La niña de chompa morada abre en sobremanera los ojos y una expresión de alerta se dibuja detrás del sólido mechón que cubre mitad de su cara. El terror se apodera de ella y su sola reacción es tratar de sacar de este lugar a su chico, ahora que entiende perfectamente lo que pasa. Guzana corre a través de la pequeña cancha, pero esta parece alargarse con cada paso que da; mil cabos sueltos se van atando en su cabeza al ritmo de sus pisadas: El hambre que sigue sintiendo, el tibio pasto en el que se sentó, las ganas de tener recuerdos y el captar que sus amigos están perdidos en alguna nostálgica evocación.
Por un segundo, la ilusión creada en la cancha de futbol desaparece ante sus ojos y lo que ve le quita la respiración. Todos están en la cima de una criatura que come recuerdos, un gigantesco devorador de flashbacks tan horrendo que no existe manera de darle descripción.
Y con esa ruptura del engaño, la criatura se deja de ocultar.
El piso tiembla y se comienza a inclinar, debido a que el devorador de recuerdos ha decidido pararse; es por esto que todos salen del trance y, dandose cuenta del peligro, se agarran como pueden para no caer. Sólo Guzana, que no posee los reflejos sobrehumanos que tienen los demás, pierde el equilibrio y desciende, atraída por la gravedad.
Gracias a la caída,
..........ella es la primera
............que percibe la envergadura del monstruo
................y lo ve en su totalidad,
..................lo cual sería de lo más impresionante,
..................si no fuese porque, en este momento,
................tiene otras prioridades en la cabeza
..........(como, por ejemplo,
NO MORIR).
Grita de terror cuando, por culpa de la física, su cuerpo gira y la obliga a mirar
.....................................................................................................abajo, lo cual en este momento es la peor idea que puede ocurrírsele a alguien que está en su situación. Quiere llamar a su chico, pero sabe que él también lucha por su vida; quiere pedir ayuda, pero entiende que en este momento ella misma es la única que la puede ayudar. Con gran esfuerzo, intenta girar sobre si misma, de tal manera que sus manos alcancen la afelpada piel del devorador de flashbacks para aferrarse al verde pelaje con la poca destreza que tiene.
Y consigue.
Bueno, a medias.
Logra agarrarse torpemente, lo cual frena su descenso, pero la fuerza de la bajada es tan fuerte que la obliga a soltarse, con lo que su caída libre se reanuda, estrellándose en el suelo, a pocos centímetros de donde ella se sujetó.
Un leve “Auch” y un puchero son todo lo que Guzana hace cuando queda sentada en el piso.
En la espalda de la bestia, todos luchan por no caer y es Lumine quien, alejado de los demás y a punto de soltarse, entra en pánico y grita, mirando a Guzana – ¡Tienes que salvarme! ¡No dejes que me caiga! ¡Me debes la vida! ¡Estás obligada a salvarme!
- ¿Cómo que te debo la vida? – Responde la “radar de emociones” muy confundida
- ¿No lo recuerdas? Friki me pidió que te creara para que seas la chica de Chokobo, eres mi homúnculo ¡Obedéceme y no dejes que…!
Lumine no logra terminar su frase, en su rostro se nota que acaba de darse cuenta que Guzana no sabía nada de eso y le ha dicho la verdad de la PEOR forma posible.
Chokobo, que (al igual que los demás) ha escuchado todo, no sabe cómo reaccionar; ve a su chica con el rostro desencajado y sabe que le han roto el corazón; lo que Lumine y Friki hicieron no tiene nombre, trajeron a la vida al ser más maravilloso que ha conocido con la idea de ser un simple juguete en sus manos, un objeto a regalar, una cosa que solo debe obedecer; ve a Guzana mirándolo y en esos ojos que tanto ama descubre pura tristeza; un frío le recorre la espalda cuando la más horrenda de las ideas pasa por su cabeza: Quizás Guzana también lo culpa y ya no quiere estar con él.
Es Chokobo quien se paraliza al sentir que Guzana no lo ama, que pasar el resto de su vida abrazado a ella ya no es una posibilidad y quiere llorar; pero es el macho latino quien lo corta en seco y, pensando en frío por ambos, le dice qué van a hacer: VENGANZA.
Lleno de furia, clava sus dedos sobre la dura superficie que antes fue la cancha de futbol y apoya sus pies detrás de sus manos, dándole así un aspecto felino; luego se impulsa hacia el aire con tanta fuerza que empuja al devorador de flashbacks, obligándolo a estrellarse contra el suelo y hacer que (por culpa del impacto) vomite todos los recuerdos que tragó. Pero mientras la criatura cae, el Macho Latino, suspendido en el aire, carga un enorme machongan entre sus manos y lo dispara contra Lumine, con intención de destrozarlo. Todo ha pasado de manera tan rápida que recién ahora la gente reacciona y lo primero que hacen es tratar de detener al elemental Shounen; lamentablemente, él tiene la ventaja y dispara sin piedad al indefenso cuerpo del villano de Boxworld.
El rayo enceguece a todos por unos segundos y una fuerte explosión retumba en sus oídos. Para cuando la luz se desvanece, el macho latino ha desaparecido y un debilitado Lumine, salvado gracias a los 10 hitos lumi-canadienses que se interpusieron entre él y el machongan, se levanta de entre los escombros.
- ¿Q-qué diablos pasó? – Dice Meryl, nerviosa
- Es el macho latino – Dice Okami, muy serio – Al parecer, ha tomado control del cuerpo de Chokobo
- ¿Cómo que “ha tomado control”? – Interrumpe Hito
- Es culpa de la energía shounen – El Dr. Moetaku suena más preocupado ahora – Es la única energía otaku con voluntad propia, pero usualmente es una voluntad débil ya que… – El rostro del científico se vuelve una máscara de terror – ¡Demonios! La energía shoujo que tienen todas las chicas era lo que mantenía a raya al macho latino ¡Pero ahora todas ellas están en la luna!... Tenemos que sacar al elemental del cuerpo de Chokobo antes que…
- ¿Antes que qué? – Pregunta Guzana, saliendo de su primera impresión
- Antes que la energía lo absorba totalmente y lo mate
- ¡Y qué diablos esperamos! – La lectora de emociones grita – ¡Hay que averiguar dónde esta!
- Eso no es necesario – Moetaku trata de calmarla – Puedo rastrear su energía´, tenemos que ir a casa de Friki-sa…
Okami no termina su frase; de la nada, algo lo tumba en el suelo y le comienza a golpear; el científico tiembla, ya que, aún sin verlo sabe perfectamente de quien se trata: Es el comandante Jonathan Alec.
Capítulo siguiente:
FELICIDADES
Has encontrado la Ficha de...
Jonathan Alec
Nombre: Jonathan Alec
Objetivo: Destruir a Okami
Obstáculo interno: El boxworld
Naturaleza: La justicia no es para los buenos o malos, es sólo para mi
Conducta: Frío, arrogante
Es Comandante del servicio de inteligencia de Boxworld; es jefe de Mark; odia a Okami por motivos personales y no escatimará tiempo ni recursos para hundirlo. Tiene la capacidad de teleportarse cada vez q come min pao.