¡Y con esta historia empezamos la segunda temporada del BoxWorld!
Han pasado dos días desde que Chokobo y Guzana se conocieron; lo curioso es que esos dos días se los pasaron viendo Gravitation, Loveless, Junjou Romantica y (como bajativo, luego de tanto yaoi) Hetalia. Demás esta decir que la tiendita otaku no abrió esos días y que Friki ni se acercó al local.
En realidad, ambos hubiesen podido seguirla (Chokobo ya se quería poner malandro con “Papa to kiss in the Dark”), fue Guzana quien la cortó.
- Eto… - La chica de chompa morada sonó algo dudosa – Ch-Chokobo, quería preguntarte algo
- Dígame, mi Chokobita – Respondió el normalworldiano, muy cariñoso
- Es que… Bueno… ¿T-Tu sabes quién soy?
Chokobo se quedó extrañado con la pregunta. Se puso a pensar y recordó que antes de verla escuchó una explosión y cuando fue a ver qué pasaba se encontró con el amor de su vida. Guzana se ruborizó y el normalwordiano se dio cuenta que acababa de decir sus pensamientos en voz alta.
- ¿Entonces no sabes nada de ti? – Preguntó José (Chokobo)
- Bueno, sé mi nombre, o al menos creo que ese es mi nombre: “Guzana” – La novia de Chokobo sacó la lengua en gesto gracioso y José murió por exceso de Moe – Y también sé lo que es el Yaoi… Y Gravitation… De hecho sé muchas cosas “¿otaku?” – Guzana se extrañó al decir la palabra - ¿Cómo es que sé lo que eso significa?
- No sé mucho del Boxworld, pero creo que lo otaku está escrito en el ADN de todos aquí – Analizó el controlador del Macho Latino - Y bueno, respecto a lo del Yaoi, no hay chica que no sepa que es eso en este mundo
- Pero eso aún no explica quien soy – La “Chokobita” agachó la cabeza y José pudo ver, aún con el sólido mechón de pelo que cubría mitad de rostro de su chica, que ella estaba a punto de llorar
- Ah… Eto… - Chokobo no sabía qué hacer; le sorprendió lo sensible que es Guzana (y lo kawaii que se ve cuando quiere llorar), así que intentó pensar un poco; de inmediato, le salieron las palabras que debía decir – ¡No desfallezca, Chokobita! ¡Su Chokobo tiene la solución! – Trató de sonar animado – ¡Usted tiene una ventaja que nadie más en el mundo tendrá! ¡Usted puede ser quien quiera ser! – Esto último lo dijo extendiendo las manos como si se tratase de un espectáculo
Una pausa incómoda; Guzana aún miraba al suelo y Chokobo no sabía si había sido correcta la manera en que actuó; de pronto, ella puso un puño cerca de su boca y empezó a sonreír.
- ¿Sabes? – Dijo la niña de chompa morada – Eso fue muy lindo de tu parte. Es extraño, sentí algo en mi pecho y supe que lo que deseabas era hacerme reír y mírame ahora, no puedo parar mi risa
Chokobo la miró, dando pequeños saltos mientras reía y supo que lo único que quería hacer era abrazarla por siempre.
- ¿Sabes? – Dice Chokobo, luego de quedarse abrazado a Guzana por horas – Deberías conocer a mis amigos, son geniales
- ¿En serio? – Dice la Chokobita, alzando la mirada para ver a su novio - ¿Qué quieres hacer?
José no tiene idea de qué responder, pero sabe exactamente lo que quiere: Reunirse con los chicos y pasar una tarde juntos. La niña del mechón sólido juega con los cabellos de Chokobo, mientras este piensa en varias opciones (Ir al parque de las Aguas, juntarse en el Chiisai Ki, alquilar Rock Band); de pronto, algo en su interior empieza a sonar, una música que al principio no reconoce, pero que luego se hace evidente; una música que (él sabe) el macho latino le permite escuchar y que le da la pista de lo que debe hacer; así que, a ritmo de “Dragon screamer”, alza la mirada y dice – Querida Chokobita, ¿Mo a pelotear?
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