Gary es un chico que sólo desearía estar tranquilo, dedicándose a grabar videos con sus amigos y a escuchar atentamente lo que dicen los demás; pero en la dimensión otaku del Boxworld, donde el 75% de la población la conforman extras (clones de Hito-San), Gary está hecho para llamar la atención; así que, por fuerzas del destino, su vida esta muy lejos de tener paz y es que él es para este extraño mundo “Lumine-San”.
El reloj de la calle marca las 10 de la mañana; un monstruo gigante destroza la ventana del cuarto de Lumine y él despierta asustado, viendo cómo la criatura devora a un Hito-San que pasaba por ahí. Ve gente gritando que corre por todos lados, pero no hay indicios de que alguna fuerza del orden (serenazgo, policía, ejercito y/o power rangers) esté cerca del lugar. Gary se da cuenta de ello y suspira, bastante enojado, porque sabe que tendrá que pelear contra esa enorme cosa y no podrá puntualmente donde sus amigos, a los que pidió encuestar.
A la 1 de la tarde, un mojado, verde y casi coloidal Gary llega a la esquina de Pershing con Juan de Aliaga y se dirige al pequeño arbolito afuera del hipermercado. El mar de autosque cruza velozmente es lo único que lo separa de reunirse con sus amigos para terminar al fin su universitaria asignación.
Está tan preocupado por su tarea, que no nota la legión de Hito-Zombies (algunos con mondadientes incrustados en la cabeza y otros a los que parece que golpearon con palos) que se abalanza sobre él y sólo cuando escucha los el caos del resto de la gente es que cae en cuenta que hoy no es realmente su día y que los no-muertos lo vienen a molestar; gruñe, con una mezcla de fastidio y resignación y saca su mochila, que hará las veces de arma, para luego hacer maniobras que desafían la imaginación.
Son las 4 p.m. y Lumine alcanza el otro lado de la acera; está tan cansado que no tiene siquiera ganas de sacarse la mano muerta que cuelga en su hombro; se sienta en el pequeño árbol de la esquina del metro de Pershing y se da cuenta de que sus amigos tampoco han llegado, lo cual le daría cierto alivio si no fuera por una cosa: Es posible que hayan venido y al no ver a Gary, se quitaron.
Lumine se alarma, sabe que la asignatura vence mañana y si no logra completar las encuestas, no le quedará de otra más que pasar un horrendo examen de subsanación con la aún más horrenda (y bigotuda) profesora Pfoccohuanca, la que dicho sea de paso, hace tiempo que quiere algo con él.
Nervioso, saca su celular y marca un número telefónico, rogando que su gente le diga que va en camino.
5 de la tarde, un rastro de mechas destrozados, hito-ninjas muertos y monstruos cortados interrumpe el transito de la ciudad. Gary está enojado y golpea a cuanta cosa aparece en su camino; sus amigos le confirmaron que no iban a venir ese día porque la reunión con ellos había sido acordada para AYER.
Al darse cuenta de su confusión de días y que lo que pasó hoy fue por las puras, la ira invade a Lumine y una energía oscura le empieza a rodear; lanza gritos guturales y vomita materia negra por todo el lugar. El suelo tiembla y el parking zone se parte en dos, mientras los hito-transeúntes se alejan asustados, lanzando alaridos de horror. Gary muta, su piel se endurece, los cabellos le crecen y las uñas se le alargan; salta a la cima del hipermercado y contempla con blanquecinos ojos la inmundicia que es este mundo y suelta una aberrante carcajada.
La violencia se desata y todos los hito que están cerca son destruidos por los rayos negros que Lumine bota; los monstruos gigantes son devorados en vida por las criaturas malévolas que el antinatural vómito creó y los mechas son corroídos por la sangre inocente de las víctimas que Gary destrozó.
La furia que ahora siente es incontenible, detesta al mundo y a todo habitante ser. Se dice a si mismo que todo lo que existe está corrupto y que debe reiniciarse de una buena vez. En su mente idea un plan macabro; se conseguirá la libreta de Death Note y matará al Boxworld con ella, luego creará su propia raza de esclavos que llenen sus encuestas cuando a él se le de la gana y que no digan que “ayer fue la reuna” porque los horarios y fechas los controlará él.
7.50 de la noche. Su ira baja a niveles controlables y Gary regresa a la normalidad; entusiasmado llega a la tiendita de otaku de boxworld y pide una Death note sin dudar. Apenas se la dan, Lumine ríe macabramente y exclama, entusiasmado – ¡Ya no seré el hazmerreír del tiempo, ya nadie me podrá controlar; humíllense ahora, pequeños mortales, que con esta Libreta mágica os he de matar! ¡Ore wa Shin sekai no Kamisama, Ore wa Lumine-San!
Por un momento se siente tentado a escribir el nombre de la profesora Pfoccohuanca en el cuaderno, pero descarta la idea al pensar que será mucho más placentero destruirla con sus propias manos; así que, con silente y profano placer, recorre la punta de la pluma por toda la hoja y hace dos trazos con gran precisión; escribe algo que matará millones, un nombre que desencadenará el caos en el boxworld, dibuja el Kanji de Hito.
Cuenta los segundos en su cabeza, convencido de que al llegar a 40 la muerte reinará, pero pasa el tiempo indicado y nada parece fuera de lugar; Lumine se pregunta qué es lo que está pasando y por qué no ha funcionado su plan; es entonces que la verdad lo golpea en la cara: Las libretas de Death Note no son mágicas, son sólo cuadernos que sirven para anotar.
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¡Felicidades!
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LUMINE-SAN!
Nombre: Lumine
Objetivo: Vivir en paz, que el mundo esté tranquilo
Obstáculo interno: Suele preocuparse demasiado por los demás y eso le impide estar tranquilo; le cuesta mucho expresar sus emociones, pero cuando se enoja es un peligro andante
Naturaleza: El mundo debe estar paz y yo debo hacer que eso pase
Conducta: Pacifico, callado
Gary quiere estar tranquilo, pero por más que lo intenta, no puede evitar algo lo ataque; siempre sale bien librado de esas situaciones, pero por culpa de esos sucesos termina olvidando las cosas que tenía que hacer. Es bastante distraido e inocentón; suele perderse en su mundo interno, donde encuentra la paz que el boxworld no le da. A veces teme ser lastimado por otros, así que suele bloquear sus emociones y evitar contacto físico con los demás.