jueves, 29 de julio de 2010

Street Otaku II(tercera parte)

Moetaku se aleja a distancia segura, mientras ve que Jonathan, temblando en el suelo, intentó incorporarse, pero Lumine, totalmente repuesto, le ganó la posta y ahora está frente a él. El melenudo alter ego de Gary mira hacia abajo y sabe que el Alec reflejado en los horrendos ojos rojos de Lumine, se vio perdido. Mark y Hito-san (el Original) aparecen en la escena también.

- A ver si lo entiendes de una maldita vez, “Comandante” – Dice el villano – Mientras estés en el Boxworld, NADIE puede dañar a Okami… NADIE – Esto último lo dijo con una voz sobrehumana

- Por crímenes de abuso de poder en la modalidad de intento de homicidio – Comienza Mark – Haciendo uso de mi autoridad como Agente de Segundo nivel y Comandante del Cuarto nivel de la Agencia de inteligencia de Boxworld, yo lo condeno, Sr. Jonathan Alec a Cadena perpet… - Kaypaku quiere terminar su frase, pero algo se lo impide

- Tienes razón – Cortó Alec en seco, ignorando lo que Mark está diciendo – Okami es invulnerable… En Boxworld

Todo pasa demasiado rápido, casi como pantallazos de tiempo congelado sin sentido alguno, en el eterno lapso de 3 segundos.

Alec teleportándose al costado de Okami.
Sujetándolo con lo poco que le quedaba de fuerzas.
Y abriendo un portal dimensional.

Lumine es el único que se da cuenta de todo.
Dispara una bola de energía para enceguecer a Jonathan (y a todos los demás).
Lanza a tientas un tentáculo para atrapar a Okami.
Y jala hacia si a su presa, alejándola del portal.

El portal cerrándose frente a todos
Y, para sorpresa de Lumine,
Alec atrapado en el extremo del tentáculo,
Totalmente catatónico por el sobreesfuerzo mental
Mientras que Moetaku, perdido entre dimensiones,
Se ha transportado lugar donde su poder no vale nada
El sitio del que todo otaku ha oído y teme
Ha “saltado” al Normalworld.

Los hitos son los primeros en reaccionar; hito-swats que desenredan a Alec y lo cargan hasta la camioneta, mientras algunos hito-limpiadores se encargan de ordenar el desastre, todos mecánicamente. Lumine, Mark y Alfredo (el Hito-san original) son incapaces de moverse, sabiendo que el comandante los derrotó. Kaypaku quiere gritarle al alter ego de Gary por su inutilidad, pero se controla, sabiendo que él no tiene la culpa, que, de hecho, fue el único con reacción para hacer algo, aunque haya fallado estrepitosamente. Demás está decir que TODOS saben dónde está Okami ahora y lo peligroso que puede ser para él estar más de diez horas en un territorio tan “hostil” como el Normalworld.

- Tenemos que hacer algo – Dice Hito-san, saliendo de su estupor – Si no regresa pronto aquí, la falta de frikismo lo puede…

- ¿Crees que no lo sé? – Interrumpe el Agente Sugaota – Pero, descontando a Alec, Okami es el único que sabe cómo ir a la dimensión normal

- En eso te equivocas – Lumine luce sombrío – Hay otro que también puede

- ¡Friki-san! – Completa Alfredo – Tenemos que ir por él, para estas alturas, las chicas ya habrán logrado controlar a Chokobo

- Quiero que vayan ambos a casa de Friki – Mark luce serio – Yo tengo que escoltar al prisionero y asegurarme que está en un lugar seguro, los alcanzaré apenas pueda

- ¡Perfecto! ¡Entonces hay que actuar ahora! – Se emociona el villano de Boxworld – Okami no puede quedarse en ese sitio ¿De qué sirve conquistar el mundo si mis amigos no estarán ahí para que los esclavice? Ju, ju, ju, ju, ju

Mark y Hito miran raro a Lumine, que ríe alegremente, como pensando en todo lo que abarcan sus palabras.

Este capítulo:

miércoles, 21 de julio de 2010

Street Otaku II(Segunda parte)

Y mientras masacran a Friki, en otro lado de la ciudad, una pelea igual de intensa sigue su curso. Tan intensa que el cielo de este cúbico mundo llamado Boxworld, acostumbrado a llover cuando algo épico pasa, no solo deja caer lluvia a cantaros, sino que también ha puesto música para darle ambiente al asunto. Es así que unos húmedos y muy concentrados Lumine, Mark, Hito y Okami pelean contra Alec al ritmo de Rob Zombie y su “Demonoid Phenomenon” (que dicho sea de paso, fue parte de la banda sonora del videojuego de PSX “Nightmare Creatures 2”… Okeeey, eso sonó muy Gamer, pero bueno, si no fuera algo así, no podría salir en este mundo, ¿No?).
Unas crípticas palabras femeninas, seguidas por las de un perturbado sujeto marcan el inicio de la canción. Alec pensó sus posibilidades, sabiendo que sólo matará a Moetaku destruyendo a los otros tres.
Las guitarras resuenan y todos esquivan los ataques que el comandante les lanzó. A Mark quiso darle un puñetazo, pero Lumine lo botó con sus tentáculos, estrellándolo contra el suelo; Jonathan intentó contraatacar, pero Hito fue más listo y disparó hacia el sitio donde pensó que Alec se iba a teleportar. El comandante apenas si se dio cuenta a tiempo y pudo esquivar las balas, perdiendo la oportunidad de ataque que quería aprovechar. Okami trató dispararle también, pero esta vez Alec tenía la guardia más alta y simplemente “saltó”.
Alec no ha estado pensando correctamente desde el inicio de la batalla. La obsesión por matar a Okami es más fuerte que su razón y eso le quita mucho de su poder estratégico.
“Oh hell on Earth” canta Rob zombie, mientras los héroes (y villano) de Boxworld hacen sus jugadas. Lumine y sus tentáculos que emergen de la tierra; Hito y Okami con su “lluvia de balas” y Mark, vigilando el área detrás de todos, en guardia y listo para atacar. “Violator, desecrator, turn around and meet the hater” Canta Rob Zombie y un ruido sordo llama la atención de todos, de pronto ven a Mark en el suelo y a su costado la sonrisa macabra del Comandante, que delata claramente que él fue quien lo noqueó.
“Demonoid Phenomenon, get it out, get it on” Dice el coro y mil truenos rompen el cielo Boxworldiano. Alec supo infundir miedo en sus oponentes y ahora ellos tiemblan.
Todos quedan mirando el sitio donde hasta hace sólo unos minutos estaba su enemigo y no saben que hacer. Cubren a Okami como pueden, pero una parte en sus mentes les dice que, si pudieron golpear tan fácilmente a Mark, todo esto es una pelea inútil.
Eso no importa, saben que deben salir vivos de esta. TIENEN que.
“Ah, the conquering worm…” Alec rozó el brazo de Hito y desapareció. El extra se pone paranoico. “...The horror of madness …The terminal sadness” Lumine siente un viento en su oreja izquierda y también pierde el control.
Un arma se dispara, eso siempre es mala señal. Los dos lanzan lo que tienen y la locura reina por unos segundos en el sitio. Algo suena. Nadie sabe que fue. Alec saltó y empujó con fuerza a uno por la espalda luego se teleportó y empujó al otro también.
“Enjoy that dead girl’s body”
Lumine y Hito se estrellan, quedando inconscientes de inmediato.
Okami se vuelve un amasijo de nervios; gira sobre si mismo, buscando encontrar al comandante. Pierde los estribos, saca sus armas, dispara como loco a la nada y grita para no desfallecer.
Algo lo detiene. Sabe que es el brazo de Alec, que se puso detrás suyo cuando él estaba distraído y sabe que lo van a matar.
La lluvia cae con más fuerza, rayos caen alrededor y todo parece estar hecho en colores blanco, gris y negro. Sólo los brillantes y enloquecidos ojos azules del comandante resaltan en la escena.
Unos distorsionados efectos de sonido son todo lo que se escucha en el ambiente; Alec se quedó en silencio, mirando a Okami como un depredador que examina a su victima antes de devorarla. Okami está paralizado, pero no quiere cerrar los ojos, porque un hombre como él SIEMPRE debe mirar a La Muerte a la cara.
De pronto, un ruido…
… Sangre…
… Y el comandante, retorciéndose en el suelo.
Un Hito-Swat acaba de dispararle a Alec en el hombro. Y no está solo, detrás del extra, la más grande masa de Hitos que se haya visto junta en el Boxworld aparece en escena y todos están listos para defender a su creador. Entonces (y sólo entonces) Okami suspira, aliviado.
La canción termina, la lluvia cesa y todo parece regresar a la normalidad.

Este capítulo:

miércoles, 14 de julio de 2010

Capítulo 3: Street Otaku II (Primera parte)

Friki-San duerme placidamente en el piso de su cuarto, luego de dos días de insomnio (el primero pasando encuestas a una base de datos y el segundo tratando de escapar de la bigotuda profesora de Gary, la Srta. Pfoccohuanca). La habitación está decorada con cientos de muñequitos colocados en decenas de estantes y el suelo está lleno de libros que el otaku devora en cuestión de horas. Justo ahora está durmiendo encima de su colección de “Mundodisco”, de Terry Pratchett; una serie de libros de la que se volvió fanático de inmediato, más que nada por sus relatos, con los que se identifica de inmediato y que encuentra de un realismo increíble (claro que hablamos a escala de Boxworld, donde ver monstruos gigantes mientras se toma café antes de irse a trabajar es cosa de todos los días).
El antiguo extra, imbuido con el poder del flujo universal de frikismo, sueña con mundos distintos y tan verdaderos como los de la dimensión otaku; sueña con un universo en el que la gente normal y los otaku comparten un solo mundo; sueña a sus amigos, personas normales que se conocieron en el Nippi (que curiosamente, en ese universo, no es el centro de poder tecnológico, sino un centro cultural japonés normal) porque querían aprender el idioma nipón.
Todos están sentados alrededor del Chiisai ki del Metro de Juan de Aliaga (que en ese universo no es más que un arbolito tipo palmera y no la fuente más grande de frikismo de Lima-3); un sitio que no está atendido por Hitos, sino por gente con rostro, tal y como pasa en el Normalworld. Ve a un Okami que no lleva su típica cabellera larga (que recuerda mucho a la de Carlos Marx), sino un cabello corto que lo hace parecer un personaje de serie ochentera. A un costado está Gary, incapaz de transformarse en Lumine, pero que habla de él como si ambos fuesen la misma persona. Cerca de Gary, Kaypaku habla con Chokobo sobre “One Piece”, mientras saltan, emocionados por lo que pasó en el último episodio. Ninguno de ellos da muestras de superpoderes o del uso de energía Shounen. Guzana, Meryl y Ayumu se ríen al verlos, pensando que ellos dos serían una linda pareja Yaoi, mientras comen unas papas fritas polleras que compraron en el supermercado.
Hito conversa alegremente con un tipo panzón, de lentes y cabello corto, demasiado viejo como para ser un otaku y que usa un peine como instrumento para cantar canciones de anime, adaptándolas al ritmo de cumbia. Friki lo mira, con extraña familiaridad, tratando de descifrar dónde es que ha visto antes esos rasgos. De pronto, escucha a Hito decir su nombre y el otaku descubre aterrado la temible verdad: Hito acaba de llamar “Friki” a aquel panzón.
Friki abre los ojos y se incorpora de su cama con un sobresalto. Mira a su alrededor y se da cuenta que sigue en Boxworld, que no está panzón y que su cabello sigue igual de estrambótico que siempre y agradece al frikismo por eso, rezando en dirección a Akihabara.
De pronto, algo atraviesa el techo de su cuarto y se estrella contra él. Cientos de golpes le caen en un segundo y sólo cuando escucha una voz conocida es que se da cuenta de lo que pasa. Es Chokobo, en modo Macho Latino que, presa de una ira ciega, le grita “Por tu culpa ha llorado Guzana” mientras lo vuelve a golpear.
Friki no entiende qué pasa, su socio y amigo lo está masacrando mientras balbucea algo sobre una gusana.
- ¡Nadie hace llorar a mi chica! – Grita el Macho Latino y su voz suena como si dos personas hablaran al mismo tiempo – ¡Guzana no es un objeto, es mi novia!
- ¿Q-Qué… de q-qué hablas? – Friki logra poner una débil barrera de frikismo a su alrededor y escupe sangre mientras habla
- ¡Lumine y tu la crearon! ¡Quisieron que fuera una esclava! – La voz de Chokobo se apaga y da lugar a otra, mucho más oscura y violenta - ¡Y por eso TE VOY A MATAR!
El cerebro de Friki trabaja a velocidad luz y ata cabos, mientras se esfuerza en mantener el campo de frikismo por al menos un par de segundos más. Recuerda que “Guzana” es el nombre del homúnculo que Lumine creo a petición suya, para que sea amiga de Chokobo; se acuerda también que tanto ella como su socio se enamoraron a simple vista y que se quedaron mirando Gravitation. Se da cuenta de las palabras de Chokobo y sabe que tiene razón.
- Cuando creamos a Guzana, no pensé en ella como un objeto – El otaku intenta explicarse, mientras el Macho Latino golpea su escudo, con fiereza – De hecho, iba a contarte todo apenas despertara. Quería que conocieras a una nueva amiga, alguien con quien pudieras conversar… No me di cuenta de lo machista de mi petición
- ¡No te diste cuenta! ¡Pedazo de imbecil! ¡Por tu estupidez, el amor de mi vida me va a dejar! – El macho latino destroza la barrera de frikismo con un puñetazo devastador
El ataque dañó dos veces a Friki, primero en su rostro, rompiéndole la nariz y segundo en su alma, haciéndole entender que una persona en quien confiaba le estaba haciendo eso.

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