Mark ve, en su rastreador de agentes, un punto brillante (que representa al comandante) apareciendo y desapareciendo de un sitio a otro, sin sentido. Imagina que la agencia hizo alguna jugada y guió a su ex jefe a una trampa, por lo que Alec tuvo que empezar esta extraña maniobra de escape; maniobra que es por demás ridícula, ya que ni todo los bocadillos del mundo podrían salvar a alguien del cansancio y el shock mental que el uso excesivo del superpoder produce.
Decide dejar de pensar en lo que ve en el rastreador y pone manos a la obra. Con una voz firme y decidida, el agente de segundo nivel y ahora jefe del cuarto nivel de
Y fracasa espantosamente.
O sea, no es que Kaypaku sea un incapaz, pero parece que la suerte no está de su lado. Así que cuando llega al sitio señalado (en el que se supone había una colina, pero en cambio encuentra un monstruo gigante desmayado), lo que ve es a Lumine lanzándole tentáculos de energía negro-morada al comandante, mientras Hito le dispara, sacando cada vez más armas de su maletín para guitarra.
En este momento, Mark no tiene ni idea de todo lo que pasó entre su viaje en helicóptero y la llegada al sitio; por ejemplo, el Agente Sugaota no sabe que, luego de su paso por el cuarto con el alce, Jonathan perdió cualquier atisbo de cordura y se puso a “saltar” desesperadamente en busca de su enemigo. Fue a todos los sitios comunes; los laboratorios subterráneos del Nippi; el salón del Moe, en Washington D.C.; la sede en
Alec sacudió la cabeza; el uso excesivo de su teletransportación empezó a hacer estragos en el comandante, fatigándolo mentalmente. De pronto, ya no podía pensar en otra cosa que no fuese su ex novia y la pena de no volver a verla lo enloqueció aún más; la memoria de sus momentos juntos se manchaba con la idea de no poderla tocar más; el amor que sintieron fue empañado con el recuerdo de la separación y las ganas de verla se cubrieron del miedo de que ella viese en lo que él se convirtió. Y aún así, quiso verla, lo deseó con todas sus fuerzas; fue por eso que su cerebro, atrofiado por el cansancio y la locura, volvió a teleportarlo (esta vez, estando él consciente) al café de sus recuerdos, el lugar donde su amor nació, el sitio donde su lado bueno murió.
Vio el café. Vio la colina. Vio que ya no estaba. Vio un monstruo gigante. Vio gente alrededor. Vio a Okami Moetaku.
Se teleportó.
Ya sin pensarlo siquiera, se lanzó hacia Okami y comenzó a molerlo a golpes ante la mirada atónita de sus amigos, Hito, Ayumu, Guzana, Meryl y Lumine, que no atinaron a reaccionar.
- Midori… Midori… - Repitió Alec, guturalmente.
- ¡KYAAAAA! – Gritó Guzana, poniéndose delante de todos – ¡QUÉ NOMBRE TAN LINDO! ¡SE LO PONDRÉ A MI MASCOTA!
- E-Eso fue… Fue tan… ¡MOEEEEEEEEEEEEEEEEEEE! – Dijo Okami, recobrando fuerzas
- ¿Qué demo…? – Intentó decir Jonathan, interrumpido por el puñetazo del científico
La idea de Guzana, la niña del mechón sólido, dio resultado. Apenas Alec dijo “Midori”, ella (como el radar de sentimientos que es) pudo captar lo importante que era para él ese nombre. También recordó la energía emocional que le da a Okami todo lo que sea Moe y de inmediato reaccionó. Al gritar de ese modo no sólo le dio nuevos bríos a Moetaku, sino que desestabilizó al enemigo y sacó al resto del grupo de su estupefacción.
Hito sacó su estuche de guitarra, de la nada, y le lanzó un par de armas al científico, mientras Lumine le empujaba con unos tentáculos de materia negra de manera tan diestra, que hizo a todos preguntarse por qué no los usó cuando estuvo colgando del gigante/colina; quizás, de haber hecho eso, podría haberse salvado solo, en lugar de pedirle ayuda la peor manera posible a Guzana, causando que Chokobo (a quien en ese momento realmente necesitaban) entrase en Berseck y lo atacara, sólo para luego ir a golpear a Friki-san. Fue Meryl (que ya estaba sacando su espada) la que puso cara por su amigo y les recordó al resto que cuando Lumine está nervioso, realmente olvida todo lo que puede hacer. Eso no quitó el mal sabor de boca que todos sintieron.
Sólo Ayumu y Guzana se abstuvieron de pelear, ya que, por un acuerdo implícito, ellas irían en busca de Friki, para evitar que Chokobo (en modo Macho Latino) lo pueda masacrar. Meryl las miró irse, y sintió preocupación por ellas; fue por eso que el propio Lumine le dijo que las acompañe, que los tres chicos podrían con Alec y que en todo caso, si la necesitaban, igual él la podría llamar. Tratando de ocultar su alivio, Joshi Kankoku aceptó.
Fue así que en el sitio sólo quedaron Alec contra Hito, Okami y Lumine… Y El comandante supo que tenía las de ganar.
Hito y Lumine hicieron sus jugadas, atacando con gran precisión, el villano de Boxworld, enterrando sus tentaculos en el suelo y haciendo que emerjan en dirección a su enemigo, mientras que el extra genérico disparaba hacia arriba con varias armas, para causar una lluvia de balas; ambos hicieron el mayor de los esfuerzos para atacar una gran área, pero el Comandante sólo tuvo que teleportarse, esquivando fácilmente los ataques y ponerse a la espalda de Okami para luego matarlo limpiamente. Fue entonces que, justo cuando estuvo a punto de eliminar a Moetaku, sin que nadie se hubiese percatado de eso, que una patada impactó en las piernas del comandante, haciendo que pierda balance y caiga de bruces al suelo.
Ahora todos miran la escena, impactados y Okami se alegra de ver quién lo salvó: Es Kaypaku Sugaota, el héroe de Boxworld.
- ¿Escucha eso, Comandante? – Dice Mark, poniéndose delante de sus compañeros – Es su trasero quejándose, porque sabe que lo vamos a patear
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