lunes, 30 de mayo de 2011

No se puede vivir del shoujo (4ta parte)

Cuando Lumine-Noir creó a la novia de Chokobo, puso mucho de su poder en ella, buscando crear un servil homúnculo de energía emocional extrema (o energía Emo, para abreviar);  pero no contó con que su alter ego también le imbuiría parte de su ser y forzaría la casualidad, para sabotear sus malignos planes. De ese rito, nació una criatura, mezcla de dos energías distintas pero similares, sin ataduras de ningún tipo y capaz de tomar decisiones por si misma.

Cabe notar que, así como es fuerte en el shoujo (la mezcla de sentimientos), su propia naturaleza la inclina también a experimentar con el Emo (la pureza de las emociones extremas). En su búsqueda personal, se ha embriagado de alegría y empachado de furia, ha olido el desagrado y acariciado la sorpresa; pero de todos los sentimientos que ha probado, el único al que siempre vuelve es la tristeza, una emoción tan pura e intensa que la hace volar.

Chokobo no entendía esto; sólo sabía que su chica pasaba cada vez más horas triste, que empezaba a llorar de la nada y que un brillo morado aparecía de cuando en cuando en sus ojos. Ese resplandor extraño le recordó bastante al de Lumine Paradise Lost y, por asociación, asumió que su novia corría riesgo de volverse villana. El portador Macho Latino no pudo soportar la idea y le hizo prometer a su novia que no volvería a deprimirse. Demás estuvo el tratar de hacerlo entender la verdad, para él la tristeza es algo malo y nada lo podrá sacar de ese concepto; Guzana intentó mostrarle su punto de vista, pero él se cerró; “La tristeza es mala” le dijo y con eso la lapidó.

Desde entonces, Guzana siguió con sus experimentos sentimentales, pero esta vez, a espaldas de su enamorado, hasta que Friki la descubrió.

Para sorpresa de la “radar de emociones”, el otaku entendió perfectamente su situación (2 meses con shoujo le abren los ojos a cualquiera) y prometió hablar con Chokobo para esclarecer la situación. Eso fue el 8 de agosto en la tarde, pocas horas antes de que la parejita se fuese a celebrar su primer año de enamorados. Demás está decir que Friki no tuvo el valor de contarle nada a su amigo, luego de todo lo que pasó.

Guzana se secó las lágrimas, dio un beso en la frente a Friki, le dijo “Gracias por todo, mamá” y se fue. El otaku regresó al hotel, sin saber que media hora más tarde Chokobo y Guzana volverían también. El Macho Latino se aburrió del espectáculo y prefirió llevar a su enamorada al cuarto, para una noche de auténtica pasión. El socio de Chokobo ni siquiera se quejó, mal que bien, lo que más importaba en ese instante era que la pareja afiance su amor.

Horas más tarde, en la oscuridad de la noche y sólo la luna parisina iluminando a Chokobo, sentado frente a la ventana, completamente desnudo. El portador del macho latino tenía una mirada melancólica y pensaba que, como nunca, lo de “Ciudad Luz” era una reverenda estafa. Avanzó con torpeza hacia la cama, donde una durmiente Guzana lo esperaba y acarició su rostro de porcelana. Miró su boca, su nariz, sus ojos y de pronto, recordó que les vio ese brillo violeta en el teatro.

Sacudió la cabeza, su novia seguía durmiendo, en paz y volvió a negarse lo que observó; admitir que el amor de tu vida hace algo malo no es fácil y Chokobo no tuvo la fuerza para hacer eso, al menos no su parte consciente. El teatro le pareció aburrido (él la amaba), los actores eran pésimos (él la deseaba), así que decidió irse de ahí (él la necesitaba). La tomó en sus brazos y la besó, cerrando los ojos para sentir más pasión. Al menos eso trató de decirse. Ambos salieron volando.

Tu no puedes estar mintiendo – le susurró Chokobo a Guzana, mientras ella seguía durmiendo – Eres el amor de mi vida, eres perfecta, no mientes – El portador del macho latino se alejó de la cama y volvió a mirar la ventana – Yo te amo, si, YO TE AMO y por eso no puedes estar mintiendo, no – Una lágrima resbaló sus mejillas – Si hay alguien que falla…

… Ese debo ser yo.

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lunes, 23 de mayo de 2011

No se puede vivir del Shoujo (3ra parte)

17 de Agosto, Guzana y Chokobo se quedaron descansando en la exageradamente amplia habitación que Friki les reservó en el exageradamente caro hotel al que fueron a parar. La semana que pasaron fue un non-stop de paseos turísticos, visitas al Louvre (con todo y Friki, haciendo pasar vergüenza ajena, tratando de encontrar el código Konami en la sonrisa de la Mona Lisa) y paseos bohemios por las calles de ese París que ahora era tan suyo como el amor que se volvían a sentir.

Cansados como estaban, recostados el uno junto al otro en su gigantesca cama redonda, Guzana atinó a arrastrarse un poco para tocar el rostro de Chokobo. El correspondió la caricia, entrelazando sus dedos a los de ella y besando la delicada mano de la “radar de emociones”. Ella acercó sus labios para besar a su novio, él no la rechazó. La libido creció entre ellos y los besos fueron cada vez más intensos; caricias, manos deslizándose a través de las espaldas, dedos que deseaban explorar nuevos horizontes y…

“Toc” “Toc”.

El portador del Macho latino quiso ignorar la llamada, pero fue la chica del mechón sólido la que se puso nerviosa.

- Contesta – Le pidió a su enamorado
- No, ya se irán – Respondió él, aún abrazado a ella
- ¿Y si es algo importante, así?
- Vamos, ¿qué puede ser?
- Marianne, “broer”, ¿o ya lo olvidaste? – Guzana se separó un poco de su chico
- “Broer”… - Dijo el avatar del shounen, fastidiado

Chokobo se paró, bastante más frío que hace sólo unos instantes; odiaba que su chica lo llamase así, aunque no sabía porqué. Guzana había captado eso hace mucho y lo usaba como arma secreta para enfriar hasta el momento más hot.

El portador del macho latino miró por el “ojo de pescado” de la puerta, pero sólo vio un papel rojizo, tapándole la visión. Curioso, abrió la puerta y lo primero que vio fue a Friki, extendiéndole un par de tickets y diciendo, muy animado “¡HOY HABRA TEATRO!”.

Muy dentro suyo, un sexualmente frustrado Chokobo le mentó la madre al pobre ex clon.


Friki llevó, muy contento, a la parejita hacia el teatro, hablando todo el camino de lo increíble que era el sitio al que irían, su valor histórico y la vista privilegiada del balcón que les reservó. Lo que no dijo fue que prácticamente le robó las entradas a la persona que originalmente las había reservado, pagándole demás al de las entradas e ignorando las quejas del hombre que, con justa razón, reclamaba, más que su dinero, su sitio. Pero al otaku, en ese momento, no le importó; quería que sus amigos pasaran una velada inolvidable y ese fin justificaba cualquier medio a usar.

Así fue que el hombre estafado no pudo tener la cita romántica que tanto le había prometido a su enamorada; una chica que, influida por Marianne, había llegado a la conclusión de que si su novio le fallaba una vez más, no le quedaría más que decirle adiós.

Y eso fue exactamente lo que pasó.

Chokobo y Guzana se quedaron impresionados con la belleza del teatro. Tan solo la fachada evocaba bohemia y romance, algo perfecto para ellos dos. Friki, que ya estaba a punto de irse, decidió acompañar un rato al portador del Macho Latino, mientras este esperaba a que su enamorada saliese del baño. Los dos amigos conversaron de la tienda, de Guzana, de los planes luego del regreso a Lima-3, de Guzana, de lo hermoso que era el teatro, de Guzana, del clima, de Guzana, de Guzana, de Guzana y por todos los cielos, ya pasaron 15 minutos, el público estaba entrando a ver el espectáculo y ni rastro de la muchacha ¿Qué tanto se podría demorar en el baño? ¿No le habrá pasado algo? Chokobo ya estaba en plan paranoico y tenía toda la intención de buscarla, pero Friki lo tranquilizó, restándole importancia al asunto y diciéndole al normalworldiano que no se moleste, que vaya al balcón mientras él la buscaba, así que Chokobo, a regañadientes, se calmó.

Friki esperó a que su amigo se perdiese de vista, asegurándose de que entre a ver el espectáculo y se fue corriendo al baño de mujeres, sabiendo perfectamente lo que encontraría ahí.

La chica del sólido mechón estaba en un rincón, llorando en silencio y con trazas de energía negro-morada a su alrededor. El ex clon se acercó a abrazarla, preguntándole qué pasó. Guzana lo miró a los ojos y entre lágrimas le susurró: “Lo siento, no pude evitarlo… Estoy triste, así, alucina y eso se siente tan… tan… tan rico”. Friki no pareció sorprendido demás, porque desde hacía poco tiempo, él le guardaba un secreto…

Guzana es adicta a la tristeza.

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lunes, 16 de mayo de 2011

No se puede vivir del Shoujo (2da parte)

El 10 de Agosto, Guzana, Chokobo, Midori y Friki arribaron a París, la ciudad del amor. La decisión no fue sencilla y le tomó al otaku casi todo el trayecto desde el paradero del chiisai ki hasta la entrada del aeropuerto decidir cual sería la ruta adecuada. Entre los lugares más románticos del Boxworld, Europa resalta por su bohemia belleza. Entre sus países, los más propicios tendrían que ser Italia y Francia; pero el país en forma de bota tiene una extraña facilidad para atraer parejas trágicas (Como esa de Verona que se mató porque sus familias no se aguantaban), así que, DEFINITIVAMENTE no pueden ir ahí. La decisión obvia sería entonces Francia, pero está el detalle que hizo a Friki titubear: Ese sitio es, por así decirlo, la casa de Marianne. Y es que, Paris, por su romance, su pasión y sus dramas, está impregnada (desde la piedra más insignificante, hasta la majestuosa Torre Eiffel) 100% de energía shoujo.

Pero como buen estratega que es, vio de inmediato lo perfecto que esto resultaba, porque cuando se persigue a una persona, lo que menos se espera es que esta se esconda en tu propio hogar.


En Lima-3 las cosas no iban tan simples como en París. El 9 de agosto, mientras Friki apuraba a la parejita para que haga sus maletas, el resto del grupo coordinaba buscarlos.

- A ver – Dijo Okami, con autoridad – Lumine, Meryl, Ayumu, ustedes se encargarán de la búsqueda; les recomiendo que empiecen por sus casas y luego extiendan el cuadrante poco a poco
- ¡Si! – Respondieron los tres
- Ahm… ¿Qué es cuadrante? – Susurró Ayumu a su amiga
- No sé, pero suena muy estratégico, ¿no? – Respondió Kankoku-tan
- ¡Si! ¡Qué genial! Me siento tan agente secreta
- Lo sé, paga demasiado – Dijo Lumine, metiéndose en la conversación
- ¡UHUM! – Okami se aclaró la garganta, exageradamente, para llamar la atención
- ¡Señor, si señor! – El trío se pone rígido, en posición de firmes, al tiempo que gritan en coro, dejando luego escapar una traviesa sonrisa
- Ya deberían saber que esto es algo serio – Reprocha el científico
- Pero eso no significa que tengamos que volvernos unos amargados – contesta Ayumu – Es más, hasta donde sé, es mejor que Lumine esté contento ¿O prefieres ver su lado serio?

El científico tragó saliva al ver cómo el cabello del anti héroe volaba de manera innatural, mientras su mirada se tornaba completamente roja y maligna.

- Eh… Si, si, ya entendí, “Cuadrante” que risa, ja, ja, ja – El Dr. Moetaku tembló
- ¡Perfecto! – Meryl dio un pequeño brinco – Ya nos estamos entendiendo ¿Pero y los demás qué harán? O sea, ni loca que seamos los únicos que hagan toda la chamba, ¿sabes?
- Hito y Kaypaku buscarán información – dijo el autor de “Más allá del Moe”, al tiempo que el extra asintió – De hecho, el Comandante Sugaota ya está contactando a la agencia en estos momentos y…
- Tenemos que irnos – Mark interrumpió al científico, con rostro serio
- ¿Qué? – Dijeron todos, sorprendidos
- Código 65-108-101-99 – La voz de Kaypaku sonó metalica
- Ese código no exis… ¡Ah, megamisama! – Moetaku entendió lo que pasa y se puso blanco
- ¿Alguien va a explicarnos qué es lo que pasa? – Gritó Kankoku-tan
- Aún no lo sabemos – Respondió El agente Sugaota, misterioso, al tiempo que varios Hito-Swats aparecieron, cubriendo la zona – Pero la agencia no podrá ayudarlos y no es seguro que Okami siga aquí
- ¡SEGUIMOS SIN ENTENDER! – Replicó Ayumu
- Significa que tendré que hacerme cargo de todo – Respondió Hito, poniéndose delante de todos y mirando a Okami con un gesto tranquilizador – ¿Y ustedes? ¿Qué hacen todavía aquí? Tienen 3 personas que encontrar y yo mucha información que recopilar

El trío, aún algo desconcertado, tuvo que aceptar la petición y se fue volando hacia la casa de sus amigos. Alfredo (Hito-san), se quedó en la escena, mirando cómo los hito-swats se llevaban a Moetaku.

- Supongo que también debes marchar – dijo el extra a Mark, muy calmado
- Si – Respondió el espía adicto al Kay Pi, con mueca adusta
- Entonces ve – Hito posó su mano en el hombro del agente, en gesto paternal – Todo saldrá bien, no te preocupes

Mark asintió y salió corriendo. Hito esperó a que todos se fuesen, se sentó al costado del chiisai ki y se desplomó.

Se quedó un buen rato, mirando el cielo de Boxworld, al tiempo que se preguntaba qué diablos pasó. De pronto, su lado detectivesco dedujo que sea lo que sea que estuviese pasando, aún era tan vago que no podían decir nada que asustase al resto, pero podía ser tan grave que la agencia tenía que encargarse de eso de inmediato.

Y de pronto lo supo… O no… Pensar en esa posibilidad le dio miedo y la prefirió negar. Fue por eso que Hito nunca supo lo cerca que estuvo de espoilearnos a todos lo que pasará en la próxima temporada.

Este capítulo:
Parte 3
Parte 4
Parte 5

lunes, 9 de mayo de 2011

No se puede vivir del Shoujo (1era parte)

Casi dos meses han pasado desde que Friki (olvidando toda su devoción a la tacañería pura y dura) llevó, casi a la improvisada, a los dos tortolitos del Boxworld, en un viaje para recordarles su gran amor. Es así como vemos a Chokobo y Guzana bajando del avión, agarraditos de la mano y completamente felices. Friki y Midori bajan detrás de ellos (el otaku pago extra para que dieran un asiento a la mascota), más tranquilos y sabiendo que todo lo que se gastó en cenas, hoteles, reservaciones teatrales y demás ha dado el fruto esperado.

Pero de nada sirve huir del destino en avión, cuando la casualidad y la tragedia han decidido subir a uno en su autobús. Así que la parejita no da dos pasos lejos de la puerta de salida, cuando Midori empieza a gruñir. Todos se detienen para ver qué le pasa, sólo para descubrir que, cuando alzan la mirada, la voluptuosa figura de Shoujo está frente a ellos, con esa sonrisa tan suya que sólo significa problemas y una mano levantada, cuyos finos dedos forma una “V”.

- ¿Qué pasa, Maguián? ¿Tienes que hacer del dos? – Dice Friki y la parejita ríe
- A veces eres tan vulgar, Frikito – Responde la forma humana del Shoujo, con una mirada que podría rajar (y de hecho lo hace) el piso del aeropuerto – Segunda pregunta, mes amis
- No nos interesa tu jueguito – Responden los dos de inmediato, mientras se alejan
- Vaya, parece que mi Frikito les enseñó nuevos trucos, ja, ja, ja – Shoujo luce cada vez más maliciosa, sonriendo con sorna – Pero vamos, es fácil ¿Se mienten el uno al otro?

La parejita se detiene en seco y grita “NO”.

El silencio que sigue a ese grito parece eterno, como si el mundo se hubiese paralizado para todos los presentes en la escena y es que es demasiado evidente para cualquiera: Ambos están mintiendo.

Shoujo por un momento luce triste, pero de inmediato afila los ojos nuevamente y acerca sus labios al oído de Friki para susurrar: “Gracias por la ayuda, amorcito, realmente me la dejaste fácil esta vez”. Luego de eso, muerde delicadamente la oreja del otaku y se va.

Es el 30 de Septiembre, en sólo 4 días, Chokobo y Guzana rompen.

No se puede vivir del shoujo
Friki está parado en el aeropuerto, mirando cómo Guzana y Chokobo se alejan, cada uno por su lado y se queda solo, con la sensación de que todo lo que hizo para unir a sus amigos no fue más que un castillo de arena que ahora se deshace en sus dedos.

Es entonces que la agitada figura de Hito aparece, corriendo desde no se sabe dónde y le dice a su ex clon – ¡Frikiiiiiiii! ¿Dónde te habías metido? ¡Shoujo te quiere engañar!


Como cortesía de la gente del GRANO, un par de cosas a saber antes de continuar el relato (datos que el extra no ha dudado en contar a su ex clon, copropietario de la tiendita otaku); una emergencia forzó a Mark y Okami a desaparecer del mapa, así que ya no cuentan con ningún contacto en la agencia de inteligencia (es por eso que nadie pudo encontrar a Friki para avisarle todo lo que la gente averiguó). Aún así, la gente no perdió tiempo y, entendiendo la emergencia, durante los 51 días que Guzana, Chokobo y friki desaparecieron, la mancha ha estado buscando y rastreando toda la información posible sobre el ritual que Shoujo y sobre lo que pasó entre el ex comandante Alec y su “Midori” y sobre las otras 69 parejas que, según el informe de la agencia, Marianne arruinó.

Aquí sería bueno decir que, al escuchar todo esto, Friki se pone tan pálido que casi parece un boceto en papel bond; primero por saber que la agencia no podrá protegerlo, luego por enterarse que fue su ex quien influyó en Alec y por último, porque si bien Marianne arruinó 70 parejas hasta el momento del informe, Friki (que de pronto entiende todo) se da cuenta de que en el viaje romántico que les regaló a sus amigos, Shoujo logró quebrar otras 3.

Y el otaku sabe que todo eso lo logró gracias a él.

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