lunes, 27 de diciembre de 2010

Un mundo para Meryl (Segunda Parte)

Lumine sabe perfectamente que si combinan fuerzas, él y Kankoku-tan pueden hacer trizas en segundos a esos depredadores; pero conoce a Meryl mejor que eso y está seguro de que a ella esa idea le resulta más aburrida que chupar piedras; también tiene la certeza que, por la mirada maliciosa de su compañera, ya tiene en su cabeza un plan, una broma pesada, una jugarreta con la que los va a molestar.
La manada de metaleros avanza a heterogénea velocidad. Los más rápidos aúllan y gritan obscenidades al aire, mentándole la imaginaria madre al destino. Al final de la cola, un rezagado depredador se distrae, captando en el aire el aroma casi imperceptible de la energía yaoi. Individualista por naturaleza, el metalero decide no avisar a sus congéneres y se separa del grupo, buscando la fuente de ese andrógino “olor”.
Minutos más tarde, ve a lo lejos la ambigua espalda de un distraído koreanito que, al parecer, no puede encontrar a su grupo; el depredador se relame los labios, imaginando la golpiza que le dará y cómo el miedo de su victima le llenará el estómago. Se acerca con la misma sutileza de Godzilla cuando camina por la ciudad, lanzando gritos guturales y maldiciones varias, mientras corre en pos de su presa con brutal aceleración.
De pronto, dos tentáculos salen de la tierra y lo sujetan. Lumine se da la vuelta para revelar su identidad y mira al rival, sonriendo. El metalero se queda estupefacto, en parte por haber caído en una trampa, pero más que nada porque no entiende cómo alguien puede lucir tan andrógino y no ser, siquiera en parte, koreanito.
Una figura femenina aparece de la nada y se pone delante del cazador cazado; es Meryl que, con mirada maliciosa, le dice a su presa - ¿Los vas a dejar en paz? – El metalero escupe el rostro de Kankoku-tan, algo que en su idioma es lo más cercano a un educado “No”, pero la K-popera, girando un poco la cabeza, evita el “proyectil”. Muy tranquila, muestra una sonrisa tan macabra que haría ver a Alucard como modelo de comercial de pasta dental y le dice a su compañero – Amiguito, sé creativo – Luego se aleja, mientras varios tentáculos más emergen del suelo.
El metalero jamás volverá a ser el mismo.
Cuatro depredadores avanzan, sin percatarse aún que su compañero no está. Los dos de adelante chocan entre ellos, en una danza tradicional conocida como “el pogo”. Los de atrás gritan, alzando sus manos al cielo, estirando los dedos índice y meñique mientras agitan sus cabezas, de arriba hacia abajo.
De pronto, el líder de la manada gruñe, pidiéndole a sus seguidores que se detengan; uno de ellos parece no escucharle pero sus compañeros le sacan amablemente del error, golpeando sus genitales. El jefe se adelanta a la manada, acaba de ver algo a lo lejos; conforme se acerca, comienza a distinguir la silueta de su compañero, tirado inconsciente en el suelo y con la ropa raída. Una fría corriente le recorre la espalda cuando se da cuenta del peligro que ahora corren y es que, así como los ellos son enemigos naturales de los koreanitos, Kankoku-Tan y Lumine son los principales depredadores de metaleros.
El jefe de la manada sabe que el metalero descarriado ha tenido suerte, su masculinidad sigue intacta; pero ahora debe decidir entre huir o quedarse y ruega a uno de sus dioses, la Dama de Hierro, que lo ayude en su decisión.
Sabe que si se queda lo más probable es que muera (su hombría), pero si huye, será el hazmerreír del grupo. Por un instante, eso último no le importa y tiene ganas de decir a sus compañeros “Run to the Hills, run for your lives!”, conforme a la tradición del metalero caído, pero puede más su orgullo de clan y, citando su sagrado libro de “El Guerrero”, reta al enemigo, dando el grito de batalla “You’ll take my life, but I’ll take tours too!”.
De pronto, una risa macabra se escucha alrededor y la figura de Meryl se distingue en la distancia. El cielo de Boxworld colabora con el ambiente y decide poner “Ironman” de Ozzy Osbourne (el dios devorador de animales voladores de los metaleros) como banda sonora; pero eso, lejos de motivar a los depredadores, hace que la k-popera luzca más siniestra. Todos tiemblan al verse en presencia de la legendaria Kankoku-tan y, resignados a la inevitable lucha, uno de ellos repite las palabras de su dios favorito (el de la corriente directa y la corriente alterna): “I’m on a highway to hell”. Luego corren a su muerte.

Este capítulo:

lunes, 20 de diciembre de 2010

Un mundo para Meryl (Primera Parte)

Una de las principales exportaciones del Boxworld es el Boxworld mismo; el mundo de la dimensión otaku es usado constantemente como escenario gigante de diversas producciones, como Naruto, cuyas temporadas de relleno son filmadas por completo en este planeta (de hecho, uno de los clones de sombra del Uzumaki vive en Villa el Salvador) o algunos RPG, como el que esta semana se está grabando y que ha hecho que TODOS los habitantes de Lima-3 no puedan dar diez pasos por la calle sin encontrarse con alguna criatura extraña (como dicta el contrato de los monstruos de la ciudad). Curiosamente, si bien esto causa muchos problemas y demoras, nadie parece quejarse, ya que, incluso el hito-otaku más gordito y tranquilo de todo el frikiverso, luego de tantos encuentros siente que ha subido, como mínimo, un nivel. Ni que decir de los monstruos, robots gigantes y demás criaturas que viven en este sitio, ya que se han visto bendecidos con un agradable aumento en su economía, gracias a este pequeño cachuelo como minions de role playing game.
Pero quizás, la más beneficiada con todo esto es Joshi Kankoku, la cazadora de Koreanitos, que por primera vez en mucho tiempo (tres meses desde el último RPG que se filmó) puede acosar… digo, ESTUDIAR, si, eso, ESTUDIAR a estas criaturas, tan extrañas como andróginas.
Un mundo para Meryl
Los koreanitos son una raza fascinante, equilibrio perfecto entre la masculinidad del shounen y la andrógina magia del yaoi. Es ampliamente conocido que si se llegase a inyectar más energía yaoi en una de estas criaturas, el ser sufriría un cambio radical, transformándose de inmediato en una mujer amante del Yuri. Lo que pocos saben, en cambio, es que si las fuerzas del shounen empapan al koreanito, este mutará de manera distinta, convirtiéndose de inmediato en un metrosexual. Para malestar de Meryl, estos últimos sólo se crean de manera artificial, aunque hay fuertes (aunque nunca respaldados) rumores de que puede encontrarse “Metrosexuales puros” en la naturaleza.
Como nota aparte, vale la pena mencionar que el término “coreano” es MUY distinto al de “Koreanito”; ya que el primero hace referencia al gentilicio de los habitantes de Corea, mientras que el segundo se refiere a las mágicas criaturas que habitan ciertas partes de Boxworld y se diferencian de sus contrapartes humanas por tener cabellos naturalmente peinados estilizadamente (de dos o más colores), rasgos asiáticos (ojos, color de piel e idioma) y orejas casi imperceptiblemente puntiagudas.
Los koreanitos son nómades, suelen viajar solos o en jaurías de cinco por las estepas de este cúbico mundo. Se alimentan de vegetales, dulces y los gritos de sus fans, que no pueden evitar organizarles conciertos apenas llegan a alguna de sus ciudades, creando así una fantástica simbiosis, ya que las fans se recargan de frikismo ante la presencia de estos andróginos seres.
Contrario al deseo de muchas (Meryl incluida), la reproducción en los koreanitos es enteramente asexual. Al igual que ciertas especies (como las estrellas de mar), el koreanito puede perder alguna de sus extremidades para que de esta adquiera forma “humana”, siendo copia fiel del “koreanito” original, aunque este puede optar por adquirir rasgos “femeninos” (pechos y caderas pronunciadas) para diferir de su “padre”; en caso inverso (de femenino a masculino) endurece ligeramente sus rasgos. En cualquiera de las dos situaciones, la criatura desarrolla órganos reproductores falsos, correspondientes a su género.
En el caso de los koreanitos “yaoizados” (véase, “chicas yuri”), la reproducción es similar; siendo la única diferencia, la presencia de otra chica que le apoye leyendo algún libro ritual (los más comunes son “Gravitation” o “Kuroshitsuji”).
Respecto a los metrosexuales, poco se sabe de sus costumbres reproductivas, salvo que son los únicos entre los koreanitos que permite la fecundación interpecie (copulando con pareja humana).
Por último, hay que denotar que el enemigo natural del koreanito es otra subespecie humanoide conocida como “metalero”; depredador por excelencia de criaturas con rasgos andróginos.
Pasadas las explicaciones, es momento de regresar al presente de Boxworld, donde Meryl está aprovechando la coyuntura de su mundo para buscar a una de esas criaturas fantásticas que alimentan las fabulas: El Androginus Musculatis Musculatis, El “Metrosexual puro”.
- ¿Qué demonios estamos haciendo? – Dice Gary (en modo Lumine), escondido en los arbustos
- ¡SHHHH! – Le calla Meryl, con ropa de camuflaje, filmando una jauría de Koreanitos a los que lleva días vigilando – Los vas a espantar
- ¡Pero si están ahí, haciendo coreografías! – Lumine, que hasta ahora no sabe por qué tiene que acompañar a su amiga a todos lados, señala a las cinco criaturas que bailan con maravillosa sincronía
- Se están preparando para la caza, es un ritual ¿Acaso no lo sabes? – Kankoku-tan parece ofendida por la ignorancia de su compañero
- Bueeeeno, yo no soy el experto en estas cosas, ¿sabes?
- ¡KOREANITOS! Se llaman “koreanitos” y son demasiado… Demasiado… ¡Kyaaa!
Apenas grita, las criaturas voltean y se percatan de la presencia de ambos. Inclinan el rostro, cantan unas palabras en coreano, dan unos pasos de baile, se alimentan de los gritos de Kankoku-tan y salen corriendo del lugar de la manera menos masculina posible.
Lumine ve eso y le parece hermoso.
- ¡Diablos, escaparon! – Se queja Meryl
- Pero fue perfecto… No, digo… Ahora si, dime ¿Qué se supone que estamos haciendo? – Gary se queja
- Vigilando a esos koreanitos vamos a descubrir el rastro de los metrosexuales puros, estoy segura de eso
- ¿Sigues con eso? – Los ojos de Lumine se ponen como plato, brillando en morado y blanco
- Toda la vida, o bueno, hasta que encontremos uno, ahora sigámoslos y cállate, antes que los espantes de nuevo
- Pero si tu fuiste la que…
- ¡SHHHHH!
Los koreanitos tuvieron una cacería exitosa; eso se demuestra escuchando los gritos emocionados de varias fans que se han reunido alrededor de la jauría, coreando sus canciones (la mayoría de ellas, covers de “Big Bang”).
Meryl lo ve desde lejos, pero sorprendentemente, decide no ir corriendo hacia el concierto y gritar desaforadamente (como le dictan sus impulsos), sino que se mantiene a una distancia prudente, observando todo a su alrededor.
- ¿Qué sucede? – Pregunta el antiheroico amigo de Kankoku-tan
- Escucha – Dice Meryl
- Sólo oigo las canciones de esos…
Gary calla, sus oídos acaban de captar unas notas que no pertenecen para nada al K-pop. “Setsugai, Setsugai, seyo!” parece sonar, aunque ninguna otra persona lo ha notado todavía.
Ambos lo saben, los metaleros están cerca del lugar.



lunes, 6 de diciembre de 2010

20 combos por amor y una encantación desesperada (Segunda parte)

El portador del Macho Latino está desconcentrado, no puede pegarle al enemigo sin desproteger a su amada y no puede cuidar a su chica sin bajar su propia guardia. La radar de emociones se da cuenta de esto y mira a Chokobo como diciendo “puedo recibir unos cuantos golpes, ¿Sabes?” y el elemental Shounen le devuelve una mirada que dice “¿Estás segura?”, a lo que Guzana responde “Si”, sólo moviendo la cabeza.
El normalworldiano gira los ojos, resignado a la petición de su enamorada y se abre paso entre los tentáculos que llueven sobre ellos. Chokobo pronto entiende a lo que se refería su enamorada, al ver que un escudo mágico se cierne sobre ella, cuando el gigantesco pulpo le intenta golpear. Esto alivia en sobremanera al portador del Macho Latino, que ya puede pelear de manera más libre, atacando al psíquico molusco, que poco puede hacer ante el poder del shounen (y es que ni toda la precognición del mundo puede hacer que el octópodo se mueva lo suficientemente rápido como para evitar los ataques de veinte combos por segundo que Chokobo hace).
Guzana sigue concentrada en su hechizo, mientras agita los brazos para que otra de sus magias surja efecto. Un platillo de energía arcana se extiende verticalmente detrás de la maga y de él salen varias esferas de energía rosa-blanquecina que impactan en la enorme criatura, facilitando el trabajo a Chokobo.
De pronto, una mota de pelos mostaza aparece de la nada, rebotando por piso y paredes, para luego estrellarse varias veces contra el cuerpo de un pulpo, ya de por sí, echado a perder. No es como que Chokobo y Guzana necesitasen apoyo alguno, pero bueno, la ayuda extra nunca está demás, así que ambos agradecen la intervención de esta criatura que les da mucha más libertad para terminar de desmayar al enemigo y teleportarlo a Alemania, lugar en el que seguramente lo contratarán como pitoniso de partidos de futbol (o lo comerán al olivo).
La mota de pelos sigue saltando en su sitio y la parejita se acerca, entre curiosa y precavida. De pronto la peluda criatura se extiende para dejar ver su verdadera forma: un pequeño perro de raza indefinida y cara graciosa, que mira a los dos tortolitos con esa fresca sonrisa que sólo los canes pueden expresar.
- ¡Awww! ¿No es una lindura? – Dice Chokobo, ya sin la forma del macho latino
- ¡Siiiiii, es un amor! – Guzana está encantada - ¿Pero tendrá dueño? – Al preguntar esto, el animal salta y se acurruca en la cabeza del normalworldiano
- Creo esos que somos nosotros – El usuario del macho latino carga al perro y lo acaricia
- ¡En serio! Ahm... Ahm… ¿Y cómo se llama? – Guzana está cada vez más entusiasmada
- Pues debe tener un nombre con personalidad, algo que sea heróico y épico, que haga que el universo tiemble con su sola pronunciación, algo como… como… ¡Chimpandolfo! – Apenas Chokobo dice esto, el perro gruñe
- Eto… - Guzana siente vergüenza ajena – Pedacito, creo que no te has dado cuenta de algo – La radar de emociones carga al animal, para mostrarle el vientre de este al normarworldiano - ¿Ves?
- ¿Qué cosa? No veo nada
- Exacto
- ¿Eh? Ah, ya… No, no entendí
- ¡Que es mujercita!
- Oh, entonces “Chimpandolfo” ya fue – Dice Chokobo con resignación, para alivio del animal – Mejor tu ponle nombre; total, tu eres la que sabe de esas cosas femeninas y wea
Guzana no sabe ni cómo expresar su alegría; salta, mientras carga al animalito y le besa con mucho cariño (lo que pone algo celoso a Chokobo). Respecto al nombre, la maga ya lo tiene decidido hace meses; para ser más exactos, desde el día en que escucho a uno de los peores enemigos de Boxworld decirlo por primera vez.
- Te llamarás Midori – le dice y la mascota inclina la cabeza, mostrando algo de confusión - ¿Qué, no te gusta? – le pregunta, algo apenada, pero la mostaza criatura sacude la cabeza y se lanza hacia su nueva ama, lamiéndole el rostro, en señal de aprobación.

Segundos más tarde, Midori, Guzana y Chokobo caminan juntos por las calles de Boxworld.



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Un mundo para Meryl


lunes, 29 de noviembre de 2010

20 combos por amor y una encantación desesperada (Primera parte)

“Los Chasquis Mágicos” es una serie de culto en todo Boxworld; lleva más de veinte años en el aire y no tiene visos de cuando acabar. Temponautas de treinta siglos en el futuro nos indican que, de hecho, cuando ocurra la gran fusión de animaciones, luego de la batalla entre la Toeitsunoko contra la Wardisnelodeon; todos los dibujos estarán en un sólo universo (conocido como el “megaverso”) y ese será el de estos chasquis. Aunque, claro, ese futuro aún no es algo fijo (aunque sería genial).
Quispe, Mamani y Condorcanqui (Choquehuanca, según la traducción Europea) son los personajes principales de esta serie que trata sobre corredores incaicos que usan “genios” andinos para defender al imperio del Tahuantinsuyo. Todo esto queda explicado en la letra de su primer opening, el cual (luego de pagar los derechos de autor) reproduzco aquí.
Los Chasquis Mágicos
Lyrics: T.M. (Teófilo Manay) Revoluchon
Singer: Shorty
*Instrumental con quena*
De acuerdo a los amautas
Tres chasquis cambiarán nuestro destino
(Son los chasquis mágicos)
Ellos correrán y lograrán vencer al enemigo
(Por el Inti)
Con los poderes que ellos van a obtener
Lograrán vencer
La conquista de Pizarro
El futuro de los andes…
… Ellos decidirán
Quispe, Mamani, Condorcanqui, vencerán
Quispe, Mamani, Condorcanqui, lograrán salvar
A los andes, del mal
Corriendo juntos
Nadie los podrá derrotar
*Sólo de zampoña*
Justo eso es lo que Chokobo y Guzana cantan en el Karaoke otaku, en una de sus tantas salidas románticas.
20 combos por amor y una encantación desesperada
Dos tórtolos flotan entre las calles de Boxworld, envolviendo sus alas el uno sobre el otro, mientras cientos de corazones aparecen como burbujas alrededor de ellos. El amor que Guzana y Chokobo se tienen es tan intenso que atraviesa las barreras del espacio-tiempo, por lo que en todas las demás dimensiones de este infinito multiverso, ellos dos sienten, como mínimo, una gran amistad… Bueno, siendo sinceros, cuánticamente eso sería imposible, así que podemos afirmar (según un narrador omnisciente testigo del evento) que existe UNA sola realidad en la que ambos se odian y lo hacen con tanta fuerza que cuando no se juntan para odiarse, se deprimen, extrañándose hasta lo más hondo y sabiendo que no encontrarán un enemigo mejor.
Pero como ver a una parejita melosa no es nada divertido, la casualidad decide que es momento de una escena de ultra violencia y es por eso que, de uno de los callejones cercanos a la pareja, un gigantesco pulpo emerge con muchas ganas de almorzar.
Es un monstruo fácil, de esos que apalean por docena cuando están solos, pero aún así sienten miedo; una sensación irracional, casi instintiva y muy fuerte. No es que teman por ellos mismos, sino por lo que pueda pasarle al otro, por saberle lastimado, por la posibilidad de no volverle a ver. Y Es que, como pasa con cualquier pareja en el mundo, mientras más se ama a alguien, más grande es el miedo a su muerte, o lo que es lo mismo, separarse de su amor.
Pero eso ya no importa. Un enemigo está frente a ellos, la música de combate suena y es hora de pelear.
El monstruo tiene la iniciativa, así que lanza, sin dudarlo, sendos tentáculos a ambos rivales; Chokobo titubea, pues no sabe si logrará esquivar el ataque para sacar a Guzana del peligro o si quiere hacerlo, ya que siempre quiso ver una escena de lo Urotsukidoji en vivo. Luego de mucho pensarlo (tres microsegundos) decide ser un caballero y salvar a su chica (para no arriesgarse a ser luego golpeado en las partes nobles); es por eso que, a la par que da un salto, se transforma en el Macho Latino.
Contrario a lo que se pueda pensar, Guzana no destruyó al elemental Shounen que Chokobo contiene, sino que lo debilitó lo suficiente como para que su enamorado lo pueda controlar. Lo curioso es que en nuevo “Macho Latino” ya no tiene la espesa barba de antes (que la maga consideraba antiestética) ni los impulsos misóginos de su antigua versión; pero conserva la fuerza y agilidad de las que siempre hizo gala.
Guzana mueve las manos para crear un portal que teleporte a la criatura a otro sitio, pero para eso necesita el tiempo que Chokobo le compra con sus ataques al octópodo gigante. El macho Latino lanza pequeños machongan que desvían los tentáculos del área cercana a su chica, mientras intenta acercarse a la criatura para noquearla de un golpe.
El pulpo, cuya inteligencia superior le permite predecir el futuro (según aseguran algunos científicos españoles), adivina las intenciones de nuestro héroe y se centra en atacar a la maga, haciendo que Chokobo pierda tiempo salvándola y no pueda desmayar al octópodo.


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Quince años de soledad

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lunes, 15 de noviembre de 2010

Quince años de soledad (Parte 2)

- “De acuerdo a los amautas, tres chasquis cambiarán nuestros destinoooos” – Canturreaba Friki, recordando el primer opening de “Los chasquis mágicos” (su Anime favorito), mientras iba a su tienda favorita de videos pirata (One piece, Piratas del Caribe y esas cosas). Distraído como estaba, no se dio cuenta de la trigueña chica que (pan de molde en boca) venía corriendo por la transversal de la calle y ambos terminaron chocando y cayendo al suelo estrepitosamente.
La muchacha, que vestía un uniforme escolar de cortísima minifalda, hizo gala de un pantyshot tan descarado que hubiese hecho ver a “Aika” como “La Casa Voladora”.
Pero Friki ni cuenta se dio de esto.
El otaku (que se paró de inmediato), quedó obnubilado, viendo el perfecto cosplay de la chica, un cosplay que recordaba a Rei Ayanami en versión colegiala… Y se quedó ahí, admirando tanta perfección.
- ¿Quieres ser uno conmigo?… Ah… No, digo… ¿Estás bien? – Dijo Friki, extendiendo su mano para ayudar a la cosplayer, que ya se estaba poniendo una mano en la falda, muerta de vergüenza. En ese momento, sólo Santa Haruhi (patrona de los reclusos) sabe lo que los verdes ojos de la chica vieron, porque, de pronto, tenía la mirada puesta en Friki, como si este fuera su más grande amor.
La cosplayer de verde mirada tomó la mano del otaku y jaló de ella, haciéndolo caer. La cara de Friki conoció la de esa mujer y un rubor pintó el rostro de ambos.
El silencio que siguió a ese momento fue una eternidad en la que sólo se escucharon ambos corazones latiendo al unísono (en realidad fueron 3 segundos y los latidos tenían una diferencia de ocho micras, pero vamos, no voy a matar la narración con tecnicismos). Pero cuando parecía que se quedarían hasta el infinito en esa situación, ella rompió el silencio.
- ¿Puedo? – Dijo la chica, mordiéndose el labio inferior
- ¿Q-Qué cosa? – Friki no entendió la pregunta
- Besarte
- A-Ah… Bueno… Yo… Ahm… No… Digo… Si… No sé… Una parte de mi dice que si, pero la otra…
Friki no terminó la frase. La cosplayer le estampó un beso en los labios y él, cerrando los ojos, le correspondió.
Esta hubiera sido una de las escenas más románticas en la historia del Boxworld, si no fuese porque la energía shoujo, apiadándose de la inexperiencia de Friki, no le hubiese dado una advertencia de su funesto futuro, en una profética visión.
Friki se vio amando, llorando, peleando y diciendo adiós. Supo cómo comenzaría todo y supo el momento de su culminación.
- “Todo lo que empieza en agosto, termina en octubre” – Dijo para si mismo y la chica lo miró, con rostro de asombro
- Tú también lo viste, ¿No? – Dijo ella, algo asustada – Sólo duraremos dos meses
- Si
- ¿Y entonces?
- Bueno, no creo que sea tan grave
- ¡Nos mandaron una profecía mental!
- Si, pero esas cosas son una guía, más que una advertencia…
Segundo Strike.
- … Además, si ya sabemos lo que pasará, obviamente haremos todo lo posible por evitarlo, ¿No?
- Bueeeeeno – Dijo la chica, sacando un cuchillo con el que cortó una caja de cigarrillos, del que sacó uno, para fumarlo – La verdad, no sé… O sea, a veces soy un poco loca, ¿sabes? Al menos, te prometo que te haré sentir cosas que jamás nadie te ha dado
- Awwww, eso suena tan lindo… - Friki trató de decir más, pero ella tronó los dedos - ¡Arg! ¡Demonios! ¡Me pica el hígado!
- ¿Ya ves? Eso es algo que nadie más te hará sentir
- Ah… Ja, ja, ja… Qué divertido… Creo que ambos la vamos a pasar bien
Y ese fue el tercer strike. ¡Ponchado!
Catorce años, dos cambios de correo electrónico, cuatro cambios de dirección, cinco peticiones de orden de restricción y doce ingresos al programa de protección de testigos después, el otaku, (ahora sentado, mirando la nueva temporada de Los Chasquis mágicos, Lost Quipus) sigue pensando que la decisión que tomó aquella mañana de agosto, realmente no fue tan mala.
Es oficial: Friki es imbécil.

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lunes, 8 de noviembre de 2010

Quince años de Soledad (Parte 1)

A diferencia de lo que alguno pueda pensar, aquí en el Gremio atemporal de Narradores omniscientes (GR.A.N.O.), no sabemos todo lo que ocurre a través del tiempo y el espacio, sino que conocemos lo mismo que conocen TODOS en Boxworld justo ahora. En otras palabras, no sabemos lo que ocurrirá en el futuro, porque nadie lo sabe con certeza (considerando que es un tiempo, en exceso, cambiante); lo que si sabemos perfectamente es cada cosa que ocurre en el presente y pasado, pues son espacios temporales que el resto conoce a la perfección.
Claro está que hay interesantes excepciones a esto, como cuando un oráculo predice que algún protagonista de las tantas historias que se tejen en el universo otaku tendrá una gloriosa aventura o un catastrófico final (con lo que le da una oportunidad al héroe de cambiar su destino). Es en ese instante (y no antes) que los narradores omniscientes vemos lo que la pitonisa ve y sabemos lo que ella sabe, aunque no tenemos certeza de lo que (con el tiempo) hará el profetizado con dicha información. Lo mismo pasa cuando un temponauta cae en nuestra… ehm… línea de tiempo (valga la redundancia). De pronto, conocemos todo lo que hizo (o hará) en su vida y cómo llegó hasta aquí. Demás está decir que este último ejemplo no revela factores determinantes sobre el futuro, ya que la sola presencia del temponauta en nuestro “ahora” altera por completo el curso de los acontecimientos, modificando todo lo que ocurrirá.
Quizás los casos más interesantes, respecto al conocimiento del tiempo que sigue al presente, son aquellos en los que una persona, conociendo su futuro (trágico o no), decide no cambiarlo, ya que eso nos da una certeza del 50% de que algo ocurrirá (el otro 50% es la posibilidad de que el sujeto cambie de opinión a último segundo).
Tal es el caso de Friki-San.
Quince años de soledad
El asunto en cuestión empezó hace quince años, con el análisis que Okami le hizo al Hito-otaku que semanas antes inyectó con frikismo puro y del que extrajo a la Fujoshi Ayumu-tan. Ahí se descubrió que, a diferencia de todos los demás protagonistas de la dimensión otaku, Friki-san carece de una parte muy importante en su cuerpo: La glándula shoujo.
- ¿Glándula shoujo? – Preguntó Friki, apenas Okami lo mencionó
- Exacto – Respondió el Dr. Moetaku - es la glándula que te permite saber quien será el amor de tu vida; todo protagonista de Boxworld la tiene, porque todo héroe y villano en este mundo está destinado a una persona en especial
- ¿“Protagonista”? ¿Y los “extras” qué?
- No, ellos no tienen, loco
- Ya ¿Entonces cual es el problema? – Friki no entendió la importancia del asunto – O sea, los extras no la tienen y no veo que se dejen de enamorar por eso
- Eso es distinto… La vida de un protagonista es muy distinta a la de un personaje de relleno
- ¿Cómo así? – Friki ya había olvidado por completo que fue copia de Hito alguna vez
- Tenemos funciones distintas – Okami cortó en seco – Ahm… El caso es que es peligroso para ti enamorarte
- ¿Qué? – Friki no pudo creer la frase que el científico dijo
- Es que si lo haces, es probable que tus relaciones terminen en fracaso, ya que no puedes saber si la chica con la que estás es tu destino o no
- ¡Oh, vamos! – Friki se ofendió – No puedes decirme lo que puedo o no hacer… Ni que fueras mi padre
- Eh… – Moetaku casi le dijo la verdad en ese momento, pero recordó que toda su carrera dependía de que nadie supiera de sus experimentos – Mira, es casi seguro que las únicas chicas que se te junten sean disfuncionales, así que si o si, tus noviazgos acabarán MUUUUY mal…
- Pero también hay posibilidades de que me encuentre con el amor de mi vida, ¿No?
- Eh… S-Si… Hay una mínima posibilidad de que…
- Para mi es suficiente
- ¡Te vas a poner la soga al cuello!
- Neee… El que no arriesga, no gana, ¿sabes? Además ,¿Qué tan malo puede ser que me toque una “loca”? Podría ser divertido, ¿no?
Al oír esas palabras, todos los miembros del GRANO pusimos la palma de nuestras manos en la frente y negamos con la cabeza, diciendo “Yare, Yare”.
Ese fue el primer strike.
Pero siendo sinceros, hasta ese momento Friki tenía algo razón. Si no se arriesgaba, las posibilidades de encontrar a su chica ideal hubieran sido del 0%, en vez del 0.0001% con el que en ese momento contaba. Además, en algún sentido, el otaku tenía una ventaja sobre el resto de protagonistas, ya que podía darse el lujo enamorarse pensando, a diferencia del resto, que simplemente ve a alguien y cae rendido a sus pies.
Es probable que alguno se pregunte porqué pasa esto y la respuesta es más o menos esta: La glándula shoujo (también conocida como el apéndice de cupido), está alojada justo debajo del hemisferio cerebral que controla el sentido común y cuando una persona se encuentra con el amor de su vida (o sea, cuando la frecuencia subsónica que su glándula envía permanentemente, armoniza con la de otra), el apéndice estalla, afectando el cerebro momentáneamente y haciendo que deje de lado toda lógica posible. El lapso entre ver al amor de su vida y enamorarse perdidamente, varía según cada persona; podría ser de inmediato o tardarse un par de horas. Incluso hay caso en los que (ya sea porque la glándula tardó en reventar o porque no afectó del todo el sentido común) la pareja ha demorado AÑOS en enamorarse, lo que da pie a muchas de las historias más shoujo de este universo.
Bueno, dejando de lado esta pausa, es momento de seguir hablando del caso de Friki, que, un año después de la “fatal” profecía, se encontraba caminando por las calles de Lima-3, sin saber que a la vuelta de la esquina lo aguardaba su destino… Un destino con forma de mujer.

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Segundo entremés

Y bueno, ya terminó la temporada, así que es tiempo de un nuevo entremes. Este será puente entre la 2da y 3era temporada (si, ya nos vamos pa la tercera, wiiii *-*). Ojalá les guste.

Aguaaaaanten el carro ¿Cómo que todavía no lees la primera temporada? Antes de continuar, mejor haz clic AQUÍ

Ya, ya, ¿leíste toda la 1era temporada, pero no sabes dónde empezar la segunda? Pues te doy una pista, presiona AQUÍ

Ahora si, sin más, les traemos una colección de sabrosos entremeses denominados "Sobre la omnisciencia en el GR.A.N.O."

Pueden empezar AQUÍ

lunes, 25 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine (Novena parte)

Un haz de luz irrumpe a sólo metros de una mágica ciudad, llena de finos edificios de aspecto renacentista, completamente hechos con el material más caro y fino jamás creado: acero inolvidable. De ella surgen Kankoku, Ayumu y Kaypaku, todos maravillados de ver dónde están. También aparecen Guzana, descendiendo grácil y lentamente desde lo alto y Seinen, que apenas intenta atacar a los héroes, siente un súbito debilitamiento corporal.
Su sorpresa es mayor cuando ve que en el cielo nocturno de la ciudad, un brillante cubo azulado flota, adornando la cúpula celeste.
- ¡¿Q-Qué has hecho?! – Escupe el Macho Latino
- Nos traje a la luna, obviamente – Responde Guzana
- Wiii, estamos en mi casa – Se emociona Ayumu al ver por primera vez el sitio donde va a vivir – Es más hermosa de lo que pensé… Pero ¿Por qué?
- Porqué toda la energía shoujo del Boxworld esta aquí – Dice Guzana, como si fuese lo más elemental del mundo, mientras esquiva a un Macho Latino que se rehúsa a ser derrotado
- ¡Y el shoujo neutraliza al shounen! – Dice Meryl, tratando de sonar como si ya hubiese pensado desde un principio; luego da un salto y patea a Seinen en el rostro, cuando este viene a atacarla
- Es lo primero que tuvieron que hacer, pues – Completa la chica del mechón sólido y luego infla sus mejillas de disgusto al ver que Kankoku golpea al Macho Latino - ¡Hey, no golpees el cuerpo de mi chokobito! Yo lo puedo volver a la normalidad
- Eh… No lo estamos golpeando – Dice Ayumu, mientras le lanza rayos consecutivos al enemigo, con una risa que grita “venganza” – Lo estamos “debilitando” para que lo puedas curar
- A-Ah… Claro – Completa Kaypaku, que parece no muy afectado por todo el shoujo que lo rodea, golpeando a Seinen en un súper mega combo de diez mil puñetazos – No es que nos estemos desquitando, es sólo que te queremos ayu…
Mark no termina su frase, el Macho Latino toma uno de sus puños y se aferra de él, absorbiendo toda la energía shounen de Kaypaku. El Agente Sugaota cae pesadamente contra el suelo, mientras Seinen se para y mira a sus enemigas con sardónica sonrisa.
- Okeeey, eso fue interesante… Así que el shounen en este tipo es artificial – El Macho Latino mira a Mark, inconsciente – Con razón no le afectaba este sitio… Pero no importa, al menos me servirá… Bueeeeeno, creo que es hora que pelee en serio, ¿No?... ¿Qué dicen chicas? Round 4… ¡Fight!
A pesar de las palabras de Seinen, las chicas saben que ahora pueden pelear en igualdad de condiciones con el descontrolado elemental de Shounen y esto se demuestra en que ahora sus ataques son esquivables y que de cuando en cuando logran acertarle algún golpe.
Seinen tiene que ser rápido si desea ganar, es por eso que ya no concentra enormes machongan, sino que dispara varios pequeños, tratando de desestabilizar a sus rivales. Ayumu y Kankoku distraen la atención del Macho Latino, forzándolo a defenderse de los patadones y rayos que le lanzan, para darle tiempo a Guzana a que vuelva a conjurar algo útil.
La maga del mechón sólido no quiere dañar a lo que queda de su enamorado, pero sabe que sólo cuando esté inconciente podrá hacer el ritual de curación. La radar de emociones levanta una de sus manos y flota un poco mientras grita “¡Azarath... Metrion... ZINTHOS!”; las chicas por instinto saben que deben salir de donde están, pero el Macho Latino no y es por eso que recibe de lleno la explosión que el hechizo causa. Seinen sale volando, pero de inmediato da un giro en el aire y se estabiliza, aprovechando el impulso para descargar sendos machongan a sus enemigas.
Meryl, con quien no funciona dos veces la misma técnica (sobre todo cuando el oponente está debilitado), detiene el ataque con las manos, gira sobre si misma y se lo devuelve al Macho Latino que, sobreponiéndose a su sorpresa, imita a su rival, esta vez apuntando a Adriana; ella, que no es tan fuerte como su amiga, intenta esquivar, sabiendo que si no lo hace terminará de nuevo como el bate de béisbol humano de Seinen.
Muy tarde, Ayumu la pensó demasiado; la bola está ya casi en su rostro… Y se rebota. La creadora de neko-hitos no sabe que pasa, pero pronto se da cuenta que una barrera la ha cubierto y que Guzana le guiña un ojo mientras recita “¡Grantico! ¡Palmadi! ¡Zum!”. Adriana sonríe y, ya más confiada, estira sus brazos a los costados y dispara varios rayos, que se extienden a lo lejos para luego curvarse, juntarse y estrellarse contra el macho latino.
El enemigo, más alerta que de costumbre, adivina la jugada justo antes que los rayos impacten, pero no logra escapar de la onda expansiva que dan al chocar sus potencias. Usando toda su fuerza de voluntad, Seinen se fuerza a si mismo a no ser empujado por la explosión y, con el pecho lacerado por los ataques, grita para darse fuerza y no hacer caso de su dolor.
El grito hace profunda mella en Guzana, que sabe que dentro del impredecible Seinen está atrapado su amado Chokobo y por un instante pierde su concentración. El Macho Latino se da cuenta de esto… Y la ataca.
Las chicas se lanzan a proteger a la maga, pero unos rayos, disparados con mortal precisión, las obligan a esquivar como pueden, desperdiciando así preciosos segundos. Seinen estira sus puños y Guzana lo mira, casi llorosa, sin intenciones de moverse.
Cuando el Macho Latino se da cuenta de lo que en verdad pasa, ya es demasiado tarde para evitarlo. A centímetros de la radar de emociones, el elemental de shounen logra escuchar lo que ella murmura: “Yu Mo Gui Gwai Fai Di Zao” Y sabe que sea lo que sea que esté diciendo, va a terminar en algo que le hará “boom” en el rostro.
Pero no.
Seinen se equivoca. Su puño impacta en el rostro de Guzana y lo atraviesa como si fuese humo; eso lo desestabiliza y le hace caer. La chica del mechón sólido aprovecha el momento y lo toma de la mano, mirándole a los ojos para decirle…
- Chokobo, va a salir “Kuroshitsuji” Segunda Temporada, ¿La vemos?
- ¿Y-Yaoi? ¡YA! Pero me dejar usar las orejas de gato que compré – El cuerpo de Seinen se rompe como un cascarón de cristal y de él sale el normalworldiano, completamente normal
Meryl y Ayumu se quedan en blanco, paralizadas y convertidas en estatuas de marfil; cuando logran mover al menos algo de sus músculos, se miran y dicen al mismo tiempo “¿Qué demonios fue eso?”, señalando a los dos tortolos. Y a lo lejos voz femenina les responde “Es amor, my darlings, simplemente amor…
Cuando ellas voltean no ven a nadie… Bueno, exceptuando los cientos de yaoi-lovers que viven en la luna y que hace rato han estado mirando la pelea, pero no se atrevieron a intervenir porque va contra todos sus principios el ayudar a que se junte una pareja heterosexual.
Guzana se abalanza sobre Chokobo y lo abraza (para asco de todas las chicas del sitio), poniendose a llorar.
- ¿Qué pasó, pedacito? ¿Por qué lloras? – Dice él, ignorante de TODO lo que ha pasado
- Nada, nada – Dice ella, aferrándose con más fuerza a su enamorado – Es sólo que... – Guzana no termina su frase, sólo lo mira, hace una pausa y besa a Chokobo sabiendo que ya nada los puede separar.
Excepto Chokobo, que como siempre malogra el Feeling del momento.
- Eh… Chokobita – Dice el anti-climatico normalworldiano - ¿En dónde estamos?
- ¿Qué hace tu boca hablando y no besando la mía?
- No contestes mi pregunta con otra preg…
- Las pelotas
- ¡Oye, pero…!
- ¡Cállate y bésame, tonto!
Chokobo se rinde, alzando los hombros y luego toma a Guzana entre sus brazos y la vuelve a besar.
De vuelta en Boxworld, la gente se reúne; abrazándose en el reencuentro, perdonando errores y contándose todo lo que pasó.
- Así que eres el nuevo Lumine – Dice Kaypaku, mirando con desconfianza al semi-villano
- Heme aquí – Responde el “malvado” de la manera más posera posible
- ¿Y tú que planeas? – Inquiere el Agente Sugaota – ¿También destruir a la humanidad?
- ¿Destruirla? – Dice, poniéndose detrás Mark, a gran velocidad – Jamás pensaría en eso… No pretendo destruirla, quiero enseñarle nuevas formas de amar
Al decir esto, acaricia el hombro de Kaypaku.
Todos los que aún pueden considerarse “hombres” salen corriendo, asustados.


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lunes, 18 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine(Octava parte)

En el teatro de la mente de Gary, mil y un obras se están actuando a la vez; mil y un obras en las que el controlador de la casualidad es humillado y golpeado; burlado y despreciado; olvidado y dado por perdido.
El público imaginario aplaude al malévolo director de este espectáculo, Lumine Noir. El villano estrella, sin compasión, frutos de los más tristes recuerdos contra la ensangrentada nieve del Paradise Lost, causando en su alter ego niveles nunca antes vistos de dolor.
Gary está atrapado en sus memorias, sabiendo que fuera de su mente, su alter ego está a punto de matar a los pocos que pudo llamar “amigos”. El controlador de la casualidad no se atreve siquiera a utilizar más su poder, ya que, si la situación es terrible ahora, al forzar el azar, la tragedia equivalente la volvería peor. Eso lo sabe Noir y se aprovecha de la situación.
El miedo y la tristeza crecen, la confusión es más grande y Gary siente que ya no puede más.
De pronto, una mano aparece a su costado, sujetando entre sus dedos una “manzana” del Paradise Lost y luego escucha en su oído un susurro que lo hace, pero no de miedo, temblar – Tonto, mi pequeño tonto; te sumes tanto en la tristeza, que hasta te olvidas de mí… Hm, hm, hm… No importa, yo te haré recordar
Al decir esto, la mano aplasta el fruto y la sangre derramada se desliza hacia el suelo…
Entonces Gary se da cuenta de todo y dice “¡Eres tu!”.
En el mundo real, Lumine Noir está por lograr su cometido; tiene a Hito, Okami y Friki en el suelo, incapaces de defenderse, débiles por el combate e inmovilizados por tentáculos negros que sujetan sus extremidades; los tres aún luchan por liberarse, pero su estado es lamentable y su resistencia, inútil. El villano comienza a crear una esfera negra en sus manos, una esfera llena de un poder funesto y de todo el odio que el melenudo siente por si mismo y por la humanidad y la lanza, sabiendo que el impacto los matará, lenta, dolorosamente, tal como él también desea morir… Pero falla.
Friki trata de salir del susto de sentir la onda expansiva de la maligna esfera a centímetros de su rostro y voltea la mirada, sólo para encontrar al oscuro villano retorciéndose de dolor, mientras una energía brillante y morada sale de su cuerpo.
- ¡NO!… ¡TU NO! ¡TU NO! – Grita el melenudo, mientras la extraña energía se chorrea por la primera pared que encuentra. Luego hay una pequeña explosión, un brillo violeta que baña el cuarto y dos figuras se forman en medio del lugar: Gary, acurrucado como cuando estaba en el teatro y un sujeto idéntico a él, pero con ojos casi por enteros, en blanco.
- Soy la luz al final del abismo – Este sujeto de cabello negro y corto, con rostro andrógino y morada vestimenta deja oír su fina, pero firme voz – Soy la belleza que oculta la más terrible maldad, soy aquel que ama, soy PURPLE LUMINE-SAN.
- ¡Increíble! – Exclama Hito – ¡Es otro Lumine! Y está del lado de los buen…
- ¡NO! – Interrumpe Purple – ¡Un Lumine JAMAS será bueno, porque Gary JAMAS será malo!… Pero así como Noir es la maldad que sólo ve lo triste de la vida…
- Purple sólo ve la belleza – Completa Noir, mientras lanza una esfera negra, atacando al nuevo rival
El villano de los ojos blancos desvía el ataque con las manos, de manera excesivamente posera, dejando que la bola explote en lo poco que queda del destruido techo del cuarto de Friki.
- Eres un niño travieso, Noir – Dice el morado enemigo, mientras esquiva gracilmente los tentáculos de su rival, dando giros y piruetas dignas de un bailarín de ballet profesional – Te pusiste a jugar tanto tiempo con nuestro pequeño que ya se había olvidado de mí
- ¡Entonces por qué aún existes! – el oscuro melenudo no detiene su ataque y ahora se vuelve energía negra, que se estrella en el cuerpo de su objetivo
- Eso se lo debo a todos sus amigos – Responde Purple Lumine, con una sonrisa en sus labios, mientras atrapa con sus manos al transformado Noir y lo lanza en dirección contraria – Veras, “gemelito”, gracias a ellos es que sigo vivo; ellos le recuerdan a Gary que no todo en el mundo es tristeza y soledad
Noir mira a Purple, impávido.
- Sabes que eso ya no tiene importancia, ¿no? – El oscuro villano baja la guardia y mira al cielo – En pocos minutos todo habrá terminado, el Macho Latino explotará y esta pequeña muestra de “Crecimiento personal” de nuestro pequeño Gary significará menos que nada
- En eso te equivocas – Okami apenas puede hablar – La energía shounen se siente más débil en este mundo… Chokobo ya no está acá
Gary alza la mirada, sorprendido, al tiempo que Noir voltea el rostro para observar a Moetaku. El negro alter ego examina al científico, como buscando revelar la mentira que ocultan sus palabras, pero pronto se da cuenta que todo lo que dijo es verdad.
- Eso significa que he perdido, ¿no? – Noir habla con resignación – He fallado en todo; no pude proteger a Gary, no pude evitarle el sufrir; de hecho, en mi afán por salvarlo del abuso, terminé dándole algo peor… Yo… Yo sé que debo redimir esto… Y sé lo que debo hacer...
Apenas dice esto, lanza una onda de energía oscura que manda a todos a volar. Sólo Noir y Gary quedan en el sitio, el primero de pie, mirando con tristeza al segundo, aún acurrucado, pero con mirada confundida.
- Mi pobre e indefenso Gary – Dice Noir, abalanzándose para ahorcar a su contraparte – Ya nadie te hará daño, ahora vamos a morir
- Creo que te olvidas de algo – Responde Gary, deteniendo con sus manos a Noir – Yo también sé pelear
Luego de eso, saca volando al villano, que se estrella contra un pedazo de pared.
Gary, por iniciativa propia decide enfrentar a su lado oscuro y parece saber cómo ganarle. Noir se para y le lanza rayos de energía, convencido de que la única manera de ayudar a su “pequeño” es llevándolo a la tumba. El manipulador de casualidad no esquiva, sino que sigue avanzando hacia su contraparte, sin recibir daño alguno. El negro villano no entiende que pasa y sólo atina a correr y golpear. A milímetros del rostro de su objetivo, una barrera lo detiene, haciéndolo rebotar hace el lado contrario. Lumine Noir mira a Friki, seguro de que él ayudó a su alter ego y se sorprende al darse cuenta que los tres héroes de Boxworld están aún inconscientes.
- Parece que aún no lo entiendes – Dice Purple Lumine, parado al costado de Noir, sin un solo rasguño en el cuerpo – Gary siempre fue el más fuerte de nosotros, siempre tuvo mayor voluntad... Y es su voluntad la que ha decidido que ni tú, ni yo lo podemos lastimar
Ambos se transforman en dos rayos de energía, una negra y otra morada. Ambas energías se entrelazan y mezclan, hasta fusionarse por completo, convirtiéndose en una versión infantil de Gary-san. Este niño luce sucio y sollozante, como si alguien le hubiese acabado de golpear. Entonces, el verdadero Gary se le acerca y dice – Si no te paras y peleas, esos niños no te dejarán de molestar… Vamos, ya no llores, amiguito… Ven, te quiero abrazar
El cuerpo del niño vuelve a convertirse en energías negra y morada y rápidamente entran en el cuerpo de Gary. Él se levanta y suspira, aliviado, para luego transformarse en un nuevo ser. Un esbelto hombre, de corto cabello negro, con un ojo blanco y otro violeta mira al cielo de Boxworld, sintiéndose poderosamente bien.
- Soy Gary – Dice para si mismo – Domino casualidad y la tragedia porque ese es el poder que se me dio… Pero también soy otro; un villano que a veces parece bueno; un abismo que termina en la luz; soy horror y belleza, odio y amor… Soy LUMINE PARADISE LOST.




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lunes, 11 de octubre de 2010

Nihil Sine Lumine(Séptima parte)

Aquí, en el GRANO, nos gustaría decir que la pelea entre Friki, Hito y Okami contra el lado más oscuro de Gary es rápida y violenta; el problema es que, técnicamente, “pelea” implica ver gente golpeándose, cosa que aquí no pasa, ya que cada vez que alguien lanza un golpe o disparo, Lumine Noir se diluye en un rayo de energía negra, esquivando sin molestias, sólo para aparecer luego detrás de su objetivo, reventándole esferas oscuras en su espalda. Bueno, en tal caso, llamémosle “masacre” y todos quedamos en paz, ¿OK?
Y así tenemos al Lumine Negro (O Noir, que se pronuncia Nuá porque algún francés se olvidó que en cualquier otro idioma la “r” al final también se pronuncia) masacrando a los pobres protagonistas de este arco de historia (Bueno, en realidad creo que exagero, o sea, en polaco tampoco se pronuncia la “r”). Ya no ríe como villano de caricaturas, sino que ahora luce totalmente concentrado y no pierde tiempo en frases cliché, sino todo lo contrario, ahora ya ni se oye su respiración.
La manera en que lucha y la forma en que busca infundir miedo en sus oponentes, revela un estilo de combate más que inspirado en el del nefasto Jonathan Alec, el villano al que antes enfrentó. Se disuelve y ataca con precisión, desconcertando a los tres héroes, que nada tienen en contra de la malévola masa oscura que es “Noir”. Apenas Hito u Okami disparan, el villano se transforma, rebotando contra sus rivales y causándoles el mayor daño posible, sin que ellos puedan atinar a esquivar.
Es una lucha inútil e injusta, eso todos lo saben; golpear al villano significa causarle dolor a Gary y cuando el ente oscuro lastima a los tres héroes, le da a su alter ego más motivos para sufrir. En ambos casos, el resultado es el mismo, Noir fortalece cada vez más. Aún así, el villano ya no busca alargar este momento porque, para él, derrotarlos no significa una victoria; es regalarles el privilegio de morir.
- Cúbranme, tengo un plan – Dice Guzana, frente a Seinen, en el estacionamiento del supermercado, cerrando los ojos mientras pone sus manos a la altura del pecho, formando un triangulo con los dedos para recitar una arcana invocación, la misma que todas las hechiceras del Boxworld usan, gracias a la magia que acaba de aprender de Marianne y que dice a continuación.
Patas de mosco zancudo
Uñas de gato sangrón
Pico de pájaro zurdo
Cuernos de chivo panzón
Seinen no entiende que pasa e inclina la cabeza un poco al ver a esta extraña chica que recita a Chespirito, iluminada desde el suelo por un brillante y rojísimo símbolo esotérico en forma de corazón, del que sale una corriente de viento tan fuerte que hace flotar los largos cabellos de Guzana, con obvia excepción de su sólido mechón. Aun así, no pierde tiempo y empieza a cargar el próximo Machongan que disparará.
Adriana, Meryl y Mark quedan mudos por un instante, mirándose entre ellos, sin entender, pero pronto empiezan a reaccionar. La primera es Ayumu, juntando Neko-Hitos, para lanzarse a la batalla y cargando ella misma un rayo demoledor.
La siguiente es Kankoku, que valientemente se coloca delante de todos y ataca al Macho Latino para ganar tiempo. Y por último, Kaypaku se recarga, consumiendo con velocidad los dos últimos Kay-pi con tamarindo que le quedan en su reserva; luego se para frente a Guzana y le dice, lleno de dudas – Espero realmente que lo que sea que tengas en mente funcione o tu novio nos va a matar – Pero la mirada de la recién convertida maga le despeja todos los miedos, así que sólo asiente, sonríe y se lanza también a la lucha, mientras Guzana termina su invocación.
Ayumu enceguece a Seinen con un rayo, mientras que Kankoku y Kaypaku lo golpean sin tregua; luego se separan del blanco, para evitar ser golpeados y neko-hitos y hito-swats usan sus armas de fuego para poderlo debilitar. Meryl levanta el tanque que trajo la agencia y se lo lanza al Macho Latino, a la par que Adriana dispara al piso para quitarle balance al enemigo y no tenga manera de esquivar. Mark luego lanza las granadas que su equipo le ha brindado y estas explotan de lleno en el cuerpo de Seinen, el temido agresor.
Y el Macho Latino encuentra todo esto de lo más divertido, así que extiende su Fri-Ki para lanzar a los que están encima de él por los aires y se prepara para de nuevo atacar, sin percatarse siquiera de que los ojos de Guzana ahora brillan y está punto de acabar su ritual. Antes de que alguien pudiese hacer otro movimiento, la radar de emociones grita su última oración.
Ojos de cuervo dormido
Cola de rata y ratón
Y los colmillos molidos de un jabalí cachetón
Un halo de luz cubre el estacionamiento y todo se vuelve blanco, como una hoja de papel. Cuando la luz mengua pareciera que nada ha cambiado, excepto por una cosa:
Ninguno de los combatientes está.


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