" De ahí no recuerdo bien que pasó, pero de pronto, un nutrido grupo me estaba llevando en hombros hasta el congreso, mientras coreaban “¡Y NO PODRÁN MATARLO! ¡Y NO PODRÁN MATARLO!”

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